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    MOSCÚ (Sputnik) — Este 1 de diciembre está marcado por la triste noticia de la muerte de Irina Antónova, la presidenta del Museo Estatal de Bellas Artes Pushkin de Moscú, cuya aportación al ámbito museístico ruso es inestimable, y que dio la oportunidad a sus compatriotas de apreciar obras maestras de la cultura mundial.

    Antónova, según informó el servicio de prensa del Museo Pushkin, falleció a los 98 años a causa del coronavirus, complicado por cardiopatía isquémica y cardiosclerosis postinfarto.

    Primeros años

    Irina Antónova nació el 20 de marzo de 1922 en Moscú.

    Entre 1929 y 1933 vivió junto con sus padres en Alemania, país que se vieron obligados a abandonar tras la llegada de los nazis al poder.

    En 1940 ingresó al Instituto de Filosofía, Literatura y Arte, que se fusionó durante sus años de estudio con la Universidad Estatal Lomonósov de Moscú.

    Durante los años de la Gran Guerra Patria (1941-1945) estuvo combinando sus estudios con la labor de enfermera en uno de los hospitales moscovitas.

    En 1945 se graduó del Departamento de Arte de la Facultad de Historia de la Universidad Lomonósov y empezó a trabajar en el Museo Pushkin que, como destacan sus colegas, se convirtió en la segunda casa de Antónova, por no decir la primera.

    Renacimiento del Museo Pushkin

    En su última entrevista con Sputnik dedicada al 75 aniversario de la Victoria sobre la Alemania nazi, Antónova recordó que el Museo Pushkin "sufrió una gran devastación" durante los años de guerra.

    No fue una tarea fácil restaurarlo, no obstante, Antónova, quien ocupó el cargo de directora de esa institución en 1961, respondió con éxito al reto convirtiendo el museo en un lugar donde se exponen obras maestras únicas de la pintura mundial de las mayores colecciones de arte que viajan muy raramente al extranjero.

    Se trata, por ejemplo, de obras como:

    • 'Antea' del artista manierista italiano Parmigianino (Museo de Capodimonte de Nápoles);
    • 'La Sagrada Familia y la Familia de San Juan el Bautista' del pintor del Quattrocento italiano Andrea Mantegna (Colecciones estatales de arte de Dresde);
    • 'El retrato de un joven inglés' del pintor italiano del Renacimiento Tiziano Vecellio di Gregorio (Galería Palatina de Florencia);
    • 'La Mona Lisa' del polímata renacentista italiano Leonardo da Vinci (Museo del Louvre de París).

    La llegada de 'La Gioconda' de Da Vinci a Moscú en 1974 causó un revuelo sin precedentes. Los amantes del arte hacían filas para tener la posibilidad de ver solo por 15 segundos uno de los retratos más famosos en la historia de la humanidad.

    Gracias a Antónova y su trabajo de gran profesionalismo, en el Museo Pushkin también se mostraron obras de Pablo Picasso, Michelangelo Merisi da Caravaggio, Henri Matisse, Amedeo Clemente Modigliani, Vasili Kandinski, Kazimir Malévich, entre otros.

    El mundo está de luto

    Los mensajes de condolencia llegan hoy de diferentes partes del mundo.

    El Museo del Prado de Madrid destacó en un mensaje remitido a Sputnik la figura de Antónova como una "profunda conocedora del arte renacentista" y un "referente internacional en la gestión de instituciones culturales" por su "dedicación y vocación de servicio".

    A lo largo de su trayectoria, Antónova desarrolló buenas relaciones con el Museo del Prado, que permitieron llevar a Moscú varias obras de Francisco José de Goya y Lucientes​, Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, Doménikos Theotokópoulos —conocido como el Greco—, y Hieronymus Bosch o El Bosco.

    "Durante su larga y fecunda trayectoria, Irina Antónova ha sido una dinamizadora incansable de las relaciones entre nuestras instituciones que tantos puentes han construido", enfatiza el mensaje.

    Por su parte, el director de la Galería de los Uffizi de Florencia, Eike Schmidt, afirmó que Antónova era "una de los museólogas más importantes y respetadas de todo el siglo XX y de las primeras décadas de nuestro siglo, una científica de fama mundial y experta no solo en el arte contemporáneo, sino también en el Renacimiento italiano".

    Según precisó, la presidenta del Museo Pushkin era "una mujer de cultura excepcional, que hablaba varios idiomas europeos sin acento y demostraba una tenacidad y una energía inagotable, incluso en los últimos años de su vida".

    "Recuerdo con particular nostalgia las horas que pasamos juntos en la exposición de las obras de Rafael [Sanzio] 'La poesía de la imagen', en el Museo Pushkin hace cuatro años: incluso sus observaciones sobre los cuadros bien conocidos eran siempre nuevas e instructivas", dijo el director de los Uffizi.

    "Nos faltarán sus consejos y observaciones, sus ideas y argumentos, seguirá siendo siempre un ejemplo no sólo para los colegas y directores de museos, sino para cualquier ciudadano", destacó.

    Además, el pésame por la muerte de Antónova lo expresó Barbara Jatta, directora de los Museos del Vaticano.

    Antónova era "una gran directora de museo, una mujer de hierro, pero llena de belleza y armonía", indicó.

    Según refirió, "nos conocimos hace muchos años en Moscú, cuando, durante mi visita al Museo Pushkin me mostró muy amablemente los retratos de mis antepasados rusos, Olsúviev y Shuválov".

    El presidente de Rusia, Vladímir Putin, también expresó sus condolencias por la muerte de Antónova, al destacar que "durante años de un trabajo incansable y exigente hizo una contribución personal verdaderamente única al desarrollo de los museos en el país, así como a la preservación de un invaluable patrimonio histórico y espiritual de la humanidad".

    Durante más de medio siglo de trabajo en el Museo Pushkin, Irina Antónova no solo trajo a Moscú varias obras de la cultura mundial, sino mostró que el arte es capaz de hacer a la persona mejor y ayudarla a descubrir en sí misma capacidades que desconocía.

    Etiquetas:
    cultura, arte, COVID-19, Rusia, coronavirus, muerte, museo Puskin, museo
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