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    Teatro Lavardén, Rosario, Argentina

    Rosario, la ciudad argentina donde vive la poesía popular

    © Sputnik / Francisco Lucotti
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    Hogar del escritor y caricaturista Roberto Fontanarrosa y del clásico bar El Cairo, donde se reunía la bohemia y los artistas, Rosario fue también fue el epicentro de uno de los movimientos musicales más importantes durante la década de los ochenta, y que llevó su nombre: la trova rosarina.

    Es la tercera ciudad más poblada de la Argentina y una de las más deslumbrantes por su arquitectura, el paseo y la costanera del río Paraná, donde la vista se pierde en la exuberancia frondosa de la costa opuesta, despoblada y verde. Se trata de una ciudad viva y alegre, donde la frescura de sus corrientes se transmite a la fluidez de las ideas.

    "Somos una ciudad donde la cultura respira a diario; acá la cultura no es un gasto, somos una ciudad donde los Gobiernos municipal y provincial destinan un importante presupuesto público a la cultura, porque entienden que es una inversión social", dijo a Sputnik el escritor y periodista rosarino Horacio Vargas.

    Roberto 'El Negro' Fontanarrosa, fallecido en 2007, fue un ícono cultural de Rosario y la Argentina. Su disertación en el Congreso de la Lengua de 2004, realizada en esta ciudad, le dio una popularidad impensada, pero su faro cultural se expandió por el humor gráfico, la historieta, el relato futbolístico, el retrato de una sociedad y su cultura popular.

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    Ocupa un lugar clave en la literatura argentina como escritor popular y el más destacado en la fusión de las letras y el deporte preferido de los argentinos. Fontanarrosa está todavía presente en Rosario, y su escultura en el famoso bar El Cairo da cuenta de su relevancia.

    "El Cairo fue uno de los refugios de la intelectualidad rosarina, poetas, escritores, periodistas, también de chantas [estafadores], vendedores ambulantes, amantes, exfutbolistas. De eso dio cuenta ‘El Negro' en sus viñetas, en sus cuentos, allí nació el Inodoro Pereyra [historieta creada por él en 1972]", dijo Vargas.

    El Cairo, Rosario, Argentina
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    El Cairo, Rosario, Argentina

    En lo que hoy es una coqueta confitería y restaurante se encuentra todavía la Mesa de los Galanes, título que corresponde a un famoso cuento del escritor rosarino que describe las tertulias entre hombres de las que él era una pieza infaltable.

    La mesa, pintada con los colores de los dos equipos de fútbol de Rosario, Newell's Old Boys y Rosario Central, tiene debajo de un vidrio las viejas fotografías que dan cuenta de esas reuniones y del condimento deportivo inexorable.

    Cuenta Vargas que con el paso del tiempo, El Cairo se transformó en una cueva hedionda, donde ya no iban los parroquianos queridos. Un día, cerrado y con amenaza de ser vendido, se incendió. Pero resurgió de las cenizas, más moderno, con grandes ventanales, mucha luz, y entonces Fontanarrosa volvió a la Mesa de los Galanes, hasta que no pudo más por la enfermedad que sufría.

    "El Cairo se transformó en visita obligada de los turistas argentinos y extranjeros. El bar lo recuerda al Negro con una horrorosa escultura (él acodado en un buzón de correo, que estaba colocado en la esquina del viejo Cairo). Los amigos maldicen el mal gusto del escultor, pero al visitante poco le importa el comentario. Todos los días, y es literal, hay gente sacándose una foto, feliz, con el buzón", narró el periodista.

    • Libros de Fontanarrosa en 'El Cairo', Rosario, Argentina
      Libros de Fontanarrosa en 'El Cairo', Rosario, Argentina
      © Sputnik / Francisco Lucotti
    • Estatua de Fontanarrosa, en 'El Cairo', Rosario, Argentina
      Estatua de Fontanarrosa, en 'El Cairo', Rosario, Argentina
      © Sputnik / Francisco Lucotti
    • Mesa de los Galanes de 'El Cairo', Rosario, Argentina
      Mesa de los Galanes de 'El Cairo', Rosario, Argentina
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    Libros de Fontanarrosa en 'El Cairo', Rosario, Argentina

    Rosario es también una ciudad musical y de jóvenes. Cuenta con dos universidades públicas de gran confluencia y numerosas instituciones privadas, por lo que se ha transformado en polo educativo de gran importancia.

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    El Teatro Lavardén, una joya de la arquitectura, ubicado en el centro de la ciudad, es desde hace años un lugar clave de exhibición de talentos, sobre todo desde el regreso de la democracia, en 1983.

    La ciudad de Rosario, la tercera en población de Argentina, es conocida por ser cuna de la bandera nacional y el monumento dedicado a esta; pero también por ser un centro de narcotráfico en el presente
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    "La Trova Rosarina fue el último movimiento musical surgido en el interior de Argentina, de enorme alcance nacional. Surgió en tiempos difíciles (final de la dictadura militar, guerra de Malvinas) y su identidad pasaba por una original fusión de rock, tango, folklore, con letras de calidad, sugerentes, innovadoras. El Teatro Lavardén sin dudas fue el espacio público que vio nacer a la trova, en tiempos además donde la  efervescencia cultural se percibía en muchos lugares", comentó Vargas.

    En un país de grandes íconos de la música popular, Rosario ha sido el lugar de nacimiento de algunas de sus principales figuras, como Litto Nebbia, Juan Carlos Baglietto, Fito Páez, Adrián Abonizio, Jorge Fandermole, Rubén Goldín, Lalo de los Santos y Silvina Garré.

    La Trova Rosarina fue el apodo que recibió el movimiento musical, que también tenía como espacio clave el ahora clausurado Café de la Flor, cuando comenzó a tener impacto en Buenos Aires.

    Café de la Flor, Rosario, Argentina
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Café de la Flor, Rosario, Argentina

    Caminar por Rosario es entrar en contacto con esa identidad cultural y musical, donde la poesía nace del habla popular, donde el humor y el fútbol tienen tanto valor como las bellas artes, y donde el espíritu de una sociedad se nutre del quehacer cotidiano, sin dejar de nombrar los elementos esenciales de la vida.

    "La cultura del río. Contemplar el Paraná, caminar la zona costera, llegar a las islas, los galpones culturales donde estaba el puerto, devorar una boga con o sin espinas, levantar la vista y quedar asombrado por lo que queda del patrimonio arquitectónico, gritar un gol en la cancha de Central o Newell's, perderse en el interior del museo Castagnino. Todo esto constituye el gran paseo cultural de Rosario", resumió Vargas.

    Etiquetas:
    poesía, cultura, Argentina, Rosario
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