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    Vuelve el fútbol en España sin público en las gradas ni aglomeraciones con uno de sus partidos más insignes, el gran derby entre Sevilla y Betis. Anunciado como un partido histórico por una audiencia global que se espera de récord, el encuentro cuenta no obstante con la desaprobación de los seguidores más fieles de ambos equipos.

    España se sacude poco a poco la pesadilla del confinamiento. Para dejar atrás la pandemia y sus traumas, vuelve con inusitada fuerza La Liga de Fútbol, aunque sin público en los estadios. El partido que consagra la denominada nueva normalidad no es uno cualquiera en la competición, es un Sevilla FC contra Real Betis Balompié. Uno de esos partidos que conjura una rivalidad histórica entre colores, en equipos antagonistas que conviven en la misma ciudad, una contienda que se juega a diario, los 365 días del año, en los barrios de la capital andaluza y en los pulsos de unas aficiones enfrentadas por todo el mundo.

    "Todos los jugadores mencionan este derby como único. Son partidos que duran 6 meses, porque hasta que no se juega la vuelta se sigue hablando de ese partido, ese lifetime no lo tiene ningún otro encuentro", explica el periodista y escritor Julio Muñoz Gijón, que durante casi diez años trabajó codo con codo con los futbolistas de la Selección de España, "para la gente del fútbol el Sevilla-Betis, junto al Boca-River, son sin duda encuentros muy singulares".

    En el gran derby sevillano, 22h del jueves 11, vuelve a rodar el balón de la primera división. La competición ensalza el partido y sus ingredientes para contrarrestar la falta de público y para paliar el dolor de una sociedad que aspira a salir del ahogo de la pandemia con la vuelta del circus romano de hoy en día. Este es, sobre todo, el derby de la seguridad y la precaución, 600 efectivos policiales y de seguridad se encargarán de evitar concentraciones. En las inmediaciones del estadio Ramón Sánchez Pizjuán se colocarán vallas e instituciones y directivas de ambos equipos hacen llamamientos a evitar grandes reuniones para seguir el partido, pero la expectación, a pesar de esta anomalía es máxima.

    La vuelta del derby supone un cambio drástica de fase para toda la sociedad, "cuando el fútbol paró, mentalmente nos configuró a todos para la gravedad que se nos venía encima, fue la mejor campaña de concienciación que pudo hacer el gobierno", opina Julio Muñoz, "y la vuelta del derby viene a ser la conclusión del mensaje de pandemia, volvemos a la normalidad y al entretenimiento. Nuestros equipos nos daban un hito semanal que organizaba nuestra vida como guía temporal porque el fútbol sirve para estructurar el tiempo."

    Sevilla es una ciudad que respira y transpira fútbol, entre ambos clubes superaban los 90 mil socios en 2018, hablamos de 14% de la población, un dato contundente que hace de Sevilla, junto a Madrid, Lisboa, Manchester o Buenos Aires una de las ciudades futboleras por excelencia. La afición se palpa en todos los barrios de la ciudad. El Real Betis, por ejemplo, es el tercer equipo español con mayor número de peñas, siendo superado sólo por Madrid y Barcelona.

    "Esto es una situación agridulce, llevo más de 60 años yendo al campo y va a ser uno de los pocos derbys que no pueda ver", nos cuenta José Castilla, de la Peña Cultural Bética Berrio de la Feria, con más de 6 décadas de existencia. El Sevilla, por su parte, ha crecido sustancialemten merced a sus éxitos europeos —5 copas de la UEFA— en los últimos años, con presencia incluso en el extranjero. Desde Brooklyn, la Peña Sevillista NYC, constituida como peña oficial desde hace dos años, valora que "los derbys se viven de una manera apasionante, pero siempre con mucho respeto".

    Sobre la polémica falta de aficionados en el estadio, al otro lado del océano valoran positivamente la vuelta del fútbol, "no será igual en absoluto, pero nos ilusiona volver a ver nuestro derby y en general, nuestra Liga que es la mejor del mundo".

    Esta euforia la contrarresta el bético José Castilla, "el fútbol ha cambiado, ahora se trata de hacer dinero, cierto que gracias a ese dinero se contratan a los mejores futbolistas y tenemos el mejor espectáculo, pero echo de menos el fútbol de antes, donde los futbolistas tenían un vínculo no solo económico con un equipo". El Sevilla–Betis encierra esa rivalidad íntima de vecinos y hermanos.

    Para Julio Muñoz, este partido reclama esa clave local y vecinal del fútbol vintage:

    El portero de Bayern Munich, Manuel Neuer, durante el partido entre la Union Berlin y Bayern Munich
    © REUTERS / Hannibal Hanschke/Pool
    "Los equipos ya no son una asociación deportiva que compite en un torneo, son agencias de contenidos y con ellos los jugadores. Para los jóvenes, esto es normal, pero para los que siempre han seguido el fútbol, esto rechina. Antes se hablaba de victorias y derrotas, ahora de Instagram, de challenges, fichajes y contratos internacionales. Este partido, en cambio, dentro del fútbol de élite es una vuelta al discurso de cercanía".

    Partido local, resultado global

    El encuentro tiene sobrados ingredientes futbolísticos, reúne a dos equipos que aspiran por consolidarse en la zona noble de la competición, dos de los mejores regateadores sobre el campo, el bético Fekir y el sevillista Ocampos y dos clásicos extremos del fútbol nacional que baten récords en sus respectivos clúbes: el carismático Joaquín y el campeón del mundo Jesús Navas. Aunque la magia del gran derby trasciende a los jugadores. Es una cuestión de ciudad y en la ciudad, es cuestión de estado.

    Pero el fútbol de hoy día, no es una mera cuestión emocional y de pulsiones identitarias. La competición es una industria global y este partido que enfrenta a los de Nervión y Heliópolis, los barrios de cada equipo, pero tiene un impacto mundial. Según datos de LaLiga, la competición española tiene presencia en un 95% de los países del mundo.

    El presidente de la competición, Javier Tebas, ha declarado siempre su predilección por este partido en detrimento de otros grandes encuentros de esta jornada de resurrección como el Athletic-Atlético, por ejemplo, señalándolo como "acontecimiento mundial", de hecho, solo trece países en todo el globo no podrán ver el partido según LaLiga.

    LaLiga española es, junto a Premier League inglesa, la mejor competición nacional de fútbol. Arranca antes que los campeonatos de Inglaterra e Italia. El jueves no hay partidos con los que competir en Alemania o Portugal —los otros campeonatos activos—, con lo cual no hay división en las audiencias, el seguimiento será histórico. Los equipos, lidian con esta presión a pesar de jugar con unas gradas vacías.

    The show must go on

    Esta expectación, hasta el momento se ha traducido en dinero, mucho dinero el que mueve una industria del espectáculo que enfrenta una situación para lo que no está preparada, la ausencia de público. Eso, sin embargo, por mucho que desnaturalice la contienda, no ha conseguido frenar el negocio. Que el fútbol es una mina de oro lo sabe una ciudad como Sevilla desde hace años. Pese a no contar con mesis y ronaldos, la ciudad andaluza es una de las mecas del fútbol mundial en proporción a su población, que ronda los 700 mil habitantes. En datos de la temporada 2018-29, Sevilla fue la tercera ciudad del país en ganancias económicas por las visitas de aficionados: 34,7 millones de euros al año dejan los seguidores, según cálculos municipales.

    ​Confrontación desde el corazón de la gradas

    Este aspecto contante y sonante del deporte rey está teniendo sus detractores y estos son, ni más ni menos, que los aficionados más fieles a los equipos. Bajo el hashtag #NoEsFútbolEsLaLiga o #NoVuelveElFútbolVuelveVuestroNegocio estamos viviendo un hecho insólito, la unión de enemigos históricos. Biris y Suportes en Sevilla, UltraSur en Madrid y decenas de seguidores acérrimos y ultras de toda Europa se han unido para rechazar la vuelta del fútbol sin público. "Nos intentan vender que es mucha gente la que vive del fútbol y por ello debe volver a funcionar ya, cómo si se pensase en la gente en algún momento", expresan los seguidores béticos para preguntarse "¿acaso el fútbol generaría los mismos puestos de trabajo que sin ellos?, rotundamente no."

    Todos los grupos de animación y ultras de España han llevado acciones conjuntas en las últimas semanas en rechazo al reinicio de la competición sin público.

    ​Ultras y aficionados de las peñas del Sevilla FC han firmado un documento conjunto argumentando que hay muchas otras necesidades y urgencias sociales antes que reiniciar un campeonato sin la asistencia de aficionados "por una única razón: el dinero."

    "No hay tests para trabajadores esenciales en la sociedad, pero sí lo hay para futbolistas, algo falla aquí", concluye el comunicado.

    No obstante, estas reticencias no podrán frenar el espectáculo, eso sí, esta vez menos bullicioso sin cánticos ni gradas, por muy anormal que resulte esta nueva normalidad.

    Etiquetas:
    hinchas, fútbol, España
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