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    México busca que los museos europeos le presten las piezas de arte mexicano para una exposición con motivo de un triple aniversario que el país festejará en 2021. Uno de los objetos más codiciados es el penacho de Moctezuma, cuya llegada a Austria, tanto como la pertenencia original precolombina, están envueltos en un misterio. 

    Se trata de un tocado prehispánico del siglo XVI hecho de plumas de cuatro especies de aves (quetzal, pájaro vaquero, espátula rosada y charlador turquesa) y más de 1.500 laminillas metálicas, originalmente de oro. Tiene una altura de 116 centímetros y un diámetro de 175 cm.

    Se cree que perteneció al tlatoani Moctezuma Xocoyotzin (1466-1520). Esta pieza única se encuentra actualmente en el Museo de Etnología de Viena.

    ¿Cómo llegó el penacho de Moctezuma a Austria?

    Existen dos versiones de cómo el tocado salió del continente americano. 

    De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el 10 julio de 1519 la justicia y regimiento de la Rica Villa de la Vera Cruz enviaron una carta dirigida a la reina doña Juana y a su hijo, el emperador Carlos, con una lista de objetos enviados como regalos al rey de España. Las piezas incluían "oro, joyas, piedras y plumajes", ropa de algodón y "dos libros de los que acá tienen los indios". 

    "Por muchos años se creyó que el penacho de Moctezuma había viajado en este navío. Sin embargo, hasta la fecha no se tiene certeza de cómo llegó a Europa", señala el Instituto de investigaciones históricas de la UNAM. 

    Otra versión afirma que Moctezuma se lo habría regalado a Hernán Cortés cuando tenían relaciones cordiales e intentaban establecer un lazo de respeto antes de la Conquista. Algún tiempo después, Cortés se lo habría enviado al rey Carlos I de España. 

    Por primera vez se documentó en el Palacio de Ambras en la colección propiedad de Fernando II de Tirol, sobrino de Carlos V, después de su muerte en 1596.

    Desde entonces el conjunto de plumas ha permanecido en Austria y se ha exhibido en museos de Viena. Por ejemplo, se sabe de su exposición en 1806 en el Palacio del Belvedere Bajo, en Austria. 

    En 1878 el tocado se sometió a una restauración en la que se le añadieron pequeñas plumas en la parte inferior, se le reemplazaron algunas piezas metálicas de oro por latón y se hizo un control de plagas a las plumas.

    El penacho de Moctezuma II, el Museo de Etnología de Viena, Austria
    © AFP 2020 / Alexander Klein
    El penacho de Moctezuma II, el Museo de Etnología de Viena, Austria

    Aunque la técnica de restauración no fue la ideal, la investigadora María Olvido Moreno reconoce su valor. "Si no se hubiera hecho la restauración de 1878, hoy no tendríamos penacho", reveló la UNAM. 

    Originalmente el penacho se identificó como un sombrero morisco hasta que se convirtió en un objeto de interés para los investigadores europeos a finales del siglo XIX, que identificaron su origen indígena mexicano.

    Esta relación se hizo más evidente a raíz del Congreso Internacional de Americanistas de 1908, que se llevó a cabo en Viena. La pieza fue denominada corona de plumas, la versión posteriormente desechada tras comprobar en los códices mexicanos que los gobernantes mesoamericanos no utilizaban coronas ni penachos, sino otros tipos de tocados como signo de autoridad. Los únicos personajes que usaban penachos en aquel tiempo eran los sacerdotes.

    "En realidad, no se sabe si perteneció a Moctezuma Xocoyotzin. No había una sola corona para los gobernantes, todo dependía del contexto ritual o ideológico", comentó a Sputnik Dmitri Beliáyev, profesor del Centro de Estudios Mesoamericanos Yuri Knórozov de la Universidad Estatal Rusa de Humanidades. 

    El entrevistado señaló que este penacho se parece al tocado de Quetzalcóatl en el Códice Magliabecchiano del siglo XVI, además se menciona en la historia de los toltecas como un símbolo del poder de los señores, en particular de Huemac, el último rey de Tollan. 

