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    Fotógrafo cubano, al ganar Premio de Danza de Cataluña 2019: "Me sentí honrado y agradecido"

    CC0 / Peterscode / Pixabay
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    LA HABANA (Sputnik) — Para el joven fotógrafo cubano Gabriel Dávalos, "honrado" y "agradecido" son las dos palabras que resumen sus sentimientos después de conocer que fue galardonado este año con el Premio de Danza de Cataluña que concede el certamen internacional Ciudad de Barcelona, en España.

    "Cuando vi que otros ganadores de este premio eran el bailarín argentino Julio Bocca, la cátedra Alicia Alonso de la Universidad Rey Juan Carlos, de España; y la cadena hotelera española Meliá, me sentí honrado y agradecido", comentó a Sputnik el laureado fotógrafo cubano.

    A sus 37 años de edad, Dávalos desarrolla una sólida carrera como fotógrafo, que le ha hecho merecedor además del premio de fotografía de danza contemporánea y nuevas tendencias en Colombia, en 2015, y el premio internacional de Fotografía de Ballet Ana Pavlova, en Holanda, en 2016, entre otros reconocimientos a su obra.

    También es autor de cuatro libros de fotografías, uno de ellos dedicado a la bailarina cubana Viensay Valdés, y ha expuesto sus obras en varios países de América del Norte, Latinoamérica, Europa y Asia.

    Dávalos comentó a Sputnik que su obra busca contar la historia de la gente que habita en La Habana, en una sui géneris interrelación con la danza, en particular con el ballet clásico.

    "Me gusta contar lo que somos, y la relación entre dos importantes protagonistas, la ciudad que nos trasciende, que como una mujer nos mira sin importarle, aunque la idolatremos, aunque nos supere; y los que vivimos en ella", comentó a esta agencia.

    Subrayó que en el mundo hay mucha gente que hace fotografías de danza, y esencialmente "prima la estética, lo pulcro de la técnica, la sensualidad y elegancia de los danzantes, y buscando contrastes entre la belleza o no del entorno y la imagen de los bailarines".

    Insiste que los bailarines no posan para él. "Mientras yo manipulo la cámara ellos están sintiendo y expresándose a través de la danza, que, sumado al lugar y el entorno, encuentras un mensaje. Así es como lo veo".

    "Si te fijas en mis fotos —agregó Dávalos—, los vestuarios no son impecables, a veces se notan las heridas en los pies, o una ropa rota, porque la idea es que quede tal y como son ellos, como ensayan, como viven en su cotidianidad".

    El joven fotógrafo cubano defiende la tesis que lo importante no es presentar la danza en función de la estética, sino la danza en función de la historia, de la vida, y del espíritu.

    "Por eso no la califico como fotografía artística, porque detrás de cada imagen hay un basamento documental, sin modificar la realidad, siempre tengo algo que decir, y para eso escojo un lugar determinado, un movimiento o una frase dentro del ballet que me diga algo".

    Sputnik quiso conocer por qué el ballet como hilo conductor de su obra fotográfica, que alcanza un discurso conmovedor y al que el espectador no le resulta indiferente.

    "La principal diferencia entre el Ballet Nacional de Cuba y cualquier otro ballet en el mundo es que el nuestro, después de la Revolución de 1959, dejó de ser un espacio cultural de las élites para convertirse en un espacio social", subrayó Dávalos.

    "Esa virtud de llevar la danza clásica a todos los rincones con rigor y profesionalismo —añadió—, convierte a ese ballet cubano en una escuela, a la misma altura de las escuelas italiana, francesa, rusa y danesa (fundadoras), y la británica y estadounidense".

    ¿Cómo puede ser que Cuba, un país latinoamericano y subdesarrollado, esté entre las principales siete escuelas de ballet del mundo? Se pregunta e inmediatamente responde: "Porque el ballet cubano es parte de la cultura nacional, sin despreciar sus principales raíces populares".

    Como parte de sus experiencias, señala que es impresionante cuando vas a una función del ballet en Cuba y ves entre el público a personas de todas las capas sociales, desde intelectuales hasta obreros.

    "Saben y conocen que está sucediendo en el escenario, conocen a los bailarines, lo que demuestra que no es un logro determinado de una compañía, sino que es fenómeno absolutamente social", precisó.

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    En su opinión, entre los grandes logros sociales del ballet en Cuba es haber contribuido a superar las barreras del machismo, liberar la mente de la gente, eliminar prejuicios, encontrar caminos de superación, abrir caminos de mejoramiento humano, y "todo se ha logrado porque la danza está en función de las mayorías, del pueblo".

    "De todo eso me valgo para hacer mi obra —enfatizó Dávalos—, de los códigos y lenguajes de la danza y lo que se puede lograr, para entonces a partir de eso poder contar las historias que quiero y necesito decir a través de mis fotografías".

    Casi en la despedida, el laureado fotógrafo cubano aseguró a Sputnik que siempre se impone metas simples para poder llegar lejos, "nunca he sido pretensioso, pero siempre mis metas están aquí, en Cuba, entre mi gente".

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    ballet, danza, premio, fotógrafos, Cuba