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    A pesar del optimismo previo, la FIFA rechazó en la última instancia la candidatura de Colombia para organizar el Mundial Femenino de 2023 y otorgó el torneo a Australia y Nueva Zelanda. Los dirigentes colombianos responsabilizan a la curiosa falta de apoyo por parte de América del Norte y un informe técnico que "hizo mucho daño".

    Hasta la noche del jueves 25, el ambiente del fútbol colombiano se mostraba optimista en relación a que el país sudamericano fuera electo por la FIFA como anfitrión del Campeonato Mundial de Fútbol Femenino de 2023. Todo se derrumbó el viernes, cuando el Consejo de la FIFA entregó la organización del torneo a Australia y Nueva Zelanda.

    La sorpresa se explica en que Colombia aspiraba a un mejor desempeño en la votación que definió la sede, a cargo de los 35 integrantes del Consejo de FIFA. Mientras la candidatura de los países oceánicos recibió 22 votos, la candidatura colombiana no pasó de 13 adhesiones.

    Si bien los integrantes del Consejo votaban a título personal y de sus asociaciones nacionales, la Federación Colombiana de Fútbol no ocultó su decepción por la postura adoptada por los cinco miembros del Consejo que pertenecen a la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf).

    En efecto, el estadounidense Sunil Gulati, el canadiense Vittorio Montagliani, el panameño Pedro Chaluja, Sonia Fulford de Islas Turcas y Caicos y el cubano Luis Hernández pusieron su voto por Australia y Nueva Zelanda.

    "No deja de sorprender que la Concacaf, que es de la región, no creyera en nosotros, sabiendo que era mucho más fácil para ellos venir a un Mundial en Colombia. Pero bueno, es una decisión que ellos tomaron y que nosotros respetamos. Hay que seguir para adelante", lamentó el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol Ramón Jerusun, en declaraciones al diario El Heraldo.

    La falta de apoyo de los países norteamericanos y del Caribe contrastó con el apoyo que Colombia sí había logrado en los países europeos que conforman la UEFA y el resto de los países sudamericanos, unidos en la Conmebol.

    Sin embargo, en la decisión hubo otro aspecto que los dirigentes colombianos sintieron como un golpe injusto: los informes técnicos.

    De acuerdo al reglamento de FIFA, las candidaturas debieron pasar por una evaluación técnica, que consistió en "un análisis de los principales criterios comerciales y de infraestructura" y una evaluación de riesgos, donde se estudian "los riesgos vinculados con ciertos criterios (entre otros, derechos humanos y sostenibilidad)".

    Para Jerusun, "el informe técnico hizo mucho daño, se dijeron muchas cosas que no son ciertas".

    "Hablaron de inseguridad, hablaron de problemas de salud y de distancia muy larga de una sede a otra, cosa que no es cierta y que fue desvirtuada por mí en el consejo ejecutivo de hoy. Pero el haber promulgado eso hace dos semanas en el informe nos hizo mucho daño", complementó el dirigente.

    Los analistas de la FIFA otorgaron a Colombia un índice de riesgo "medio" en materia de seguridad. Si bien reconocieron avances en materia de seguridad en la última década y destacaron que hay un bajo riesgo de terrorismo local e internacional, consignaron que "el índice de criminalidad supone un riesgo que podría afectar a los asistentes y trabajadores del torneo, por lo que habría que aplicar medidas para mitigar este problema".

    Etiquetas:
    fútbol femenino, FIFA, Colombia
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