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    El desarrollo del misil de crucero intercontinental de propulsión nuclear Burevestnik frustra los planes estratégicos de Estados Unidos de hacerse con la ventaja en el equilibrio nuclear. Pero las tecnologías usadas en el misil podrían ser aplicadas también en los vuelos al espacio.

    El tema del nuevo misil de crucero intercontinental ruso se discutió durante la reunión con el enviado especial de EEUU para el Control de Armas, Marshall Billingslea, en el Senado norteamericano. 

    En esta reunión, dedicada a la posible designación de Billingslea como subsecretario de Estado para el Control de Armas y los Asuntos de Seguridad Internacional, el alto funcionario habló sobre las obras de creación del misil Burevestnik —Skyfall, según la designación OTAN—. En particular, Billingslea destacó que la nueva arma no es segura en términos de sus efectos en el medioambiente. 

    En su intervención en el Senado estadounidense Billingslea dijo que "francamente" considera que los misiles de este tipo no deben existir.

    "¿Para qué necesitan un misil de crucero con propulsión nuclear y ojiva nuclear? Eso no es más que un Chernóbil volador. Solo piensen en la nube radiactiva que generará a medida que surque los cielos. No hay razones ni lógica en tener este tipo de sistemas de armas del juicio final", declaró ante el Comité para Relaciones Exteriores del Senado.

    Billingslea recordó que había dicho a sus socios rusos que se trataba de un gasto enorme y que era necesario suspender estas obras desestabilizadoras. No es la primera declaración del alto funcionario norteamericano en cuanto a este misil. El 3 de julio dijo que los sistemas Burevestnik y Poseidon eran "terribles". 

    Pero ¿hay razones para estar preocupados? ¿Y de verdad a EEUU le importa la seguridad ambiental o se trata simplemente de envidia y temor?

    Cómo se escuda EEUU en buenas intenciones

    Primero, el mismo EEUU realizó trabajos semejantes en este campo en los 60. El proyecto Pluto preveía la creación de un misil de crucero con propulsión nuclear de un tamaño enorme conocido bajo el nombre SLAM. Este misil iba a destruir todo lo que encontrase a su paso gracias a su onda expansiva. 

    Además, a medida que el misil volara dejaría tras de sí una nube radiactiva que contaminaría todo lo que estuviera dentro de su trayectoria. 

    EEUU puso a prueba dos motores nucleares experimentales en el marco del proyecto Pluto. Los ensayos que se realizaron en el sitio de pruebas en el estado de Nevada en 1961 y 1964 resultaron ser exitosos, pero, finalmente, EEUU no prosiguió con esta tecnología. 

    Washington no se guio por razones de seguridad ambiental, sino porque la tecnología de los misiles balísticos intercontinentales le pareció menos complicada y más asequible. Rusia, por su parte, toma en consideración la posible rendición de este tipo de misiles y piensa más en la seguridad del país.

    Incluso si el misil Burevestnik ruso no es nada ecológico, su uso como arma del juicio final reduce a cero la importancia de la contaminación que produce porque en caso de una guerra nuclear, no habrá que preocuparse por la ecología ya que esta supone la destrucción total. En otras palabras, casi no se planea usar estos motores en tiempos de paz —la excepción serían las pruebas— de ahí que el daño al medioambiente sea mínimo.

    El proyecto Burevestnik, que es un misil que prácticamente tendrá un alcance ilimitado, actualmente se encuentra en la fase de pruebas de vuelo. Al mismo tiempo, a día de hoy Estados Unidos ya lleva entre 10 y 15 años de retraso respecto a Rusia en lo que se refiere a esta tecnología, declaró a Sputnik el director del Centro de Análisis de Comercio Mundial de Armas, Ígor Korótchenko.

    Las declaraciones de EEUU en realidad tienen malas intenciones porque con ellas tratan de hacer retrasar el desarrollo de este tipo de misiles en Rusia, añadió.

    En resumidas cuentas, es obvio que las características sobresalientes de la nueva arma rusa es la razón por la que las autoridades norteamericanas están tan obsesionadas con ella. No tiene nada que ver con su supuesto 'daño a la ecología' ni con 'los gastos excesivos' que el presupuesto militar ruso dirige a las obras de creación y a las pruebas de Burevestnik.

    Sueños espaciales

    El Skyfall ruso es una tecnología más moderna y es una de las principales novedades del Ejército en el ámbito de creación de armas estratégicas del país euroasiático. Este misil de crucero con ojiva atómica tiene el llamado alcance global porque la propulsión nuclear le permitirá cubrir cualquier distancia. 

    Burevestnik es calificado como un misil furtivo con trayectoria de vuelo impredecible. Vuela a pequeñas alturas y es imposible de interceptar. Es invencible a todos los sistemas antimisiles y antiaéreos existentes y los que aparecerán en el futuro. 

    En otras palabras, no es Rusia la que gasta demasiado dinero en su nuevo misil de propulsión nuclear, sino EEUU que invierte en los sistemas antimisiles que resultarán ser inútiles ante el Skyfall ruso.

    El programa Burevestnik también podría traer más beneficios. Las tecnologías usadas en él podrían aplicarse en otros ámbitos, no solo en el militar. Las tecnologías del proyecto Burevestnik tienen una gran importancia científica y, para ser más preciso, podrían ser usadas en la creación de aeronaves con capacidad de volar al espacio.

    A día de hoy ningún país del mundo, salvo Rusia, dispone de tecnología de este tipo. La existencia de un reactor potente y al mismo tiempo compacto, que sin duda alguna es uno de los más modernos del planeta, a corto plazo podría ser aplicado en la creación de un motor turborreactivo para una aeronave de alcance ilimitado. Este no va a producir contaminación radiactiva.

    Igual que el proyecto de nuevos misiles de crucero, estos nuevos aviones tendrán un alcance global. En otras palabras, el misil Burevestnik podría ser solo el primer paso en un camino muy largo y prometedor.

    Sputnik ya informó en 2019 que Roscosmos barajaba la posibilidad de un avión cohete con propulsión nuclear y es posible que la agencia espacial rusa siga con esos planes en el futuro cuando la tecnología de Burevestnik se haga disponible para el uso con propósitos civiles. 

    Incluso si el nuevo misil de crucero intercontinental ruso no es usado para fines civiles, su uso como arma servirá para preservar la disuasión nuclear en el mundo. 

    Para Rusia no tiene ningún sentido abandonar el proyecto, como se lo ofrecen los funcionarios estadounidenses, especialmente teniendo en cuenta que EEUU últimamente salió de una serie de acuerdos sobre el control de proliferación de diferentes tipos de armas. Se trata de la seguridad nacional de la Federación de Rusia y eso es lo más importante.
    Etiquetas:
    EEUU, Rusia, Misil de crucero Burevestnik
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