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    MOSCÚ (Sputnik) — Comienza el torneo de tenis de Roland Garros, el habitual segundo Grand Slam del año, que esta vez hace de tercero y último, con la posibilidad de que el español Rafael Nadal le dé caza al suizo Roger Federer como máximo ganador de 'majors'.

    En un año atípico por la pandemia del coronavirus, el Abierto de Francia, único Grand Slam sobre polvo de ladrillo, corrió su calendario desde mayo para los días finales de septiembre y los primeros de octubre, en una movida atrevida, que, al final, salvó un torneo que parecía perderse como consecuencia de la creciente ola de COVID-19 que inundaba Europa por aquel entonces.

    Y aunque habrá algunos ausentes, tal como ocurrió hace unas semanas con el Open de Estados Unidos, el torneo parisino estará marcado por la posibilidad de que el español Rafael Nadal alcance a Roger Federer como máximo ganador en la llamada Era Abierta.

    El aplazamiento

    La edición de Roland Garros debió jugarse del 25 de mayo al 7 de junio, pero desde mediados de marzo se sabía que sería imposible hacerlo en esa fecha, por el auge del COVID-19, la enfermedad que apareció en diciembre anterior en la ciudad china de Wuhan y que rápidamente se extendió por toda Europa, donde dejó, en pocas semanas, cientos de miles de contagiados y decenas de miles de muertos.

    "El mundo entero está afectado por la crisis de salud pública relacionada con el COVID-19. Para garantizar la salud y la seguridad de todos los involucrados en la organización del torneo, la Federación Francesa de Tenis [FFT] ha tomado la decisión de celebrar la edición 2020 de Roland Garros del 20 de septiembre al 4 de octubre de 2020", decía la FFT en un comunicado el 17 de marzo pasado.

    Para los organizadores, la decisión de suspender el Abierto de Francia en su fecha habitual fue difícil, pero siempre se guardaron una posibilidad de celebrarlo y optaron por hacerlo una semana después del Abierto de Estados Unidos, que terminó con el triunfo del austriaco Dominic Thiem en la rama masculina al vencer en la final al alemán Alexander Sverev, en tanto entre las féminas dominaba la japonesa Naomi Osaka a la bielorrusa Victoria Azarenka.

    Poco después de aplazarse el Roland Garros, los organizadores del torneo de Wimbledon, tercer Grand Slam del año y único sobre hierba, decidieron suspenderlo definitivamente.

    Wimbledon estaba asegurado y su suspensión no dejaría pérdidas en las arcas de los organizadores, como pasaría con Roland Garros, que, al final, se jugará con público en las tribunas.

    Nadal, a un paso de Federer

    La suspensión de Wimbledon terminó con el año de Roger Federer, que había apostado todo a la hierba para intentar sumar otro major y alejarse de sus perseguidores como máximo ganador de Grand Slam. El suizo optó entonces por recuperarse de algunas molestias, pasar por el quirófano y preparar con sumo cuidado la temporada de 2021, supuestamente la última de su gloriosa y dilatada carrera.

    Parecía el momento oportuno para el rey de la tierra batida, él único tenista que ganó en 12 ocasiones en la arcilla de París y también el único con una docena de victorias en un solo Grand Slam.

    El español ganó el US Open de 2019 y se colocó a una corona de Federer, a quien pensó darle caza antes de que terminara 2020 y nada mejor que en el Abierto de Francia, su torneo fetiche.

    Sin embargo, antes de levantar la llamada Copa de los Mosqueteros tendrá que saltarse muchos obstáculos. El primero de ellos será la dilatada lejanía de las pistas, porque decidió aparatarse de un par de torneos sobre superficie rápida y declinó defender su título en el US Open.

    Como preparación solo tenía el Masters 1000 de Roma, donde inició muy bien pero todo se torció cuando se topó en cuartos de final con el argentino Diego Schwartzman, quien lo derrotó en sets corridos.

    Con el aval de una lid perdida en tierra, llegará el español a París, donde por la parte contraria del organigrama irá el serbio Novak Djokovic (17 títulos de Grand Slam), quien llega dolido por su descalificación en el US Open, además del apremio habitual por darle caza a los únicos dos hombres que van por delante en cuanto a majors se refiere. Con Djokovic solo se mediría en una hipotética final.

    A todo esto hay que sumar al propio Thiem, a quien Rafa derrotó en la final de 2019 y que viene con el aval de ganar en Nueva York y los deseos de revancha.

    Público en las pistas... jugadores ausentes

    En Roland Garros se jugará con público en tres de las pistas, aunque una cantidad limitada, según los organizadores, quienes han extremado las medidas para evitar un brote de coronavirus.

    Hasta el momento, solo de la fase previa de la lid fueron apartados cinco jugadores, tres porque dieron positivo al coronavirus y dos porque los positivos fueron sus entrenadores.

    Además, la flamante ganadora del US Open, la japonesa Osaka, decidió no acudir, con el pretexto de que el calendario es demasiado apretado para ella.

    Aunque todavía se juega la fase previa, Roland Garros ya es un hecho, para beneplácito de los amantes del tenis, sobre todo de aquellos que disfrutan la arcilla.

    Etiquetas:
    pandemia, Roland Garros, Roger Federer, Rafael Nadal, tenis, deporte, coronavirus
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