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    Banderas de Venezuela y Rusia

    Un diputado afirma que Rusia ve en Venezuela a un aliado para contener a EEUU

    © Sputnik / Alexey Druzhinin
    Defensa
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    MOSCÚ (Sputnik) — Mientras Estados Unidos estudia la posibilidad de desplegar misiles de emplazamiento terrestre en Asia, Rusia voltea la mirada al Caribe, una región en la que alguna vez tuvo situado armamento poderoso con la intención de controlar las pretensiones de Washington, declaró el diputado ruso Alexandr Sherin.

    A principios de agosto, el secretario de Defensa de EEUU, Mark Esper, abogó por desplegar los misiles estadounidenses en Asia, aunque sin mencionar fechas, lugares, ni tipos de armas, a lo cual respondió este 23 de agosto Sherin, quien ve en Venezuela un lugar ideal para emplazar armamento de su país.

    Según Sherin, vicepresidente del Comité de Defensa de la Duma de Estado (Cámara Baja) de Rusia, Caracas apoyaría una petición de Moscú de instalar cohetes en Venezuela, una opción que consideró "muy dura pero eficaz"

    "A lo largo de toda su historia, Estados Unidos y sus líderes han mostrado que con ellos es imposible hablar en el idioma de la razón y del compromiso. Lamentablemente, Estados Unidos solo entiende el lenguaje de la fuerza, la fuerza bruta, el lenguaje que ellos mismos suelen emplear", explicó.

    El diputado ruso dijo estar "convencido al 100% de que los dirigentes de Venezuela se solidarizan al 1.000% con las acciones de la Federación de Rusia", y aseguró que si Moscú propusiese a Caracas el despliegue de sus misiles en Venezuela "lo aceptarían con satisfacción".

    En sus declaraciones, Sherin recuerda que "el anhelo de los americanos de que el líder de Venezuela [Nicolás Maduro] sea destituido y su aversión a ver a Rusia independiente y fuerte, hacen que Venezuela y Rusia sean aliados, aliados seguros y a largo plazo".

    La presencia de los misiles rusos en Venezuela le daría un espaldarazo importante al Gobierno de Caracas, luego de varios meses de incertidumbre por el apoyo abierto de Washington al autoproclamado presidente Juan Guaidó, reconocido por varios países de la región, sobre todo por aquellos más cercanos a Estados Unidos.

    Podría tratarse, dijo Sherin, del "despliegue de los sistemas S-400, o, por ejemplo, de los Bastion e Iskander en Venezuela, multiplicaría por cero decenios de esfuerzos y miles de millones de dólares invertidos en el sistema de defensa antimisil".

    El S-400, o SA-21, Growler según la clasificación de la OTAN, es un sistema antiaéreo y antimisil de medio y largo alcance capaz de abatir blancos a una distancia de 400 kilómetros y a una velocidad de 4,8 kilómetros por segundo.

    Junto con los misiles Bastion, SS-C-5 Stooge según la clasificación del a OTAN, e Iskander (SS-26 Stone) los S-400 conforman lo que Occidente denomina como "zona de acceso prohibido" (Anti-Access/Area Denial, A2/AD), dentro de la cual las fuerzas de la OTAN no pueden entrar sin arriesgarse a sufrir daños inaceptables.

    Para el vicepresidente del Comité de Defensa de la Duma de Estado "el tiempo de vuelo y otros aspectos serían incomparables. Las capacidades de la Federación de Rusia serían diez veces mayores que la de todo el bloque de la OTAN junto", aseguró el legislador ruso.

    Sin embargo, las palabras de Sherin traen a la memoria los sucesos de octubre de 1962, cuando misiles de la extinta Unión Soviética emplazados en Cuba pusieron al mundo al borde de un conflicto nuclear.

    Desde el descubrimiento por Washington de los R-12 y R-14 , alrededor del 15 de octubre de 1962, hasta el anunció de su desmantelamiento el 28 del mismo mes, el mundo vivió momentos convulsos con la incertidumbre de una conflagración nuclear colgando sobre sus cabezas, cual espada de Damocles.

    Moscú retiró entonces los misiles de mediano alcance pero con capacidad para transportar ojivas nucleares de 3.000 kilogramos hasta 3.000 kilómetros, aunque aquellos momentos enfriaron, según Sherin, el ímpetu de Estados Unidos.

    Esta vez, la hipotética ubicación de misiles rusos en suelo venezolano "le quitaría [a Washington] las ganas de cualquier injerencia en la política interior de Venezuela, de intentar cambiar desde Washington a los dirigentes de Venezuela", advirtió Sherin.

    "No lo quiera Dios, pero si semejante opción tuviese que ser examinada y plasmada en la práctica, sería una opción muy dura, pero muy eficaz", aseguró.

    Estados Unidos, según recordó a principios de junio el otrora Secretario de Defensa Patrick Shanahan, mantiene en el Indo-Pacífico unos 370.000 efectivos, más de 2.000 aviones y más de 200 naves de superficie y submarinos.

    Al mismo tiempo, Shanahan señaló también que Estados Unidos desarrolla sistemas de defensa antimisil, interoperables con los de sus aliados de Japón, Australia y Corea del Sur.

    El 18 de agosto, EEUU ensayó un misil de crucero de emplazamiento terrestre, dotado de una ojiva convencional, que dio en el objetivo tras volar más de 500 kilómetros.

    Este tipo de arma estuvo sujeta hasta hace poco sujeto a las restricciones del Tratado INF, suspendido recientemente luego de que Moscú y Washington no lograran un acuerdo para renovarlo.

    Con posterioridad al lanzamiento del misil estadounidense, el presidente ruso, Vladímir Putin, ordenó a los ministerios de Defensa y Exteriores dar una respuesta simétrica a las acciones de Estados Unidos, y la posibilidad de emplazar misiles en Venezuela podría estar en ese camino.

    Etiquetas:
    despliegue, misiles balísticos, desplazamiento, aliados, EEUU, Rusia, Venezuela
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