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    Ciudad de México: Caballito de Manuel Tolsá sobre la calle Tacuba en la Plaza Tolsá del Centro Histórico

    La apasionante historia del 'Caballito', una de las esculturas más importantes de México (fotos)

    © Sputnik / Eliana Gilet
    Cultura
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    Eliana Gilet
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    Esta escultura de Carlos IV, hecha en la Ciudad de México en 1803, es la prueba de la maestría de Manuel Tolsá, el artista asturiano encargado de fundirla en sus talleres locales. La técnica que utilizó para hacerla "fue extraordinaria", indicaron los expertos que hoy trabajan en su restauración. Sputnik te acerca la historia de esta pieza.

    'El Caballito' es la única escultura del siglo XIX de gran formato que hay en México. Gracias a la investigación de un grupo de expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) pudo saberse que fue construida con maestría por un artista valenciano en la ciudad de México, cuando era parte de la Nueva España.

    Ciudad de México: Caballito de Manuel Tolsá sobre la calle Tacuba en la Plaza Tolsá del Centro Histórico
    © Sputnik / Eliana Gilet
    Ciudad de México: Caballito de Manuel Tolsá sobre la calle Tacuba en la Plaza Tolsá del Centro Histórico

    Desde la década de 1980 está ubicada en la Plaza Tolsá, que lleva el nombre de su escultor, ubicada en la calle Tacuba, entre el Museo Nacional de Arte y el Palacio de Minería. Nacido en Asturias, Manuel Tolsá estudió también en Madrid, pero cuando salió de España no era un talento reconocido.

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    "Se decía en su momento que Tolsá no era un mal escultor pero tampoco era extraordinario. Sí logró la maestría en Nueva España y la evidencia es esta escultura, que se cuenta entre las cuatro mejores esculturas ecuestres del mundo", dijo a Sputnik, Jannen Contreras Vargas, restauradora y coordinadora ejecutiva del proyecto que restauró al "Caballito".

    La especialista explicó que la escultura destaca por su diseño bello y modelado puntilloso.

    Ciudad de México: Jannen Contreras, restauradora del INAH, en el taller de metales de la Escuela Nacional de Conservación Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete
    © Sputnik / Eliana Gilet
    Ciudad de México: Jannen Contreras, restauradora del INAH, en el taller de metales de la Escuela Nacional de Conservación Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete

    "Mientras lo estuvimos limpiando pudimos ver los detalles de la textura, el movimiento de las curvas que tiene en el pelo del caballo y del rey. Pero creo que el punto más importante es que quiso copiar la técnica del Luis XV de París (Francia) que se fundió en una sola colada", explicó Contreras a Sputnik.

    Una técnica especial

    Contreras Vargas es hija de un fundidor dedicado a hacer piezas de gran formato, Ernesto Contreras Ballesteros, quien colaboró con el Equipo de Reconstrucción del INAH, liderado por su hija.

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    "Nos estuvo ayudando a revisar el Caballito, si tenía parches o correcciones pero no encontramos ninguna unión. Lo común es que el jinete se hubiese fundido aparte del caballo. Pero en este caso están unidos", explicó Contreras.

    Ciudad de México: Caballito de Manuel Tolsá sobre la calle Tacuba en la Plaza Tolsá del Centro Histórico
    © Sputnik / Eliana Gilet
    Ciudad de México: Caballito de Manuel Tolsá sobre la calle Tacuba en la Plaza Tolsá del Centro Histórico

    Lo increíble, señaló la experta, que confirmaron con boroscopías —introduciendo mini-cámaras en la escultura, técnica a cargo del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México— que tanto jinete como caballo comparten una estructura común. Tiene, también una densidad muy alta que impide radiografiarlo.

    "Todo corresponde a lo que estamos esperando para una escultura de una sola colada", remarcó.

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    Encargado como un regalo para la esposa de Carlos IV, la Emperatriz María Luisa, el proyecto del Caballito comenzó en 1796, pero no se completó hasta 1803. Aunque el material se importó desde España, fue confeccionado en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

    Más precisamente en la huerta del Colegio de San Gregorio, una institución jesuita de la colonia, donde se ubicaba el taller de Tolsá. Actualmente ese predio lo ocupa la Universidad Obrera, sobre la calle San Ildefonso.

    "Hizo su taller en ese espacio, donde le dieron la oportunidad de fundir el Caballito y más tarde, lo ocupó para los cañones que la Corona le pidió que hiciera. Toda la infraestructura que ya tenían para fundir el metal, la aprovecharon para la producción de armas", relató Contreras.

    Ciudad de México: Elaboración de una de las 85 calas de limpieza que permitió determinar la presencia abundante de la capa pictórica de origen
    © Foto : INAH / David Vega
    Ciudad de México: Elaboración de una de las 85 calas de limpieza que permitió determinar la presencia abundante de la capa pictórica de origen

    "La técnica fue extraordinaria y su intento de demostración tecnológica fue logrado. El caballito no se hizo en partes, no está armado. Es una sola pieza", afirmó.

    Para fundirlo, "se tuvo que construir un edificio inmenso" bajo el nivel del piso, dónde se colocó todo el molde, con salidas para la cera fundida.