    "Además, entre los aztecas durante el período del Imperio el tocado de este tipo se asocia con la guerra", indicó Beliáyev.

    De todos modos, el penacho se consideró parte del patrimonio arqueológico mexicano que debía ser repatriado. En 1991, en víspera del aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a América, México empezó a solicitar la devolución del penacho. 

    "México fue uno de los primeros países en los que, desde finales del siglo XIX, la identidad nacional se basó en el reconocimiento de las culturas precolombinas como fundamento de la historia del país", comentó Dmitri Beliáyev. 

    Por lo tanto, para el país latinoamericano la cuestión de devolución de los objetos del arte precolombino es bastante candente, agregó. 

    "Por ejemplo, los tres códices principales mayas están en Europa, por lo que recientemente el cuarto antes denominado Códice Grolier fue rebautizado como Códice Maya de México", detalló. 

    Sin embargo, tras examinar el estado físico de la pieza, se llegó a la conclusión que no sería posible transportarlo pues su deterioro sería irreversible.

    En el Museo Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México se exhibe una réplica del Penacho de Moctezuma elaborada en 1940.

    En 2011, México ofreció un intercambio temporal de tres años del penacho de Moctezuma a cambio de la carroza del oro del emperador Maximiliano de Habsburgo, que actualmente se exhibe en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec. La propuesta fue denegada. 

    El actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, intenta obtener otra vez el penacho de Moctezuma, aunque admite que es "una misión casi imposible".

    ​El conjunto de plumas ha sufrido el paso del tiempo. Según los especialistas, su mayor debilidad está en su estructura: en las 27 varillas que sostienen el abanico de plumas hay 29 fracturas. 

    El precioso objeto se exhibe recostado a 22,5 grados en una vitrina diseñada para absorber las vibraciones externas que lo pueden destruir.

    La gira europea en búsqueda de piezas de arte 

    En 2021, México recordará tres momentos fundamentales para la historia del país. Primero, el bicentenario de la Independencia de la Monarquía española, en 1821; segundo, la caída de Tenochtitlán, en 1521, a manos del ejército de Hernán Cortés; y tercero, la fundación de las primeras villas de dicha ciudad, en 1321.

    Beatriz Gutiérrez Müller, historiadora y esposa del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, es quien está encargada de reunir los tesoros culturales para una exposición conmemorativa. Actualmente se encuentra de gira por Europa y ya ha tenido citas con varios dirigentes. 

    El periplo de Beatriz Gutiérrez empezó en Francia, donde se encontró con su homóloga Brigitte Macron y participó en la inauguración de la exposición Los Olmecas y las Culturas del Golfo de México. 

    ​El 9 de octubre la primera dama de México se encontró con el presidente de Italia, Sergio Mattarella. En una carta del presidente mexicano se describe que el país solicita el préstamo de un año del Códice Florentino y el Codex Cospi o Bologna, que se encuentran en la Biblioteca Laurenciana y en la Universidad de Bolonia, respectivamente. 

    ​Asimismo, en Roma se firmó una carta de intención entre el Gobierno de México y los Archivos Centrales del Estado de Italia sobre el acceso digital al patrimonio cultural e histórico de Italia y de México. 

    Además, Beatriz Gutiérrez se reunió con el Papa Francisco "que la trató con afecto y expresó su voluntad de mantener buenas relaciones por el bien del pueblo" mexicano. 

    ​Según la carta enviada al Papa, México pide al Vaticano prestarle por un año los mapas de Tenochtitlán y tres códices: Borgia, de la cultura mixteca; Vaticano B, de la cultura náhuatl; y Vaticano 3738-Códice Ríos, de la cultura tolteca-chichimeca. 

    La primera dama mexicana también se reunió en Austria con el presidente de ese país, Alexander Van der Bellen. Al igual que en Italia, se firmó un acuerdo de cooperación que permitirá el acceso a los archivos digitales de la Biblioteca Nacional de Austria. 

    "El patrimonio cultural de la humanidad se comparte. Por eso es de todos, no de un particular", escribió Beatriz Gutiérrez en su cuenta de Facebook. 
    Etiquetas:
    aztecas, patrimonio, arte, arte prehispánico, México
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