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    Bandera de la OTAN (imagen referencial)

    El depredador y su presa: por qué la OTAN trata de 'devorar' cada vez más trozos de Europa

    © REUTERS / Ints Kalnins
    Defensa
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    Denis Lukyanov
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    La Alianza Atlántica sigue con su carrera incansable por el Viejo Continente. Los apetitos del bloque esta vez están orientados hacia los Balcanes. La OTAN busca expandirse en esta región para establecer su dominio indudable por temor de perder a su adversario principal sin importar el costo que tiene que pagar la población local.

    En este territorio antes existía un país bajo el nombre de Yugoslavia que fue brutalmente dividido en partes pequeñas. Hoy en día tres de los seis países que solían formar parte del Estado yugoslavo ya son miembros de la OTAN: Eslovenia, Croacia y Montenegro.

    Tenían ansias de hacerse con la membresía en el bloque desde hace muchos años y por fin ingresaron en la organización en 2004, 2009 y 2017, respectivamente. Ahora que oficialmente son miembros de esta coalición de hermanos de armas muchos llegan a entender que su participación no aporta nada bueno.

    No es otra cosa que el despilfarro del dinero de los contribuyentes. Los países no son potencias económicas, de ahí que apenas puedan permitirse un aumento drástico del presupuesto militar. Ninguno de los tres cumple con la meta oficial de la alianza de aumentar los gastos militares de cada miembro al 2% de su PIB.

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    Es más, estos  gastos han estado decreciendo en los últimos años. De todos modos, el derroche de fondos públicos no tiene ningún sentido teniendo en cuenta que no existe ninguna amenaza externa para los países de la antigua Yugoslavia en la región balcánica.

    Sin embargo, en caso de surgir un conflicto armado entre algún país de la OTAN y cualquier otra nación, los nuevos miembros del bloque, igual que todos los demás miembros de la alianza, tendrán que enviar sus soldados a luchar y morir por tierra ajena, según estipula el Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte.

    Esta última parece ser una decisión bastante controvertida por parte de los Gobiernos que hicieron ingresar sus países en la Alianza Atlántica.

    Esta vez le toca ingresar en la OTAN a otro país balcánico, Macedonia, que ha recorrido un gran camino para convertirse en miembro del bloque de pleno derecho. El país eslavo se hizo miembro de la Asociación para la Paz en 1995 y firmó el Plan de Acción de Membresía cuatro años después, en 1999.

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    El pasado 6 de febrero los representantes de 29 países miembros de la OTAN firmaron el protocolo sobre el ingreso de Macedonia en el bloque.

    Para ser admitido al bloque, el país tuvo que llegar a un acuerdo con su vecino, Grecia, y sacrificar su nombre. La disputa siguió vigente durante casi tres décadas: Atenas temía que las autoridades macedonias reclamaran la soberanía sobre partes de la provincia griega homónima.

    Este fue uno de los mayores obstáculos en el camino al ingreso a la Alianza. Después de que los líderes de Grecia y Macedonia firmaran el acuerdo, la última pasó a llamarse Macedonia del Norte. La medida no fue bienvenida por partes de la población en los dos países.

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    Según los resultados del referéndum del 30 de septiembre de 2018 en cuanto a la membresía de la OTAN con la aceptación del acuerdo con Grecia, el 91% de los votantes se mostraron a favor aunque la participación solo fue de menos del 37%.

    Cuerpo de marines de EEUU durante unas maniobras de la OTAN
    © REUTERS / U.S. Marine Corps/Lance Cpl. Menelik Collins/Handout
    Los datos del sondeo realizado en julio de 2018 por el Centro Macedonio para la Cooperación Internacional muestran que solo el 41,5% de los encuestados apoyaban la medida, mientras el 35,1% estaban dispuestos a votar en contra del ingreso. El resto no votaría o no pudo responder a la pregunta.

    En cuanto al presupuesto militar, los gastos de Macedonia en este ámbito constituyeron casi el 1% del PIB en 2017, es decir, más de 112 millones de dólares.

    Esto tampoco cumple el requisito de la alianza del 2% del PIB, si bien en el pasado era mucho mayor. En particular, en 2001 cuando surgió el conflicto en la parte norte del país contra los grupos armados albaneses, los gastos alcanzaron el 6% del PIB. A partir de entonces, esta cifra osciló y luego se desplomó.

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    A propósito, fue la OTAN que medió el alto al fuego y el cese de las hostilidades. Hoy en día, la población albanesa de Macedonia en su mayoría tiene fuertes sentimientos de apoyo al ingreso del país a la OTAN.

    Ahora que el protocolo de admisión está firmado, solo hace falta que los 29 países del bloque lo ratifiquen y entonces Macedonia se convertirá en el 30 miembro del bloque.

    Etiquetas:
    ingreso, OTAN, Macedonia, Yugoslavia
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