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    Lanzadera de misiles Topol en el parque moscovita VDNJ

    Tríada infernal: el escudo nuclear de Rusia, en acción

    © Sputnik / Ramil Sitdikov
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    El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Rusia y presidente del país, Vladímir Putin, lanzó personalmente cuatro misiles balísticos este 26 de octubre. Todas las ojivas dieron en sus blancos. El columnista Andréi Stanavov analiza el estado actual del escudo nuclear ruso en un artículo para Sputnik.

    Los bombarderos estratégicos de las Fuerzas Aeroespaciales rusas, los submarinos nucleares, los sistemas de misiles balísticos intercontinentales (ICBM) Topol y las bases rusas esparcidas a lo largo y ancho del continente euroasiático han sido los elementos empleados en los recientes ejercicios realizados por las Fuerzas estratégicas nucleares de Rusia.

    El simulacro contó con la participación de los tres elementos de la tríada nuclear —una parte integral de las Fuerzas Armadas rusas— que en la actualidad dispone de un 60% de armas modernas y sigue siendo el garante de la seguridad nacional.

    'Osos' y 'Cisnes'

    Durante los ejercicios los oficiales rusos ordenaron el despegue de bombarderos desde las bases aéreas de Ukraínka, Engels y Shaikovka. Los aviones, armados con misiles de crucero, destruyeron los blancos de un enemigo virtual en los polígonos de Kura (en la península de Kamchatka), Pemboi (en la república rusa de Komi) y Terekta (en Kazajistán).

    El 'núcleo duro' de las unidades aéreas de la tríada atómica rusa está formado por los bombarderos estratégicos supersónicos Tu-160, los Tu-160M1 y un avión subsónico Tu-95MS, conocidos como 'Osos' y 'Cisne blanco'.

    El Ministerio de Defensa ruso está sometiendo a un proceso de modernización a cuatro o cinco aparatos aéreos de este tipo. Los militares rusos habitualmente reemplazan la aviónica y los dispositivos electrónicos de las aeronaves e instalan nuevos sistemas de navegación y de control de armas. Solo en 2016 las Fuerzas Aeroespaciales rusas recibieron dos Tu-160 y dos Tu-95MS modernizados. 

    Los ingenieros rusos prometen presentar el primer prototipo de la versión modernizada del portamisiles Tu-160M2 para el año 2019. Esta aeronave pasará a engrosar las filas de los bombarderos estratégicos rusos y constituirá la parte aérea principal de las fuerzas de disuasión nuclear hasta el año 2030 como mínimo.

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    Además, el Tu-160M2 servirá como 'conejillo de indias' para poner a prueba nuevas tecnologías que serán usadas en el bombardero estratégico de nueva generación PAK DA. Este último es el portamisiles del futuro por el que apuestan las Fuerzas Aeroespaciales rusas. 

    El autor del artículo subraya que la aviación estratégica rusa viene recibiendo nuevos tipos de misiles de crucero equipados con ojivas tanto nucleares como convencionales que son capaces de aniquilar blancos a una distancia de hasta 5.500 kilómetros. 

    Según Stanavov, las armas principales de los bombarderos estratégicos son los misiles de crucero aire-tierra Kh-555, Kh-101 y sus variante con ojiva nuclear Kh-102.

    El Kh-555 es la versión modernizada del misil Kh-55, que fue creado en los años 1980, y destaca por su novedoso sistema de guiado capaz de cambiar de trayectoria sobre la marcha. El misil es apto para 'transportar' ojivas convencionales de diferentes tipos a distancias de hasta 2.000 kilómetros.

    El misil Kh-101 es incluso más potente y tiene un alcance mayor. Esta arma está pensada para aniquilar blancos estratégicos ubicados a una distancia de hasta 5.500 kilómetros. El autor señala que los misiles Kh-101 y Kh-55 fueron usados para atacar posiciones de los terroristas en Siria. Durante estas pruebas, los dos cohetes demostraron su elevada capacidad destructiva. 

    En su artículo, Stanavov puso de relieve que los simulacros de las fuerzas nucleares rusas también contaron con la participación de los portamisiles supersónicos de largo alcance Tu-22M3. Estos aparatos pueden portar hasta 24 toneladas de armas y son capaces de recorrer miles de kilómetros. Entre sus atributos también destaca su velocidad, dado que pueden llegar a los 2.300 km/h. Los Tu-22M3 están dotados de misiles supersónicos Kh-22M con capacidad para neutralizar blancos localizados a una distancia de hasta 480 kilómetros.

    Asimismo, este avión puede llevar a bordo numerosas bombas o hasta 10 misiles aerobalísticos Kh-15, armas con capacidad de alcanzar la velocidad 5 Mach —unos 6.100 km/h— y aniquilar bases aéreas, radares, centros de mando y fábricas militares del enemigo situadas a una distancia de hasta 300 kilómetros. 

    "A grandes rasgos, es un misil que se asemeja a los misiles balísticos Iskander, excepto por el hecho de que se lanzan desde el aire", enfatizó Stanavov.

