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    Un avión Tupolev SB (archivo)

    La trágica historia de dos pilotos checoslovacos que robaron un bombardero para escapar a la URSS

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    El 26 de abril de 1939, dos militares de Checoslovaquia robaron un avión y lo usaron para escaparse de las fuerzas alemanes nazis. No obstante, su historia tuvo un final trágico.

    Este acto fue precedido por la invasión de Checoslovaquia por la Alemania nazi en marzo de 1939, junto con las fuerzas de Polonia y Hungría. Siendo los vencedores del conflicto, los alemanes se hicieron con los trofeos más preciados del país, entre los cuales estaban los bombarderos de alta velocidad B.71.

    Una hazaña sin iguales

    A pesar de que esta aeronave tuviera el nombre checo, en realidad se trataba del SB-2 soviético que Checoslovaquia le había comprado a la URSS. Las 60 unidades que fueron entregadas al país de Europa Central contaban con motores, armamento y equipos de radio checoslovacos.

    Por lo cual, estos bombarderos fueron bautizados como los B.71. Durante la ocupación nazi, la mayoría de estas aeronaves fueron trasladadas a la ciudad alemana de Merseburgo.

    Para hacerlo, a menudo se empleaban a los pilotos de Checoslovaquia. Entre ellos estaban Boguslav Sikmund y Josef Navensnik. Los dos pilotos decidieron cambiar el rumbo y, en vez de a Alemania, dirigirse a la Unión Soviética.

    Volaron con dirección a Polonia para llegar a la ciudad de Gómel que en la actualidad se encuentra en Bielorrusia. De alguna manera lograron esquivar las defensas aéreas polacas y alemanas para llegar hasta su destino y aterrizar en territorio soviético.

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    Al tomar tierra dañaron el tren de aterrizaje, pero no resultaron heridos. Curiosamente, Alemania exigió a Moscú que le fuera devuelta la aeronave. Por su parte, la URSS propuso que los especialistas alemanes viajaran para reparar el avión o que se pagara el trabajo de los técnicos soviéticos.

    En vista de estos gastos, Berlín renunció a la idea de recuperar el bombardero que los pilotos checos usaron para escapar. A pesar de esta milagrosa hazaña, los problemas de los dos pilotos no acabaron allí.

    Nacidos para el aire, tragados por el agua

    Sikmund y Navensnik permanecieron en la URSS hasta 1942 cuando se tomó la decisión de enviar a todos los pilotos checoslovacos al Reino Unido. Allí estaba en pleno progreso la formación de escuadras checoslovacas.

    El 28 de abril, los dos pilotos partieron desde la ciudad de Múrmansk a bordo del crucero Edinburgh. No obstante, el buque fue atacado por submarinos alemanes que lo dañaron con dos torpedos.

    Al lugar del ataque llegaron buques británicos y alemanes que se enzarzaron en una enfurecida batalla. Los 750 tripulantes y pasajeros del Edinburgh fueron evacuados a los demás barcos del Reino Unido.

    Todos los supervivientes de esta batalla fueron llevados de vuelta a Múrmansk. Entre ellos estaban los dos pilotos checoslovacos. Dos semanas más tarde, ambos embarcaron en el crucero Trinidad.

    Sin embargo, durante su navegación al Reino Unido el buque fue atacado y hundido por los bombarderos alemanes. Entre los fallecidos figuran Boguslav Sikmund y Josef Navensnik.

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    Etiquetas:
    pilotos, bombardero, Alemania nazi, URSS, Checoslovaquia
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