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    Un músico argentino sacó a la ópera del ámbito del teatro y la acercó a los barrios marginados.

    Aida, Rigoletto, Carmen y Otelo, los personajes más populares de las óperas italianas, salen de los elegantes y exclusivos teatros y se van 'de excursión' a los barrios populares. Pablo Foladori, músico argentino, ha comenzado a sacar la ópera de los telones y las butacas para llevarla a los barrios marginados y una de sus primeras obras la realizó en una cancha de fútbol, en la Villa 20 de Lugano.

    "En 2014 comencé con la idea de formar la compañía Ópera Periférica. Me interesaba la aproximación del género a un público más masivo. Sentía que la ópera quizás quedaba un poco reducida a siempre el mismo mecanismo de producción y a un público que no se renovaba demasiado. También me daba la sensación de que mucha gente quedaba afuera del género", dijo en contacto con Sputnik Pablo Foladori, cantante lírico y director de escena por el prestigioso Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.

    Foladori estudió composición musical en la Universidad Católica. Después estudió Letras y en paralelo Música de Cámara y Ópera como cantante. En 2012 hizo su primera función de ópera: 'Las bodas de Fígaro' —del año 1786—, compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart. Fue allí, en un museo, lejos del ámbito natural del género que suelen ser los teatros, donde surgió la idea de llevar la ópera a lugares no convencionales. Buscaba de este modo acercar a los cantantes a otro tipo de público.

    La primera intervención de Ópera Periférica fue durante La Noche de los Museos, en la ciudad de Buenos Aires, en 2015. Hicieron su presentación en el Galpón Piedra Buen Arte, en el barrio Piedra Buena, en Lugano. Interpretaron otra obra de Mozart, 'Bastián y Bastiana' —del año 1768—. Luego replicaron esa experiencia en una cancha de básquet y de fútbol en la Villa 20 de Lugano.

    "Se acercó gente que jamás había tenido acceso a la ópera. La reacción de los chicos y las familias que vinieron fue buenísima. Hay cierta creencia de que la ópera puede ser aburrida, que no es para todos. En estos espacios empecé a confirmar que no era así. Mis intuiciones eran ciertas. El género es fuerte por sí mismo. Si el título está bien trabajado funciona y es interesante para cualquiera", dijo Foladori, de 39 años, quien junto al grupo, durante el mes de agosto, comenzó a tocar en distintas estaciones de metro de la ciudad la obra 'La Serva Padrona' —del año 1733—, compuesta por Giovanni Battista Pergolesi.

    "Cada espacio tiene su atractivo. En un teatro está la tranquilidad de poder repensar mucho las escenas que se van montando. Tiene otro ritmo. Por otro lado, las intervenciones tienen una excusa muy interesante que hacen al objeto muy dinámico y vivo. Esto en el teatro no siempre ocurre. En las intervenciones hay algo muy potenciador y una retroalimentación inmediata con la gente. Esa experiencia es muy fuerte. Cada presentación es diferente", concluyó el músico, quien planea llevar su arte a la Villa 31 y la Villa La Cava, en San Isidro, antes de que termine el año.

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    ópera, Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, Teatro Colón, Ópera Periférica, Pablo Foladori, Argentina
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