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    La Marina de EEUU planea reanimar la base naval subterránea de Olavsvern en Noruega de la época de la Guerra Fría. Los submarinos Seawolf la utilizarían para patrullar el Ártico y monitorear las actividades de la Flota del Norte de Rusia. Sin embargo, Rusia tiene todo lo necesario para controlarlos, aseguran los expertos consultados por Sputnik.

    La actividad militar en la base de Olavsvern cesó al principio de los años 2000. Sin embargo, los estadounidenses han decidido recientemente reubicar los submarinos nucleares Seawolf de nuevo allí debido al fortalecimiento de Rusia en el Ártico, señala el analista de la edición en ruso de Sputnik, Nikolái Protopópov. 

    © AFP 2020 / Bjornbakk, Jan-Morten
    Los submarinos de la clase Seawolf son unos de los más clasificados de Estados Unidos, observa el columnista. Desarrollados en la década de 1980, son extremadamente silenciosos. Llevan potentes armas antibuque y antisubmarinas a bordo, incluidos los misiles de crucero Tomahawk y Harpoon. A finales del siglo XX, EEUU iba a fabricar 29 submarinos de este tipo, pero después del colapso de la URSS cambiaron los planes y la Marina de Estados Unidos recibió solo tres submarinos de esta clase.

    La base naval de Olavsvern fue construida en los años 60. Se encuentra muy cerca de las rutas de patrullaje de los submarinos de la Flota del Norte de Rusia, subraya Protopópov.

    La enorme base subterránea está protegida por una capa de roca de 300 metros de espesor y cubre un área de más de 25.000 metros cuadrados con almacenes, depósitos de municiones, muelles de reparación.

    Según el excomandante de la Flota del Norte de Rusia, el almirante Viacheslav Popov, la renovada base de Olavsvern se convertirá en otra seria amenaza para Rusia por parte de la OTAN.

    "Están tratando de acercarse cada vez más a nuestras fronteras y al Ártico, que lideramos hoy gracias a los rompehielos nucleares. Por supuesto, la Flota del Norte tendrá que controlar Olavsvern, tiene todas las fuerzas y medios necesarios para hacerlo", aseguró el militar.

    Sin embargo, según los expertos, los estadounidenses pueden tener dificultades, puesto que en 2013, el Grupo Olavsvern compró la base por 4,4 millones de euros —unos 5,9 millones de dólares, según el tipo de cambio de 2013—. La empresa alquiló la base incluso a compañías rusas. Los buques de investigación Akademik Nemchinov y Akademik Shatski la visitaron en varias ocasiones. 

    Muchos líderes militares noruegos criticaron a las autoridades del país por haber vendido la base. Así, el vicealmirante Einar Skorgen calificó la venta de "pura locura" en 2015.

    Skorgen y otros críticos argumentaron que Noruega había perdido un punto de apoyo crucial en el norte, lo que obligó a sus submarinos a viajar cientos de millas extra desde sus bases.

    "Somos el único país, junto con Rusia, que tiene una presencia permanente en el mar de Barents, donde compartimos una frontera común. Obviamente nuestra Marina debería estar estacionada allí, incluyendo nuestros submarinos", dijo entonces Skorgen.

    Diez años más tarde, la OTAN se dio cuenta de su error. El Ministerio de Defensa noruego aprobó recientemente un acuerdo que permite a las Fuerzas Armadas del país, las de EEUU y las de los aliados de la OTAN volver a utilizar la base.

    "Los dirigentes noruegos se comportan de manera poco amistosa con Rusia, aunque recientemente han concluido un acuerdo con nosotros sobre la delimitación del espacio en el mar de Barents", comentó el presidente del movimiento de apoyo a la Flota de toda Rusia, el capitán de navío Mijaíl Nenáshev. 

    Según el experto militar,  Rusia firmó "el acuerdo sobre la base de la política de buena vecindad y desarrollo de la cooperación en la región". 

    "Pero por sugerencia de Washington, Noruega aumenta el nivel de agresión contra Rusia en el Atlántico Norte y el océano Ártico", subrayó Nenáshev.

    La Olavsvern, mientras tanto, no es la única base subterránea del mundo. Durante la Guerra Fría, se construyeron decenas de instalaciones similares, señala Protopópov. 

    En cuanto a Rusia, la mayor base subterránea desclasificada está en Crimea, cerca de la bahía de Balaklava. En caso de una guerra nuclear, 3.000 personas podrían vivir allí cómodamente bajo tierra durante un mes. Pero después del colapso de la URSS, la base pasó a ser parte de Ucrania y fue abandonada y saqueada. Ahora que Crimea se reunificó con Rusia, la base podría ser reequipada y puesta de nuevo en funcionamiento, pero no es apta para submarinos modernos debido a su tamaño, según las estimaciones de los expertos.

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    Noruega, cueva submarina, base submarina, submarinos, Ártico, base, EEUU, Rusia
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