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    Los científicos encontraron restos de una planta psicodélica en una cueva en California, cuya imagen fue dibujada en una de las paredes. Se trata de la flor de datura que masticaban los chamanes antes de hacer el dibujo, afirma el nuevo estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Science.

    El arte rupestre al hombre moderno le resulta extraño y primitivo. Los animales, escenas de caza o rituales dibujados por los artistas prehistóricos tienen proporciones distorsionadas. A menudo es difícil relacionar estos dibujos con los objetos del mundo real.

    A raíz de esto, a finales de los 80 surgió la hipótesis de que los dibujos rupestres se creaban en un estado alterado de consciencia, debido al consumo de sustancias psicodélicas. Los autores de tales obras podrían haber sido chamanes que intentaban expresar sus impresiones tras un viaje espiritual.

    Hasta hoy no se ha logrado encontrar evidencia material que confirme un vínculo directo entre el arte rupestre y las sustancias psicoactivas. Sin embargo, en muchas regiones donde hay restos de pinturas rupestres existe la antigua tradición de alterar la condición psíquica por medio del consumo de ciertas especies de plantas y hongos. Por ejemplo, los indígenas de California del Sur utilizaban en sus rituales la flor sagrada de Datura wrightii, una planta de la familia de las solanáceas, que contiene alcaloides alucinógenos atropina y escopolamina.

    De este modo, los arqueólogos de la Universidad de Central Lancashire liderados por David W. Robinson decidieron averiguar de qué forma el consumo de alcaloides pudo haber afectado al arte de los chumash, indígenas que vivieron en el sur de California. Se dirigieron a la cueva del Molinillo (Pinwheel Cave en inglés) que recibió su nombre de una imagen en forma de espiral en la bóveda. 

    Se descubrió que esta pintura (al igual que otras de esta cueva, una extraña figura de humanoide y varios símbolos) refleja la experiencia mística del pintor.

    Además de las pinturas, el equipo de Robinson encontró 56 bultos fibrosos en la cueva, insertados en grietas en el techo que parecían ser fragmentos esculpidos y secos de tabaco de mascar. Tras analizar los restos misteriosos usando los métodos de la microscopía electrónica, cromatografía y espectroscopia de masas, los científicos confirmaron que la mayoría de ellos son hojas y, en menor medida, tallos de la Datura wrightii.

    Los autores han sugerido que cada fragmento podría representar una dosis que masticaban para entrar en trance psicodélico. De acuerdo al análisis químico, las hojas habrían sido machacadas y masticadas entre 1530 y 1890.

    A pesar de que la conexión entre el arte rupestre y el consumo de drogas ha sido demostrada, no necesariamente todos los dibujos fueron hechos en trance. La cueva del Molinillo no era un lugar especial para realizar rituales. Durante siglos —a partir del siglo VII a. de C.— servía de uso común para cocinar y comer, como lo demuestran los numerosos restos de animales y plantas. En otras palabras, no era un lugar sagrado de los chamanes, sino que lo utilizaban todos los miembros de la comunidad.

    En lo que se refiere al 'molinillo' en el techo, los científicos creen que no es una alucinación sino un dibujo esquemático de una flor de datura floreciente. Además, el análisis demostró que fue retocada muchas veces y puede que no refleje la visión de una sola persona.

    Etiquetas:
    indígenas, pintura rupestre, arte, alucinógenos
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