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    La crisis argentina también mató a la librería de Borges, Pizarnik y Bioy Casares

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    Cultura
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    En 2013 la mítica librería Clásica y Moderna fue declarada de "interés cultural" por la Legislatura de Buenos Aires. En el siglo pasado, fue la segunda casa de reconocidos artistas y escritores, entre los que estaban Alejandra Pizarnik, Jorge Luis Borges, Manuel Mujica Lainez y Adolfo Bioy Casares. Tras 80 años de trayectoria, la librería cerró.

    Una de las referencias culturales de la ciudad cerró por los altos costos de manutención, una deuda por el alquiler del local, y la muerte en 2017 de Natu Poblet, la dueña de Clásica y Moderna.

    Si bien existe una luz de esperanza en que el desalojo de la mítica librería de calle Callao se revierta, el camino para emprender el regreso no resulta nada sencillo. El ministro de Cultura porteño, Enrique Avogadro, se comprometió a buscar "una solución de mediano y largo plazo" para que la librería no baje sus persianas, informó Página 12.

    Según Infobae, la librería cierra por dos motivos. Por un lado, la cuestión socioeconómica: la caída de ventas hizo imposible la cancelación de una deuda de varios meses por el alquiler del local, y devino en el desalojo que se produjo el martes 19 en la mañana.

    Por otro lado, después de la muerte de Poblet —nieta de Emilio Poblet, quien emigró a Argentina y en 1916 abrió la Librería Académica de Poblet e hijos en Buenos Aires— el espacio comenzó a sufrir "un proceso de desgaste", dijo Fernando Monod quien hoy está al frente de la librería,  al mencionado portal argentino.

    Además: Una librería de Argentina fue elegida la más bella del mundo

    Monod, ingeniero zootecnista de profesión, es el hermano de Alejandro Monod, marido de Natu Poblet, quien tras el fallecimiento de su esposa permaneció al frente de la librería por unos meses, pero debió ceder el control a su hermano debido a una enfermedad.

    "Es un momento muy difícil. Me hice cargo de la librería el año pasado, debido a la enfermedad de mi hermano, y en diciembre nos enteramos de esta deuda y buscamos diferentes maneras de llegar a una solución que, al día de hoy, no encontramos", explicó a Infobae Fernando Monod.

    El cierre de la librería deja sin trabajo a 10 cabezas de familia, "no escapa a la realidad de muchos locales y negocios de la ciudad", comentó Monod, aunque aclaró: "La diferencia es que tenemos una tradición de 80 años".

    Para Monod, por otra parte, una solución posible es que la Ciudad de Buenos Aires, a través de su cartera cultural, comience a proteger a los establecimientos porteños más tradicionales, así quedarían protegidos de las crisis económicas.

    "Creo que el propietario debería ser la Ciudad —dijo el librero a Infobae—, esa es la única manera en que lugares como éste y tantos otros no cierren nunca. No importa quién la administre, si unos no funcionan que vengan otros, pero la librería ya es un patrimonio. Esa sería la única manera de volverla eterna".

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    librería, tradiciones, libros, Argentina