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    Estación de radar Don-2N

    ¿Cuáles son las verdaderas capacidades de la defensa antimisiles de Rusia?

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    Defensa
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    Hace medio siglo, el 30 de marzo de 1967, el Estado Mayor de la Unión Soviética ordenó la creación de las Fuerzas de Defensa Aeroespaciales. Esta formación ha servido para proteger las zonas industriales y militares del país contra los proyectiles enemigos.

    Largo camino

    En la actualidad, la defensa aeroespacial rusa, en particular la de Moscú, está asegurada por el sistema A-135, creado en los años 80.

    Su predecesor, el sistema A-35M, entró en servicio en 1977, en plena Guerra Fría. En aquel entonces, la URSS empezó a desarrollar un sistema totalmente innovador. Esta nueva arma entró en servicio en 1990 bajo la denominación A-135 Amur. Cinco años más tarde, el complejo defensivo empezó a proteger el espacio aéreo de Moscú.

    "El sistema fue modernizado en numerosas ocasiones. Principalmente se trató de su miniaturización y la remodelación de algunas de sus partes. Anteriormente, sus dispositivos ocupaban un espacio enorme. Ahora es dos veces menor. También se ha acelerado el funcionamiento del sistema antimisiles", indicó a Sputnik el analista militar Mijaíl Jodariónok.

    Cómo funciona

    En primera instancia, los satélites del sistema espacial unido de detección registran los lanzamientos de misiles balísticos enemigos. Casi de repente, los potentes radares Voronezh y Darial empiezan a rastrear la trayectoria de los mismos.

    Una vez que se ha pasado el Rubicón, el Gobierno y los militares rusos deben tomar la decisión acerca del ataque de respuesta. En ese momento entra en juego el A-135. Los 'ojos' del sistema —el radar Don-2N— detectan la ojiva del misil balístico cuando todavía está en el espacio, a una distancia de unos 3.700 kilómetros.

    El radar transfiere la información acerca del proyectil enemigo al 'cerebro' del sistema, el centro de mando y los cálculos 5K80. Las potentes computadoras Elbrus analizan dichos datos y envían señales a los complejos de lanzamiento, ubicados en diferentes partes de la óblast —región— de Moscú.

    Cada complejo de este tipo tiene entre 12 y 16 silos. Los proyectiles interceptores de corto alcance 53T6 fijan el blanco enemigo y atacan sus ojivas cuando estas se hallan a una distancia de 60 kilómetros y una altura de 45 km.

    En el año 2016, Rusia contaba en su servicio con unos 68 misiles interceptores de este tipo, equipados con ojivas nucleares con carga explosiva de 10 kilotones cada una.

    Una de las características principales que adornan al A-135 es que se trata de un sistema completamente autónomo, explica Jodariónok.

    El proyectil enemigo entra en la atmósfera a una velocidad de unos tres o cuatro kilómetros por segundo. El misil interceptor ruso se mueve a la misma velocidad, agregó.

    El entrevistado recalcó que el A-135 es capaz de distinguir entre ojivas reales y blancos falsos, con los que están equipados todos los misiles intercontinentales balísticos.

    Los blancos falsos pesan menos, de manera que se deceleran por la fricción del aire al reentrar en la atmósfera. Entretanto, las cabezas nucleares reales los adelantan. Es entonces cuando los sistemas de defensa antimisiles rusos abren fuego.

    Futuro de la DAM rusa

    Pese a que el A-135 es un sistema de una efectividad probada, con el paso del tiempo se está quedando cada vez más 'obsoleto'. Jodariónok relató que el nuevo sistema de DAM ruso, el A-235 Nudol, ya está siendo sometido a pruebas. No obstante, a día de hoy, se sabe poco acerca de las capacidades del futuro equipo, dado que la información sobre él, evidentemente, es clasificada.

    Se espera que el nuevo complejo esté equipado con misiles de corto, medio y largo alcance. También será capaz de derribar los satélites orbitales.  

    Jodariónok destacó que cualquier sistema estratégico de defensa antimisiles puede aniquilar solo un número limitado de cohetes. Además, el hecho de que los misiles interceptores estén ubicados en un silo los hace vulnerables, dado que el enemigo podría llegar a conocer su paradero.

    El futuro sistema S-500 puede ayudar a solucionar el problema, pues esta arma reforzará la DAM A-235 en la región de Moscú gracias a su alta movilidad, concluyó el experto.

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    DAM, A-135, Don-2N, Rusia