En directo
    Cultura
    URL corto
    Por
    1451
    Síguenos en

    En la pequeña ciudad de Klin, a unos 100 kilómetros de Moscú, se encuentra una fábrica que, desde hace 130 años, produce artesanalmente los icónicos adornos de cristal que decoran los árboles navideños de los rusos. Sputnik hizo una visita a este lugar repleto de magia e historia para desvelar los secretos de esta centenaria tradición.

    En Rusia, así como en numerosos países del mundo, existe la costumbre de decorar árboles para las festividades de fin de año. A diferencia de los países católicos, sin embargo, acá los arbolitos se adornan no para la Navidad, sino para la Nochevieja —noche del 31 de diciembre al 1 de enero—, la principal y más esperada fiesta del invierno ruso.

    Pinos con collares

    Inicialmente, el pino festivo se decoraba con dulces, nueces, manzanas y figuras hechas de papel o tela. La tradición de utilizar adornos de vidrio en los pinos navideños dio comienzo a mediados del siglo XIX en Alemania. Algunas décadas más tarde, surgió también en Rusia, cuando las mujeres empezaron a utilizar sus collares de cuentas de cristal para engalanar los árboles.

     Unos collares de cuentas que fueron usados cómo los primeros adornos navideños de cristal
    © Sputnik /
    Unos collares de cuentas usados como los primeros adornos navideños de cristal

    No tardó mucho y los sopladores de vidrio más emprendedores empezaron a hacer otros ornamentos navideños decorativos para los árboles. La fábrica Yolochka, en Klin, fue una de las primeras en dedicarse a esta artesanía y es, actualmente, la más antigua de Rusia especializada en la producción de estas piezas.

    ¿Cómo se fabrican los adornos?

    Los secretos de esta típica artesanía rusa son una verdadera herencia que ha pasado de generación en generación entre los miembros de las familias de Klin. Aunque a primera vista puede parecer un trabajo sencillo, son necesarios años para aprender a soplar el vidrio perfectamente y crear las decoraciones.

    "Nuestros artistas son verdaderos virtuosos. Parece que es algo tan fácil cuando los vemos soplar las decoraciones navideñas tan usadas en nuestros arbolitos. Sin embargo, este es un complejo y arduo trabajo", subraya Svetlana Frolova.

    La fabricación de los adornos de cristal es un proceso extenso, que se puede dividir en cuatro fases principales. Todo empieza con el soplado del vidrio. Para dar vida a los adornos, los artesanos utilizan sopletes cuyas llamas alcanzan temperaturas de hasta 700 grados Celsius. Así calientan los tubos de vidrio prefabricados. Lo más importante en esta fase, además de no quemarse, claro, es girar constantemente la pieza para lograr un calentamiento uniforme.

    Los artesanos utilizan sopletes cuyas llamas alcanzan temperaturas de hasta 700 grados Celsius para calientar los tubos de vidrio prefabricados
    © Sputnik / Vladímir Astapkovich
    Los artesanos utilizan sopletes cuyas llamas alcanzan temperaturas de hasta 700 grados Celsius para calentar los tubos de vidrio prefabricados

    El siguiente paso es soplar el vidrio ardiente y darle la forma deseada, lo que se puede hacer manualmente o con la ayuda de moldes. En el primer caso, los artesanos miden el adorno y sus detalles a ojo, pero su técnica y experiencia son tan enormes que casi no se notan diferencias en los productos finales.

    Una artesana sopla el vidrio ardiente para darle la forma deseada
    © Sputnik / Ilya Naimushin
    Una artesana sopla el vidrio ardiente para darle la forma deseada

    La segunda fase es la metalización. Después de que los adornos se enfrían y endurecen, se colocan en una máquina especial, en la que pasan por un proceso al vacío con vapores de aluminio para adquirir su típica cobertura metálica. Esta es la única parte del proceso que ha sufrido cambios significativos a lo largo de la historia y ha sido completamente modernizada.

