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    Mientras EEUU todavía no tiene listo su traje de combate Talos y no lo tendrá en el futuro próximo, Rusia ya se está beneficiando de su uniforme Ratnik, e incluso comenzó el desarrollo de un exoesqueleto aún más novedoso.

    En esta carrera los militares rusos han tomado la delantera frente a sus colegas estadounidenses, reconoce el periodista británico David Hambling en su artículo para Forbes.

    La versión inicial de Ratnik permite a los soldados rusos caminar varios kilómetros y realizar asaltos prolongados con más de 45 kilogramos de carga. Según varios informes, este traje permitió reducir el número de lesiones de espalda y de hombro, disminuir la fatiga y aumentar la productividad de su usuario.

    Debido a que los Ratnik no requieren de una fuente de alimentación, no sufren de los complejos desafíos técnicos a los que se enfrentan los kits de armadura estadounidenses, como los fallidos Talos. Además, no se quedan sin batería tras haber marchado durante un par de horas.

    "El principal desafío [en el desarrollo de exoesqueletos militares] consiste en elegir los materiales adecuados. Deberían ser tanto duraderos como ligeros", explicó a Forbes Albert Bakov, director general del Instituto Central de Investigación para la Construcción de Máquinas de Precisión, encargado del desarrollo de Ratnik.

    Si bien Bakov no descarta que en última instancia sea posible producir una versión del traje dotado con un motor, no cree que la tecnología actual esté a la altura para hacerlo ahora. Aún no ha sido desarrollada una batería con la capacidad y el tamaño requeridos, señala.

    Mientras tanto, la versión inicial del Ratnik, conocida como EO-1, pasó por una serie de pruebas en 2017, incluso fue utilizada en los combates en Siria.

    "Los operadores del sistema robótico Uran-6 tienen que llevar una pesada consola de mando y control en su pecho. El exoesqueleto representó una solución perfecta para satisfacer su demanda [de un uniforme ideal]", señaló Samuel Bendett, asesor del think tank Russia Studies Program, que se especializa en los sistemas militares no tripulados rusos.

    A pesar de que la caja de control pesa más de 18 kilogramos, los operadores pudieron moverse rápidamente, sentarse, acostarse y levantarse sin dificultad, llevándola con ayuda del Ratnik. Además, este uniforme es fácil de usar. Un soldado necesita un par de minutos para ponérselo, y puede quitárselo de manera instantánea.

    "El diseño del exoesqueleto (…) asegura la posibilidad de portar armas más pesadas y poderosas, como una ametralladora, con solo una mano", agregó Bakov.
    Rusia planea desarrollar para 2025 una versión de tercera generación bautizada como Sotnik.

    "Mientras que el traje de combate Talos, anunciado por primera vez en 2013, se quedó en la nada, los rusos dan un paso más. Están adquiriendo experiencia práctica de lo que un soldado puede hacer y cuáles son los requisitos para la próxima generación [de estos trajes]", concluyó el periodista.

    Etiquetas:
    Rusia, exoesqueleto, Ratnik
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