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    "Se fundió bajo tierra porque necesita mantener el calor, si se hubiera hecho hacia afuera, el calor se puede dispersar muy fácil. Si se hace bajo tierra se sostiene más tiempo y es más fácil que no salga con problemas de poros, faltantes de material", explicó Contreras en diálogo con Sputnik.

    Los investigadores calcularon que la pieza terminada pesa 13 toneladas. Sumado al material que se perdió, se debieron haber utilizado 25 toneladas de metal originalmente.

    Ciudad de México: Detalle del proceso de limpieza de las plumas del Carcaj, aquí la pintura se conserva en buen estado, por estar protegida del medio
    © Foto : INAH / Patricia Ruiz
    Ciudad de México: Detalle del proceso de limpieza de las plumas del Carcaj, aquí la pintura se conserva en buen estado, por estar protegida del medio

    "Tuvo muchos problemas durante la fundición que tuvo que resolver y lo hizo de una manera extraordinaria que no se nota a la distancia. Lo más importante es el alarde tecnológico que hizo Tolsá al fundir de una sola vez tremenda escultura", indicó la experta.

    Contreras está haciendo su doctorado sobre el Caballito y contó a Sputnik que, como parte de esa investigación, pudo constatar que las grandes esculturas de la época que hay en Madrid, fueron mandadas a fundir a Italia en partes, para ser luego ensambladas en la capital española.

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    "Este se fundió de una sola operación a unas cuantas cuadras de aquí y lo trajeron en grúa y arrastrado por caballos", contó.

    Conservación del patrimonio

    Aunque originalmente se colocó en el Zócalo de la ciudad de México, la estatua —que mide 4.8 metros de altura además de otros 4.3 metros de pedestal— fue ubicada en la Plaza Principal como una ofrenda al Rey de España. Sin embargo, al estallar la guerra de Independencia en 1810, dejó de ser tan admirada.

    Ciudad de México: la restauradora Jannen Contreras en el taller de metales de la Escuela Nacional de Conservación Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete
    © Sputnik / Eliana Gilet
    Ciudad de México: la restauradora Jannen Contreras en el taller de metales de la Escuela Nacional de Conservación Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete

    "Primero lo cubrieron con una especie de globo de papel y después con telas. Querían fundirlo para convertirlo en cañones para el lado independentista y monedas", contó la científica.

    Sin embargo, fue salvado por un grupo de intelectuales mexicanos, que promovieron su traslado al patio de la Antigua Universidad de México, sede actual de la Suprema Corte de Justicia, en cuyo patio se ubicó por muchos años.

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    Tuvo en el siglo XX un breve pasaje por la esquina que forman las Avenidas Reforma y Bucareli, hasta que se decidió que su lugar definitivo sería en la Plaza Tolsá, a metros del Palacio de Bellas Artes, en la Alameda Central.

    "Fue diseñada para que la gente tenga interacción con la obra y no desde lejos, desde los coches. Traerlo aquí fue un acierto y no son pocos los que dice que es una de las plazas más bonitas de la ciudad de México, por el entorno de edificios y precisamente, por la escultura", sostuvo Contreras.

    Chapa y pintura

    A pesar de que el INAH esté encargado del cuidado de la obra, en 2013 se le hizo una intervención por medio de un "contrato para atender la escultura como si fuera mobiliario urbano, una banca o un farol", explicó Contreras.

    A fines de 2016, el equipo liderado por Contreras empezó a trabajar con la obra. Su primer hallazgo fue descubrir que originalmente había sido pintada por Tolsá.

    Ciudad de México: Jannen Contreras, restauradora, del INAH en el talles de metales de la Escuela Nacional de Conservación Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete
    © Sputnik / Eliana Gilet
    Ciudad de México: Jannen Contreras, restauradora, del INAH en el talles de metales de la Escuela Nacional de Conservación Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete

    "Nos dio un ataque a todos los presentes, porque si estaba la pintura original no podíamos hacer lo que habíamos pensado, que era repatinar la escultura en las zonas que lo había perdido —la pátina es la capa de corrosión verde o negra que tienen las esculturas— nos íbamos a tardar más tiempo de lo contemplado al inicio", indicó la estudiosa.

    Consiguieron la colaboración de la empresa "el Nervión", fundada por inmigrantes vascos, que analizó cuál era la pintura y la forma de aplicación más adecuada para la obra. Utilizaron un poliuretano acrílico que tiene una vida útil de entre 15 y 20 años, si se le hace mantenimiento adecuado.

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    "El 28 de junio de este año cumplimos dos años de la inauguración de la escultura y es momento de hacerle mantenimiento", explicó Contreras.

    "El mantenimiento es muy importante, porque se invirtieron 8,5 millones de pesos por parte del fideicomiso del Centro Histórico y de las empresas que participaron, así como la inversión de INAH en nuestros sueldos. Hay mucho dinero involucrado que debería completarse con un trabajo adecuado de mantenimiento", concluyó.

    Etiquetas:
    investigación, Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH), México, Ciudad de México, esculturas, estatua
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