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    El USS Washington, submarino de clase Virginia de la Marina de Guerra de Estados Unidos

    Los submarinos estadounidenses y rusos muestran un defecto en común

    © Foto: U.S. Navy/Ingalls Industries/Matt Hildreth
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    Los submarinos dependen del sigilo para sobrevivir más que cualquier otra arma. Pero un reciente informe reveló una serie de irregularidades que afecta los sumergibles militares de las mayores potencias nucleares del mundo. Aparentemente, la marina de Rusia y EEUU tienen un problema en común que resolver.

    A principios de octubre, una investigación preliminar reveló que la empresa estadounidense de construcción naval Huntington Ingalls había falsificado los resultados de las pruebas de calidad del recubrimiento anecoico para submarinos de la Clase Virginia, por lo que "a sabiendas y/o imprudentemente" pone en riesgo "vidas estadounidenses".

    En el lenguaje de la Marina de los EEUU a este recubrimiento se le denomina tratamiento especial del casco y en esencia está compuesto de placas de goma pegadas al exterior del casco de acero que reducen el reflejo del sonar del submarino.

    Ari Lawrence, un ingeniero de alto nivel que había trabajado en el constructor naval, planea presentar una demanda contra su antiguo empleador, alegando que la compañía había falsificado las pruebas de los submarinos durante más de una década. De ser cierto, la acusación podría costarle a Huntington Ingalls millones de dólares. Pero más alarmante aún para la Marina es que la Clase Virginia sea más vulnerable por el simple hecho de que se le desprenda su revestimiento a lo largo del camino.

    Un defecto en común

    Los largos viajes, las grandes presiones submarinas, el agua salada y los bruscos cambios de temperatura hacen que el recubrimiento esté constantemente expuesto a un fuerte impacto externo. Además, en su mayoría los submarinos están armados con un casco de acero que cuando se sumergen a grandes profundidades se deforman, escribe el experto en aparatos subacuáticos, H. Sutton, en su columna para Forbes.

    Este tipo de defectos es un problema que enfrentan los submarinos de otros países.

    Como ejemplo, el especialista recuerda los submarinos nucleares rusos Proyecto 945 Barrakuda con cascos reforzados con aleación de titanio. Durante muchos años, estos sumergibles han salido al mar con secciones enteras del casco no cubiertas por placas de recubrimiento anecoico. Los submarinos británicos no son una la excepción, agrega.

    Pero los que más sufren de este mal es la Marina iraní, subraya Sutton. Cuando Irán importó submarinos rusos de tipo Proyecto 877 Paltus en la década de 1990, llegaron revestidos con una cubierta anecoica. No obstante, el impulso del país persa por el autoabastecimiento le ha jugado una mala pasada. Y es que la industria de la construcción naval iraní tiene todo un desafío en la reproducción de las placas de goma, por lo que a sus submarinos se los ve navegando con gran parte de la recubierta eliminada, dejando una superficie muy irregular.

    Etiquetas:
    armamento, Rusia, EEUU, submarinos
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