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    Una ametralladora de gran calibre en el nuevo buque equipado con el sistema de misiles universales de alta precisión Kalibr

    "La retirada del Tratado INF llevaría a EEUU un paso adelante y muchos pasos atrás"

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    Los misiles rusos con ojivas no nucleares son más mortíferos que sus armas nucleares, y EEUU está cometiendo un gran error al retirarse del Tratado INF. Esta opinión fue expresada por la revista estadounidense Foreign Policy.

    "La retirada del Tratado haría a Estados Unidos dar un paso adelante y muchos pasos atrás en materia de seguridad internacional", afirma Rowan Allport, el autor del artículo.

    En su opinión, Moscú tiene poca necesidad de una capacidad nuclear adicional. Sin embargo, se beneficiaría de poder desplegar abiertamente nuevos misiles convencionales lanzados desde tierra, y la retirada del Tratado de Eliminación de Misiles de Corto y Medio Alcance le ayudaría en esto.

    A pesar de su nombre, el Tratado INF no solo prohíbe los misiles lanzados desde tierra con un alcance de entre 500 y 5.500 kilómetros, sino que también prevé la eliminación de todos los misiles de alcance corto, medio e intermedio que poseen Washington y Moscú, independientemente de las ojivas que lleven. Es por eso que romperlo es una decisión peligrosa, cree Allport.

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    El hecho de que el Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares prohibiera también los misiles lanzados desde tierra con ojivas convencionales no se consideraba importante en el momento de su firma. En aquel entonces se pensaba que esas armas eran secundarias a sus homólogas nucleares.

    No obstante, más tarde Rusia volvió a desarrollar sus armas de precisión guiada como parte de la regeneración de sus fuerzas armadas y ha dado cada vez más prioridad a los ataques estratégicos convencionales.

    La actual Doctrina Militar Rusa, publicada en el 2014, afirma que Rusia considera las armas de alta precisión como un elemento clave de la disuasión estratégica. En virtud del Tratado INF, el uso de estas armas se limita a una zona de tiro potencial de 499 kilómetros, lo que supone una gran desventaja para Rusia.

    Moscú lo entiende perfectamente y no está contenta con las condiciones actuales. Así, en diciembre del 2018, el presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó que el acuerdo INF "equivalía a un desarme unilateral".

    La Armada y la Fuerza Aérea de Estados Unidos, a su vez, permiten a la OTAN recurrir a un vasto arsenal de misiles de crucero que quedan fuera de los límites del acuerdo INF al ser lanzados desde barcos, submarinos y aviones.

    Para Rusia, a su vez, la única manera de responder a la amenaza de Occidente será desarrollar misiles terrestres no nucleares más letales. Moscú tiene estas tecnologías, y la salida de Washington del tratado le permitirá implementarlas, enfatiza Foreign Policy.

    El acuerdo en materia de seguridad nuclear fue firmado en 1987 en Washington por los presidentes de la URSS y EEUU. El tratado no permite que los dos países posean, fabriquen o prueben misiles de crucero terrestres. En octubre del 2018 el presidente Donald Trump anunció la retirada de Estados Unidos del acuerdo.

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    peligro, análisis, armas nucleares, armas, Tratado INF, Rusia, EEUU
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