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    MOSCÚ (Sputnik) — Los primeros misiles balísticos intercontinentales Topol entraron en servicio en el Ejército soviético en la ciudad de Yoshkar-Olá un día como hoy de 1985, con el objetivo principal de contener el potencial nuclear de EEUU.

    Instalado en una lanzadera móvil —a base de camión MAZ de siete ejes— un misil Topol pesa 45,1 toneladas (masa en el momento de lanzamiento), mientras que el peso conjunto con el sistema de lanzamiento alcanza unas 100 toneladas. Un misil Topol tiene una longitud de 21,5 metros, es capaz de volar hasta 10.500 kilómetros y portar una ojiva nuclear con una potencia de explosión de 0,55 megatones.

    El experto en el armamento estratégico ruso Vladímir Evséev, que sirvió en una división de las Tropas de Misiles de Designación Estratégica rusas en Yoshkar-Olá entre 1986 y 1991, subrayó en una entrevista con Sputnik que los Topol "garantizaron la posibilidad de efectuar un ataque de misiles de respuesta" contra Estados Unidos en un período complicado para Rusia.

    "En una situación económica muy difícil, de desintegración de la cooperación industrial, incluido con Ucrania, y cierta dependencia política de Washington en los años 1990, (...) los Topol fueron un factor sustancial en la contención estratégica de EEUU", señaló.

    Misión imposible

    Hablando de los objetivos que fijaron ante los Topol las autoridades soviéticas, Evséev, que también era profesor del Cuarto Instituto de Investigaciones Científicas del Ministerio de Defensa de Rusia, recordó que para entonces "las estructuras de las fuerzas nucleares estratégicas de la Unión Soviética y EEUU eran completamente distintas".

    Así, señaló, "Estados Unidos siempre apostaba por la posibilidad de asestar un primer golpe que desarmaría a su adversario, para lo que planeaba utilizar misiles balísticos instalados en submarinos; más tarde en esos planes se incluyeron armas de alta precisión con ojivas no nucleares".

    Por su parte, constató, tanto la Unión Soviética como Rusia "no podían permitirse tener la misma cantidad de cruceros submarinos estratégicos", e incluso hoy en día, subrayó, "el potencial de combate de los submarinos de misiles balísticos estadounidenses como Ohio es mayor que el de los submarinos de misiles balísticos rusos Borei".

    "Por ello entonces apostamos por un plan de lanzar un golpe de respuesta profundo. Es decir realizar un ataque después de que EEUU destruya con sus fuerzas nucleares y armas de alta precisión la mayor parte de nuestros silos de misiles, aeródromos con aviones estratégicos y lugares de emplazamiento de submarinos dotados con misiles balísticos. Para llevar a cabo este ataque se necesitaban sistemas de lanzamiento de misiles móviles", afirmó.

    Evséev destacó al constructor soviético Alexandr Nadiradze como uno de los principales autores del proyecto de construcción de los Tópol, que permitieron a la URSS y luego a Rusia "acumular un potencial de los misiles de combustible sólido que puede competir con el de EEUU"

    "En 1957 su proyecto de creación de un misil intercontinental balístico móvil ganó la licitación del Ministerio de Defensa soviético", recordó.

    Comparación con otros misiles

    Antes de los Topol el arma principal con que la URSS podía contrarrestar a EEUU eran los misiles balísticos móviles Temp 2S.

    "La debilidad principal de los Temp fue una baja precisión del disparo. Con el radio de error circular probable de 1 kilómetro que tenían los misiles Temp 2S, se podía realizar un ataque de respuesta contra ciudades y bases militares grandes, pero era casi imposible alcanzar centros de mando subterráneos bien fortalecidos", señaló el experto.

    Mientras que el radio de error circular probable de los Topol, apuntó, "era mucho menor, de unos 300 metros o tal vez incluso 250 metros".

    "Debido a una elevada precisión del disparo se consiguió reducir la potencia de explosión nuclear, lo que fue un gran avance. Si antes se necesitaban dos o tres ojivas para una tarea de combate, con los Topol se necesitan solo una o dos [ojivas]. Es muy importante en las condiciones de la reducción de las armas estratégicas ofensivas", indicó.

    A la vez, continuó Evséev, los Topol gozan de una carga útil de 1.200 toneladas, "en comparación con 940 kilogramos de los Temp".

    "Esto nos permitió colocar en un misil un conjunto de dispositivos que ayudan a superar los sistemas de defensa antimisiles. Se trata, por ejemplo, de reflectores antirradar e inhibidores de radar", precisó.

    Misión cumplida

    Hoy en día el número de los misiles Topol en servicio se va reduciendo, pues los sustituyen sistemas de misiles modernos como los de Yars, Avangard y Kinzhal. Sin embargo, el experto ruso está convencido: a pesar de que en el servicio ruso se encuentran ahora solo 36 sistemas de misiles Topol, "todavía tienen un potencial de combate".

    Incluso en la actualidad, indicó, los sistemas de lanzamiento de misiles móviles "ponen muy nervioso a EEUU" debido su "factor de incertidumbre" en cuanto a su ubicación variable.

    Evséev reconoce que "los misiles Topol alcanzaron su límite: 35 años en servicio es un período considerable, en este caso hay que tener en cuenta el factor de obsolescencia, tanto moral como técnica".

    Los Tópol "cumplieron su misión", subrayó.

    Sin embargo, incluso cuando se retiran del servicio militar, los misiles balísticos intercontinentales como Topol todavía pueden servir a su pueblo en otros ámbitos, por ejemplo como cohetes espaciales.

    "Por lo general, los misiles Topol y Yars son fáciles de reequipar para que puedan colocar satélites de órbita terrestre baja a una altura de hasta 1.000 kilómetros. Creo que usarlos así es una buena idea porque cumple varias tareas a la vez. Estos lanzamientos se pueden realizar desde Plesetsk o Vostochni", apuntó. 

    Etiquetas:
    carrera armamentista, misil intercontinental, defensa, Rusia, enfrentamientos, EEUU, Topol, Topol-M
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