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    Un equipo arqueológico germano-tunecino excavó y exploró la antigua ciudad de Meninx, en la isla de Djerba frente a la costa del norte de África, que hace más de 2.000 años era una de las ciudades más importantes y fortificadas del Imperio romano.

    Un equipo dirigido por el arqueólogo Stefan Ritter exploró la antigua ciudad de Meninx en Túnez y reconstruyó sus conexiones comerciales en la antigüedad.

    Puerto protegido

    En la antigüedad, Meninx era un puerto bien protegido. Los científicos descubrieron que los barcos que llegaban a la ciudad tenían que pasar por un procedimiento complicado.

    Primero, el barco tenía que pasar por un canal profundo y ancho excavado en una bahía poco profunda y luego, antes de acercarse a la misma ciudad, tenía que pasar por otro canal que se extendía paralelamente a la orilla.

    Después, el barco atravesaba una amplia franja de aguas poco profundas y solo entonces podía llegar a los muelles de madera y piedra de la ciudad. Allí, los cargadores descargaban los barcos y transportaban las mercancías a los almacenes cercanos.

    Meninx fue un importante centro de comercio durante el Imperio romano y tenía amplias conexiones comerciales con muchas regiones del Mediterráneo.

    La planificación de la ciudad era muy inusual. Los arqueólogos lograron mapearla con ayuda del estudio magnetométrico. El análisis mostró que las principales calles de Meninx eran paralelas a la costa. Constaban de casas y edificios comerciales, así como de templos.

    "Incluso encontramos un sauna privado bien conservado que data del Imperio romano", afirmó Ritter, al precisar que tenía suelos de mosaico, magníficas pinturas murales y varias esculturas.

    Púrpura, la fuente del bienestar

    El bienestar de esta antigua ciudad dependía únicamente de un producto: el púrpura, un colorante muy popular en la época romana, que se obtenía de los caracoles de mar de la especie Murex trunculus, revelaron los arqueólogos.

    "Tenemos buenas razones para creer que el tinte púrpura de Meninx no se exportaba como tal, sino que se utilizaba localmente para teñir textiles que luego se vendían a otras regiones", señaló Ritter.

    Este material era muy valorado y se exportaba por toda la costa mediterránea y más allá. A cambio, los residentes de Meninx recibieron comida, vino, cerámica fina hecha en casa y mármol importados de Italia, España, Grecia, Asia Menor y Egipto.

    También se encontró que Meninx fue fundada en el siglo IV a. C., cuando los cartagineses dominaban la región. La ciudad alcanzó su apogeo entre los siglos I y III d. C., cuando la Roma imperial estaba en la cima de su poder. Además, había un teatro en Meninx.

    Esta ciudad estaba bien protegida de los ataques. El puerto era accesible solo a través de canales ocultos bajo el agua, cuya ubicación solo era conocida por los navegantes locales.

    Etiquetas:
    arqueología, Túnez, Antigua Roma
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