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    Desde 2005 la Armada estadounidense empezó a invertir en Buques de Combate del Litoral (Littoral Combat Ships o LCS en inglés), sin embargo, ahora quiere jubilar a cuatro que tienen menos de 10 años en servicio, ya no representan el futuro de la defensa naval de EEUU. "Sólo han traído problemas", dicen los expertos.

    La Armada de los Estados Unidos reveló que retirará de su flota a los primeros cuatro LCS, el más joven de los cuales tiene sólo seis años de edad. Desde que empezó el programa, hace una década, los buques han tenido problemas técnicos y han sobrepasado el presupuesto. A mediados de 2020 una nueva clase de fragatas entrará en acción, y en 2030 la Armada planifica contar con una flota de 355 embarcaciones.

    La Armada lanzó el programa de LCS para hacerse de navíos que sirvieran para operaciones en regiones litorales costeras; se trata de buques más pequeños que las fragatas lanzamisiles de la Armada pero fuertemente armados; han sido comparados a las corbetas de uso internacional. 

    Aunque al comienzo los LCS se suponía que no podían superar las 500 toneladas en pos de ser ágiles, gradualmente se fueron transformando en buques mucho más grandes. Los equiparon con "módulos de misión" intercambiables y autónomos que les permitieron convertirse en cazadores de submarinos, dragaminas, "asesinos de barcos o transporte de comandos en cuestión de horas", según publicó Popular Mechanics. 

    El LCS era un programa ambicioso. Un barco, desplegado en el Mar del Sur de China, por ejemplo, podía intercambiar módulos para cumplir diferentes funciones sin tener que volver a los Estados Unidos para someterse a una costosa y larga remodelación, al menos esa era la teoría.

    Ahora, sin explicar muy bien por qué, la Armada retirará de su flota los dos primeros buques de la clase Freedom, el USS Freedom y el Fort Worth, puestos en servicio en 2008 y 2012, respectivamente.

    USS Freedom (LCS 1)
    © CC0 / Public Domain / U.S. Navy / USS-Freedom-130222-N-DR144-174-crop.jpg
    USS Freedom (LCS 1)

    También quiere retirar los dos primeros barcos de la clase Independence. El USS Independence, el buque líder de la clase, fue comisionado en 2010. El USS Coronado había entrado en servicio en 2014, tiene menos de seis años de uso.

    Entre los posibles motivos por los que la Armada quiere retirarlos de su flota, Popular Mechanics señala:

    • Una serie de problemas de diseño: la Armada priorizó la velocidad de los barcos (hasta 47 nudos, o 87 kilómetros por hora) sobre el alcance, lo que hizo que los buques fueran menos útiles para contrarrestar las flotas de grandes potencias como China y Rusia.
    • Los barcos sufrieron una serie de averías de alto perfil y embarazosos sobrecostes que el Pentágono trató de ocultar al público.
    • Los barcos tienen apenas más armamento que un cúter de la Guardia Costera, y "dependen de los módulos de la misión para suministrar armas antisubmarinas y antibuque, y sólo son capaces de defenderse contra amenazas aéreas al barco".

    Lo cierto es que después de más de una década de desarrollo, ninguno de los módulos de misión está plenamente operativo. Los motores de alto rendimiento que daban a los barcos una gran velocidad en el mar resultaron ser problemáticos, tanto que en 2016 retiraron los primeros cuatro barcos del servicio de primera línea, y los convirtieron en barcos de prueba para el resto de la flota de LCS. Probablemente éste sea el comienzo del fin del programa de Buques de Combate del Litoral.

    Etiquetas:
    guerra, buques, Armada de EEUU
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