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    La cantante de música tropical es considerada una figura con poderes divinos entre sus fans. La actriz uruguaya Natalia Oreiro la interpreta en la película 'Gilda, No me arrepiento de este amor', que se estrenará en septiembre. "Para mí ese papel es un sueño cumplido", dijo.

    El hito fundador de esta creencia surgió cuando Gilda aún estaba viva. Ella misma contó en un reportaje la historia de cuando se le acercó una niña al escenario en medio de un show. Estaba llorando. Le preguntó el motivo y la niña le contó que la madre había estado en terapia intensiva. En el hospital le ponía los auriculares y un casete con el tema 'Baila esta cumbia' de su cantante preferida. La madre se salvó. La niña creyó que se trató de la intervención de Gilda, que la había salvado.

    Luego surgieron más casos. Comenzó a circular la historia de un niño de cuatro años que cantaba cumbia y tenía meningitis pero se curó. Muchos le atribuyeron su recuperación a la cantante. "Luego vino otra persona y le pidió que la curara de diabetes. La gente comenzó a creer que era sanadora. Le pedían que los tocara. Comenzaron a surgir otros episodios y la gente le fue atribuyendo poderes de sanación. Ella no le daba demasiada importancia. El tema era tomado un poco entre risas por los músicos pero con mucho respeto por la creencia de la gente. Gilda jamás se adjudicó ninguna santidad pero decía que si la música tenía el poder de curar bienvenida fuera la creencia de la gente", afirmó en diálogo con Sputnik el periodista Alejandro Margulis, quien ha escrito biografías de la cantante y acaba de publicar el libro 'Santa Gilda', donde cuenta la historia de los milagros de la cantante.

    Miriam Bianchi, más conocida como Gilda, nombre artístico que adoptó en honor a la 'femme fatale' que encarnaba Rita Hayworth en la película del mismo nombre, nació el 11 de octubre de 1961. Comenzó a estudiar para ser maestra jardinera y profesora de educación física, pero debió abandonar los estudios a los 16 años cuando murió su padre. Luego se casó y tuvo dos hijos. Su sueño de ser cantante parecía diluirse. Pero un día leyó un aviso en el diario donde solicitaban vocalistas para un grupo musical. Se presentó y gracias a su talento y carisma obtuvo el puesto. Tuvo una corta pero exitosa carrera.

    El 7 de septiembre de 1996 en el kilómetro 129 de la ruta 12, camino a la provincia de Entre Ríos, un camión embistió el ómnibus donde viajaba. El accidente dejó un trágico saldo: Gilda, su madre, su hija Mariel y tres de sus músicos perdieron la vida.

    Al morir, su figura se inmortalizó. La creencia en sus poderes se hizo más fuerte. "Hoy en día, por ejemplo, en las marchas de San Cayetano [peregrinaje realizado los días 7 de cada mes, y en especial los 7 de agosto, donde miles de fieles se movilizan a iglesias y parroquias del país para pedir salud y trabajo] aparecen a la par las figuras del Gauchito Gil [figura religiosa, objeto de devoción popular en el país], el Cura Brochero [un presbítero católico argentino, llamado popularmente el cura gaucho] y la de Gilda. Es impresionante lo que genera. Pasó a ser un nuevo santo argentino", explicó Margulis.

    Entre sus seguidores existen diferentes rituales. "Hay un grupo que se junta todos los domingos en el cementerio de la Chacarita. Ellos no se consideran devotos pero actúan como si lo fueran por el cariño que le tienen. También hay un santuario en la ruta 12, en el sitio donde tuvo el accidente. Un seguidor recuperó los restos del micro en el que viajaba y los instaló a la vera del camino. Ahí se formó el santuario. Es un lugar muy potente por la energía que circula. También empezaron a aparecer por todas las rutas argentinas santuarios chiquititos al paso, como los del Gauchito Gil", sostuvo el periodista, quien cree que es probable que este año haya concurrencias masivas en los santuarios porque se cumplen 20 años de la muerte de la cantante.

    "Yo la conocí cinco años después de su muerte. La sigo por la música. Empecé escuchando un tema. Después otro. Los escuchaba una vez y los repetía. Hasta que fui a comprarme el casete. Me gustó. Compré un disco. También me gustó. Vi un libro de ella y lo compré. Y así fue creciendo mi atracción por ella. No tiene explicación. Es algo que te llega, te llama, te atrapa y quedas ahí", contó a Sputnik Cristian Marcelo Silva, de 30 años y vicepresidente del 'Fan's Club Oficial Gilda, Un Amor Verdadero'.

    "Llegué al club hace diez años. La primera vez que fui al cementerio y conocí a Gastón [Alarcón, presidente del club de fans]. Empezamos a hablar y comencé a asistir a los eventos que organizaban. Me fui quedando y colaborando hasta que llegué al puesto de vicepresidente", explicó Silva, al tiempo que mantuvo que en el club se juntan para organizar eventos en homenaje a Gilda.

    "Perdí trabajos por ella. Tenía que elegir entre ir a trabajar o ir a ver a Gilda y me decidía por ir a verla al santuario", agregó Silva, quien hoy trabaja en un supermercado.

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    cantante, película, Natalia Oreiro, Gilda, Argentina
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