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    Parte del mural El Hombre en la encrucijada (1934) por Diego Rivera, en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, donde supuestamente aparece Lenin.

    Diego Rivera, el redentor de la Revolución rusa en el muralismo mexicano

    CC BY-SA 3.0 / Wolfgang Sauber / Palacio de Bellas Artes - Mural El Hombre in cruce de caminos Rivera 3
    Cultura
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    2017, el centenario de la Revolución rusa (112)
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    El pintor Diego Rivera se instauró como el principal defensor de la Revolución rusa dentro del Muralismo mexicano, así como un alfabetizador de los valores de 1917 para Latinoamérica.

    El impacto de la Revolución rusa en 1917 influyó en la expresión del Muralismo mexicano y en uno de sus principales exponentes, Diego Rivera, quien defendió la vanguardia europea y sus ideales comunistas con el mismo fervor que asumió su herencia artística de la Revolución mexicana.

    Los muralistas coincidían en la necesidad de socializar el arte, salir de la academia y los círculos intelectuales y proponer una producción de obras documentales para el pueblo en las que retrataban la realidad mexicana, principalmente las heredadas del periodo revolucionario mexicano de 1910 a 1921.

    Sin embargo para Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, sus principales exponentes, la idea del Muralismo era principalmente dar rostro a los obreros y sus realidades convirtiéndolos en protagonistas de las obras.

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    En declaraciones a Sputnik, Shanon Jazzan, curadora del Museo Nacional de Arte de México, reveló que también el Muralismo promovió la ideología de la Revolución rusa, aun cuando sus principales representantes transitaran entre la militancia y el realismo.

    "Definitivamente Rivera estaba de acuerdo con estos ideales, incluso realizó varios viajes a Rusia, así como Siqueiros, quien estuvo involucrado de manera activa en los esfuerzos comunistas rusos, marcando su manera de pensar y de hacer arte, y con ello los mensajes que daban a través de sus murales", expresó Jazzan.

    Un sector del mural Historia de México en el Palacio Nacional de la Ciudad de México.
    Un sector del mural Historia de México en el Palacio Nacional de la Ciudad de México.

    La curadora explicó además como en el mural 'El hombre en el cruce de caminos' de Rivera existe la dicotomía de cómo este artista veía el mundo político, donde de un lado está el capitalismo en el que todo es decrépito y todo está mal, y del otro lado está el comunismo en el que todos están unidos.

    "Existía el interés de usar un arte figurativo que apelara a las masas, como en Rusia, antes de la Revolución estaba muy en moda el arte abstracto y después de la revolución se volvió un arte figurativo, un arte que hablaba a las masas, pues en ese sentido el muralismo mexicano tiene una estética muy similar al arte ruso", destacó Jazzan.

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    Retrato de Vladímir Lenin, líder de la Revolución rusa (archivo)
    © Sputnik/ Varvara Gertiye
    Diego Rivera fue un artista comprometido políticamente desde 1922, cuando formó parte del Partido Comunista Mexicano, llegando incluso a ser parte de su comité.

    Viajó a Rusia también como parte de la delegación oficial del partido Comunista Mexicano, para participar de los festejos por el décimo aniversario de la Revolución bolchevique donde se relacionó con el mundo cultural, dio clases, dictó conferencias y colaboró con diferentes revistas artísticas.

    Una de las anécdotas más sorprendentes de su compromiso político fue el episodio con la familia Rockefeller, por tratarse de una de las más representativas del sistema capitalista.

    El mexicano recibió del magnate Nelson Rockefeller el encargo de pintar un mural gigante para decorar el vestíbulo del Rockefeller Center que acababa de erigirse en Nueva York, con la idea de que los visitantes se detuvieran a pensar. Esta anécdota fue incluida en varias películas de Hollywood.

    Así fue como Rivera creó 'El hombre en el cruce de caminos' un mural lleno de simbolismo, guiños al comunismo, en el que aparecían Trotsky, Lenin y hasta Marx.

    Sin embargo, los que le encargaron el mural intentaron que reemplazara la cara de Lenin por la de un trabajador anónimo, a lo que el pintor se negó.

    Ocho meses después, a principios de 1934, Rockefeller ordenó a los obreros que destruyeran el mural, una acción que fue calificada como "vandalismo cultural" por el mexicano.

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    comunismo, arte, Revolución de Octubre, Diego Rivera, David Rockefeller, Vladímir Lenin, México, Rusia
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