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    Un equipo de ingenieros rusos ha desarrollado una tecnología única que permite producir chalecos antibalas de propiedades imponderables. Estos equipos de protección individual fabricados de nuevos materiales compuestos ultraligeros superan considerablemente a sus análogos de EEUU e Israel.

    Hace mucho tiempo los expertos involucrados en la producción de chalecos antibalas se dieron cuenta que las características de cualquier equipo de protección individual dependen del peso específico de los materiales que se utilizan en su producción. Como consecuencia de esto, todas las empresas que utilizaron el acero de 8 g/cm3 pasaron a emplear el titanio y el aluminio que tienen un peso relativamente más pequeño de: 4,5 y 2,7 g/cm3, respectivamente.

    En el siglo XXI los ingenieros avanzaron aún más en este ámbito al crear materiales compuestos de 0,97 g/сm3 de fibra de polietileno. Pese a las circunstancias económicas desfavorables causadas por la pandemia, los químicos del instituto científico y de investigación NIISV de la ciudad rusa de Tver han logrado crear una fibra de polietileno con una fuerza específica que supera en 1,5 veces la del poliparafenileno tereftalamida o Kevlar producido en EEUU.

    Sin embargo, hasta ahora los ingenieros rusos no habían podido convertir este material compuesto en un tejido debido a su coeficiente de fricción y adhesión próximo al cero. Pero ahora, sí que encontraron una solución. Desarrollaron una tecnología de enrollado y compresión que les permite producir no solo estructuras planas, sino curvilíneas. 

    Su peso específico es de 0,98 g/сm3 y la resistencia es de 950 megapascales. A modo de comparación el Kevlar estadounidense tiene un peso específico de 1,25 g/сm3 y una resistencia de 800 megapascales, mientras que el UD israelí presenta un peso similar al material ruso, pero tiene una menor resistencia a impacto, tanto directo como por fragmentos.  Los ingenieros de Rusia ya han conseguido producir una serie de chalecos antibalas con esta fibra que protegen los órganos vitales y piernas de los soldados. 

    La característica más interesante de esta armadura de polietileno es que puede detener hasta  balas disparadas por los fusiles de asalto. Tradicionalmente para protegerse de este tipo de armas, los soldados tenían que llevar una protección que combinara una cerámica súper dura con el peso específico de unos 3 g/cm3  por delante y un plástico orgánico en el interior del chaleco. Ahora, el nuevo compuesto de polietileno es capaz de parar muchos tipos de balas sin usar la cerámica.

    Además, a diferencia de la mayor parte de los materiales modernos, el nuevo desarrollo ruso dispone de una buena flotabilidad. Por ello, puede ser utilizado no solo para producir trajes protectores para las tropas terrestres, sino también para fabricar el equipamiento para los infantes de marina. Esto, a su vez, les ayudaría a superar cualquier barrera hidrográfica. 

    Etiquetas:
    equipamiento, Rusia
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