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    SAN SALVADOR (Sputnik) — El corazón del compositor mexicano Armando Manzanero dejó de latir este Día de los Santos Inocentes, como una broma macabra del interminable 2020, que se lleva así al autor de los mayores himnos románticos del cancionero latinoamericano.

    Temas como "Somos novios", "Contigo aprendí", "Esta tarde vi llover" o "Adoro" surtieron a varias generaciones de enamorados con frases oportunas y efectivas para el cortejo, el romance, el asedio mutuo y sutil que derive en un beso.

    Manzanero fue un auténtico maestro en el arte de cantarle al amor, con unas 400 canciones que popularizó en su voz, o que interpretaron varios imprescindibles, como Chavela Vargas, Luis Miguel, Rocío Dúrcal o el mismísimo Elvis Presley.

    Fue un artista que supo reinventarse para trascender géneros y modas, pero también reivindicó los derechos de los letristas desde la presidencia de la Sociedad de Autores y Compositores de México.

    Breve de estatura, Manzanero no encajaba precisamente en el estereotipo de galán, pero enamoraba a cualquiera con la promesa del "más dulce de los besos", o la añoranza que podría despertar una tarde de lluvia y ausencias.

    De hecho, se casó cinco veces, tuvo siete hijos y hasta su muerte defendió que el "mejor idioma para el amor son las canciones", especialmente las románticas: nunca transó con el reguetón.

    Igual, en una de sus últimas entrevistas se confesó afortunado de haber triunfado en la época en que las canciones tenían larga vida, no como ahora, cuando abundan los éxitos trepidantes, poco sutiles y bastante efímeros. Como muchos amores.

    La música desde la cuna

    Puede decirse que Armando Manzanero entró a la música desde que vino al mundo, el 7 de diciembre de 1935: a los 8 años entró a la escuela de Bellas Artes de su Mérida natal, y luego se mudó a Ciudad de México, para seguir su formación.

    Deudor confeso de Mozart, Chopin o Tchaikovsky, sus melodías tenían una poética que le admiraba —y quizás envidiaba— el escritor colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel de literatura y bolerista frustrado.

    Tenía 15 años cuando compuso su primera melodía, "Nunca en el mundo", y casi dos décadas después grabó su ópera prima, llamado justamente "Mi primera grabación", con la filial mexicana de la compañía RCA Victor.

    Ya en 1957 era el director musical para México de la discográfica CBS Internacional, y pronto sus creaciones encabezaban las listas de éxitos y triunfaban en festivales de la canción, cantadas con su voz suave y sin aspavientos.

    En 1968 realizó su primera gira por España, donde el diario ABC lo consideró un "indiscutible coloso de la canción melódica", que ya para entonces había escrito algunas de sus obras más conocidas, como "Adoro", inspirada en un vals peruano.

    Esta pieza, por ejemplo, fue interpretada por leyendas como el mexicano Juan Gabriel, los españoles Plácido Domingo y Alejandro Sanz, la brasileña Simone, y hasta en la lengua maya de sus ancestros la cantó alguna vez Manzanero.

    Además, artistas como Dionne Warwick, Tony Bennett o Christina Aguilera lo cantaron en inglés, y hasta Elvis Presley sucumbió a la belleza de "Somos novios", en la versión escrita por Sid Wayne con el nombre de "It"s impossible".

    Un artista querido

    Aunque suene a tópico, Manzanero recibió en vida el mayor premio al que podría aspirar cualquier artista, esto es, el cariño de su público, y la admiración incluso de quienes no seguían precisamente su música. No obstante, de los premios tangibles también se llevó más de uno.

    Por ejemplo, fue el primer mexicano en recibir un Grammy honorífico por su trayectoria artística, y en 2015 la Organización de los Estados Americanos (OEA) lo nombró Patrimonio Cultural de las Américas.

    Además, la revista estadounidense Billboard ubicó a "Esta tarde vi llover" en la cima del ranking de las 50 mejores canciones latinas grabadas entre 1920 y 2015, lista en la que también estaba "Somos novios".

    "Yo soy músico, yo fui músico y voy a morir músico", afirmó en 2019, meses antes de que los Latin Grammy de 2020 lo homenajearan, en una suerte de inconsciente adiós al maestro que nos puso a pensar de qué color son los cerezos, y nos enseñó que hasta los suspiros, vida mía, son adorables.

    Etiquetas:
    muerte, cantante, cantautor, México
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