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    En la pequeña localidad lucense de Quiroga se guarda uno de los tesoros arqueológicos de España. La historia de Elba se esconde tras sus paredes. La vida de una mujer que recorrió el norte de España hace miles de años.

    Hace más de 9.300 años, una mujer atravesaba las montañas del norte de España. Presuntamente era pastora e iba acompañada por tres uros, un mamífero ya extinto similar a un toro. Recorrían una senda que actualmente se sitúa entre los municipios lucenses de O Courel y Pedrafita do Cebreiro. Probablemente lo hacían en los albores de la primavera o el invierno, cuando una fina capa de nieve yacía sobre la vegetación. Cómoda para pisar, este blanquecino manto sería una trampa mortal. Y es que tras este se ocultaba una zanja de 15 metros de profundidad, hoy conocida como Cova do Uro. Un agujero sobre el que se precipitaron de manera accidental la mujer y sus tres compañeros de viaje.

    La caída no los mató, pero aquel lugar sería su tumba. La arcilla de las paredes calcáreas de la hendidura conservaría sus huesos y permitiría que aquella pastora de la Prehistoria llegue hasta nuestros días. Ella es la primera mujer del Mesolítico hallada en España y fue bautizada como Elba, que significa 'la que viene de las montañas' en lengua celta. Nombre que eligieron sus padres científicos, el geólogo y miembro de la Real Academia Galega de Ciencias Juan Ramón Vidal Romaní y la paleontóloga Aurora Grandal.

    Una parte del cráneo de Elba fue descubierta en 1996 y el resto de los huesos en expediciones a la cueva a partir de 2010. La prueba del carbono 14 determinó que los vestigios tenían unos 9.300 años. Dos milenios más antiguos que los del hombre de ojos azules de La Braña, uno de los esqueletos hallados más vetustos del Mesolítico, periodo entre el Paleolítico y el Neolítico.

    El análisis genético demostró que la mujer tenía los ojos y el cabello oscuros, era intolerante a la lactosa y pertenecía al haplogrupo U, típico de los cazadores recolectores europeos y, en concreto, al subhaplotipo U5b1, originado en la Península Ibérica hace 16.000 o 20.000 años. Además, los últimos resultados han demostrado que Elba era de piel negra.

    Se sabe que murió con una edad entre los 20 y los 40 años y que tan solo medía un metro y medio. Una mujer menuda que no tuvo una vida fácil según el estudio de sus huesos. Sufría de artrosis, fuertes dolores de muelas y las secuelas de un fuerte golpe en la cabeza durante la infancia que le produjo un traumatismo craneal. No tomaba leche, pero tampoco mucha carne, ya que sobrevivía a base de vegetales, que intercambiaba con largos periodos de escasez. En cuanto a su procedencia, el colágeno de sus restos fósiles concluye que provenía de un territorio granítico bastante cercano al terreno calcáreo en el que murió. Podría ser gallega, aunque también estaba emparentada con esqueletos hallados en el norte de Portugal.

    La hipotética vida de Elba es descubierta gracias a la investigación realizada por Instituto Universitario de Xeoloxía Isidro Parga Pondal. Lo mismo sucede con su apariencia física que se puede conocer en el Museo Xeolóxico de Quiroga, en la provincia de Lugo. Un enclave cercano a la grieta en la que murió esta pastora. Lugar que también ha hecho posible que pueda resucitar en pleno siglo XXI.

    Etiquetas:
    España, paleontología, antropología, arqueología, prehistoria, Galicia
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