    'Correo intercontinental'

    Los misiles de crucero estratégicos son armas potentes y aterradoras pero insuficientes para conseguir una disuasión nuclear, apuntó el columnista. Durante las maniobras de las Fuerzas estratégicas rusas se lanzó un misil balístico intercontinental Topol que mostró buenos resultados y 'transportó' su ojiva hasta el polígono de Kura, en la península rusa de Kamchatka.

    Además de los Topol, las Tropas de Misiles de Designación Estratégica (RVSN, por sus siglas en ruso) cuentan con cuatro sistemas de misiles más: el RS-20M Voevoda, el RS-18A, el RS-12M2 Topol-M y el RS-24 Yars. El 99% de los sistemas de lanzamiento está en 'disposición operacional' y más del 96% está listo para ser lanzado en cualquier momento.

    Un solo misil de la clase Voevoda puede atacar al enemigo con cerca de 8,8 toneladas de ojivas nucleares simultáneamente. A la hora de impactar, el misil se separa en 10 ojivas con un megatón de potencia cada una. La explosión de un Voevoda puede aniquilar por completo una ciudad de la superficie de Nueva York, indicó el autor.

    El misil de la clase Yars, que actualmente está en servicio de 9 regimientos rusos, ofrece la posibilidad de 'transportar' una ojiva termonuclear de una potencia de más de un megatón. Stanavov señala que los Yars se producen no solo en una versión de silos, sino también en una versión móvil, algo que los hace mucho menos vulnerables a las contramedidas enemigas. 

    En caso de amenaza, estos sistemas de misiles empiezan un 'patrullaje de combate', es decir, se mueven de manera constante y se esconden de los satélites con el uso de sistemas de camuflaje. Asimismo, están dotados de sofisticadas tecnologías para esquivar las defensas antiaéreas del enemigo.

    Lea más: Así se entrenan los operadores de los complejos Yars

    Los ingenieros militares rusos también piensan en el futuro del escudo nuclear ruso y de ahí que las oficinas de diseño militar estén trabajando en la creación del misil pesado Sarmat, que a largo plazo está llamado a sustituir al Voevoda.

    "El Sarmat es un verdadero monstruo nuclear. Tiene un alcance de 11.000 kilómetros y puede portar entre 10 y 15 ojivas separables, cada una de las cuales con una potencia de hasta 750 kilotones", explicó el columnista.

    La OTAN ya lo bautizó con su propio nombre: el Satan-2.

    Infierno submarino

    El tercer componente del escudo nuclear ruso es su flota submarina nuclear. Durante las recientes maniobras, un submarino de la Flota del Pacífico realizó un ataque con dos misiles balísticos desde las aguas del mar de Ojotsk contra el polígono de Chizha, situado en la región de Arjánguelsk. Otro submarino, de la Flota del Norte, disparó su misil en dirección contraria, desde las aguas del mar de Barents hasta el polígono de Kura, en la península de Kamchatka.

    Actualmente la Armada de la Federación de Rusia cuenta con más de una decena de submarinos de misiles balísticos que patrullan de manera constante las aguas de los océanos. 

    En particular, la Flota del Pacífico cuenta con tres sumergibles de la clase 667BDR Kalmar y otros dos del proyecto 955 Borei.

    Los Borei que están dotados con sistemas de misiles navales de combustible sólido y misiles Bulava están entrando en servicio de las Flotas del Norte y del Pacífico. Una nave de este tipo es capaz de portar 16 misiles balísticos. Stanavov subraya que los Borei formarán la parte principal de la agrupación de las fuerzas nucleares estratégicas de la Armada rusa. Está previsto que para el año 2020 la Marina de guerra del país eslavo reciba ocho submarinos de esta clase. 

    Asimismo, los responsables de la Armada prevén empezar la construcción de los submarinos estratégicos de quinta generación después del año 2025. 

    El buque insignia del proyecto 955 es el submarino Yuri Dolgoruki, que entró en servicio de la Marina de guerra el 10 de enero de 2013. La nave forma parte de la Flota del Norte.

    El Alexandr Nevsky y el Vladimir Monomaj —segundo y tercer buque de esta serie— forman parte de la Flota del Pacífico. 

    Además, los submarinos Príncipe Vladímir, Príncipe Oleg, Generalísimo Suvórov y Emperador Alejandro III están siendo construidos, recuerda el autor del artículo. 

    El columnista destacó las características de los misiles Bulava, que forman parte de la 'munición' de los sumergibles de la clase 955. Cada uno de estos cohetes pesa más de 36 toneladas y está equipado con una decena de ojivas de guiado individual, apto para esquivar las defensas antimisiles del enemigo. El alcance máximo del arma es superior a los 8.000 kilómetros. Por último, Stanavov recordó que estos submarinos son capaces de disparar los Bulava sobre la marcha.

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    armas nucleares, Fuerzas Nucleares Estratégicas de Rusia