    Unos adornos navideños en el interior de la máquina de metalización
    © Foto : Yolochka
    Unos adornos navideños en el interior de la máquina de metalización

    Lo que viene enseguida es la coloración. En esta etapa, como sugiere su nombre, la pieza recibe su color de base. En Yolochka, esto se hace de dos maneras distintas, de acuerdo con el modelo del adorno. En la primera, los adornos se sumergen en un gran recipiente con la tinta del color deseado, mientras que en la segunda el color se aplica con la ayuda de un aerógrafo. En ambos casos, la metalización aplicada anteriormente mantiene su brillo a través de la cobertura de tinta.

    Un adorno se sumerge en un recipiente con tinta roja
    © Foto : Yolochka
    Un adorno se sumerge en un recipiente con tinta roja

    Después de que la fina capa de tinta se seque, los artesanos empiezan a dar vida al adorno con la pintura artística. Con sus manos livianas y precisas le regalan minuciosos detalles a las piezas. En algunos casos, dibujan complejos paisajes nevados o escriben mensajes navideños con una caligrafía impecable. Luego, con una fina escarcha agregan los detalles finales. Lo último que se hace es remover el exceso de vidrio de la parte superior del adorno y añadir la argolla metálica de la cual se colgará en los arbolitos navideños.

    Una artesana da vida a un adorno con sus manos livianas y precisas
    © Sputnik / Anton Denisov
    Una artesana da vida a un adorno con sus manos livianas y precisas

    Diciembre todo el año

    Yolochka no para nunca su producción, por lo que sus empleados suelen decir que, entre sus muros, todo los días del año son Nochevieja. Anualmente, se producen acá más de un millón de adornos navideños decorados manualmente. Y este número no incluye las decoraciones más sencillas, como las bolas monocolor. Un 85% de la producción se vende en la propia Rusia y el resto se exporta, principalmente a los Estados del espacio postsoviético, como Estonia, Georgia, Kazajistán, Moldavia y Uzbekistán.

    Una persona compra adornos navideños de cristal en el centro comercial GUM en la Plaza Roja de Moscú
    © Sputnik / Evgenia Novozhenina
    Una persona compra adornos navideños de cristal en el centro comercial GUM en la Plaza Roja de Moscú
    Papá Noel contra los nazis

    La tradición de decorar los árboles navideños se fortaleció con el paso del tiempo y se mantuvo, incluso, en el difícil período de la Gran Guerra Patria —nombre dado por la historiografía soviética a la parte de la II Guerra Mundial focalizada en el frente del este—. En aquellos años tan duros, las decoraciones de vidrio, creadas antes de que empezara la batalla, daban un poco de esperanza al pueblo de la URSS.

    En el acervo del museo de adornos navideños de Yolochka hay varias decoraciones usadas en los árboles navideños de aquella época: aviones, dirigibles, pilotos de avión, partisanos. La mayoría de ellos se fabricó años antes de que la guerra estallara. Un adorno fabricado en 1937, de un cazador sosteniendo su rifle, por ejemplo, ganó un nuevo significado y pasó a representar los soldados que combatían en el frente.

    El adorno de un cazador sosteniendo su rifle, fabricado por Yolochka en 1937
    © Sputnik /
    El adorno de un cazador sosteniendo su rifle, fabricado por Yolochka en 1937
    "Durante la guerra, se decoraban árboles en la retaguardia y en las trincheras. Cuando colgaban el adorno del cazador con su arma en el árbol, todos sentían que el propio Ded Moroz [Papá Noel ruso] luchaba contra los nazis", nos cuenta Svetlana Frolova, la administradora del museo.

    Posteriormente, los adornos navideños pasaron a ilustrar grandes acontecimientos para los ciudadanos soviéticos. La carrera especial entre la Unión Soviética y Estados Unidos, en la segunda mitad del siglo XX, dio origen a una rica colección de pequeños satélites, cohetes y cosmonautas de cristal.

    Etiquetas:
    Nochevieja, Año Nuevo, URSS, Rusia, adornos navideños, fiestas navideñas, árbol de Navidad, Navidad
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik