En directo
    Una mesa de restaurante

    Recetas crueles: estos son los animales que más sufren antes de consumirlos (vídeo)

    CC0 / Pixabay
    Cultura
    URL corto
    271

    El Gobierno de Suiza prohibió recientemente cocinar crustáceos y otros mariscos directo en agua hirviendo tras argumentar que existen maneras más ‘compasivas' para cocerlos. Sputnik te cuenta cuáles pueden ser las recetas más crueles para estos animales tan codiciados.

    Los cocineros suizos deberán aplicar nuevas técnicas para sus recetas de mariscos tras la nueva ley. Ahora las langostas y demás crustáceos deberán ser "aturdidos" para cocinarlos, ya que antes se podía observar cómo se retorcían en el agua hirviendo y rasguñaban la olla para salir.

    La prohibición forma parte de los esfuerzos del Gobierno suizo para mejorar las leyes de protección animal, que abarca hasta la transportación de estos crustáceos, los cuales tampoco podrán ser movidos en hielo o agua helada. Desde entonces deberán mantenerse en su hábitat natural.

    Tradicionalmente, las langostas son metidas directamente en agua hirviendo o se les corta un nervio cercano a la cabeza para que supuestamente no "sientan dolor", un tema bastante polémico en el mundo científico.

    En 2008, un informe publicado en ScienceDirect, reveló que las gambas (utilizadas como objeto de estudio) manifestaban estímulos dañinos que provocaban una respuesta en el animal, cosa que no sucedía con un anestésico local. Aunque esto no confirma el sufrimiento de las langostas fue una victoria para los defensores de los animales.

    Sin embargo, las técnicas tradicionales como el conocido ‘odori don' (calamares vivos al plato) pueden resultar más económicas y atractivas para otras culturas o para pequeños restaurantes y hogares, donde difícilmente se pueda anestesiar un crustáceo antes de cocerlo.

    El 'odori don' es una excentricidad de la gastronomía japonesa y representa literalmente un calamar o pulpo que aún lucha por sobrevivir dentro en un plato de verduras, arroz y huevas. Este es uno de los emplatados más representativos de la gastronomía oriental que en otras culturas es comprendido como maltrato animal.

    Ya servido, el comensal debe aderezar el plato con salsa de soja y así el calamar parece volver a la vida con un movimiento de tentáculos, sin embargo es sólo una reacción de los tejidos muscular y nervioso que continúan activos minutos después de la muerte.

    Comandante Ernesto Che Guevara, revolucionario cubano
    © Foto : Cortesía de la Embajada de Cuba en Rusia
    Pero las recetas con crustáceos y moluscos no son las únicas que reflejan esta crueldad. A veces el empaquetado de las carnes y los lácteos adornan su proveniencia y toda la industria del dolor animal que han demostrado investigaciones encubiertas, donde se ha visto a los animales golpeados, perforados, forzados a entrar a los mataderos y hasta abusados sexualmente.

    Las aves de granja como los pollos, patos y gansos son quizás los animales que más sufren en el mundo ya que viven en hacinamiento dentro de sucias naves donde son drogados para crecer, muchas veces a un ritmo que sus piernas y órganos no pueden mantener.

    El tradicional 'foie gras' es una de las recetas francesas que manifiesta esta explotación y consiste en un producto alimenticio que se obtiene del hígado hipertrofiado de un pato o ganso que ha sido sobrealimentado.

    Según los franceses, el pato debe ser cebado por sonda, que es la alimentación forzada con maíz, aunque en otros países se producía mediante la alimentación natural. Durante años varias asociaciones ecologistas denunciaron esta práctica la cual ya es ilegal en toda la Unión Europea.

    Lea más: Cinco alimentos simples que ayudan a prevenir el cáncer

    Para la producción de 'foie gras' se utilizan dichas aves acuáticas migratorias, puesto que disponen de una capacidad natural para acumular grasa en el hígado, la cual emplean posteriormente en sus largas migraciones.

    Además:

    Cocina con Sputnik: la sopa rassólnik
    Cocina con Sputnik: caipirinha no, ¡caipiroska!
    Cocina con Sputnik: el choripán de Macri
    Etiquetas:
    crueldad, costumbres, animales, comida
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik