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    Flamenco, nieve y toque argentino… en Moscú

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    Las combinaciones más inesperadas son posibles en las escuelas de danza de Moscú. Los artistas y profesores de Flamenquería, uno de los centros de enseñanza del flamenco en la capital rusa, comentaron a RIA Novosti su experiencia y su visión del flamenco a nivel internacional.

    Las combinaciones más inesperadas son posibles en las escuelas de danza de Moscú. Los artistas y profesores de Flamenquería, uno de los centros de enseñanza del flamenco en la capital rusa, comentaron a RIA Novosti su experiencia y su visión del flamenco a nivel internacional.

    La argentina Clarisa Di Salvo lleva en Moscú tan solo tres meses y el español Santiago de Fuentes, uno y medio. Sin embargo, los dos afirman que se sienten a gusto en Rusia y no ven muchas diferencias entre alumnos rusos y de otras nacionalidades.

    ¿Qué les parece Rusia? ¿Se diferencia mucho de lo que se esperaban?

    Santiago: Llevo un mes y medio y es la tercera vez que vengo. Me parece muy diferente a lo que es España y Andalucía, no te cuento, vengo de Cádiz, junto al mar. Pero me gusta, me gusta la energía, me gusta la nieve, me gusta por lo diferente que es.

    ¿Y que les parecen los alumnos rusos?

    Santiago: Es como en todos los sitios, hay de todo, la gente tiene mucho interés, que tiene muchas condiciones y gente que tiene menos interés y menos condiciones. Yo no hago diferencia entre alumno ruso, español, alemán, italiano… Son todos alumnos, depende de la energía que le pongan en la interpretación y las ganas, así aprenderán antes o después. Es verdad que cuanto más lejano esté de España, más lejana tiene la cultura y lo que es el flamenco como energía, como concepto y como cultura. Como danza, es un paso que se aprende igualmente. Y la energía, yo intento transmitirla. Para mí es algo importante. La interpretación desde dentro es real y si tú lo sientes y lo sabes expresar la gente lo puede llegar a sentir. Es la personalidad, el flamenco es muy personal, cada uno lo siente de un modo diferente.

    © RIA Novosti . Tatiana Latysheva
    Clarisa Di Salvo cuenta su relación con el flamenco

    Es decir, ¿el flamenco es para todas las nacionalidades?

    Clarisa: Eso es, más hoy en día. Se están viendo artistas de un nivel increíble fuera de España. De hecho, últimamente, los concursos los están ganando más extranjeros que españoles. Hay una chica cubana que ganó hace poco La perla de Cádiz, anteriormente salió segunda una chica de Perú. Tienen un nivel técnico y profesional increíble. Pero es gente que está viviendo en España ya hace mucho.

    ¿Crees que es necesario pasar por España?

    Clarisa: Creo que te da ese punto que tiene el flamenco. Eso me pasa por verlo. Me parece que hay que estar allí para nutrirse de esa cultura, escuchar hablar a la gente, escuchar cómo se expresan, cómo hablan, cómo comen, todo eso es parte del flamenco. Por algo el flamenco nace en Andalucía, no nace en la India o en otros lugares, aunque los gitanos se hacen un poco cargo de eso. Hay una chica que es japonesa, que tiene un video en Youtube, que canta flamenco y es impresionante. Tú cierras los ojos y dices: “La chica es de Jerez”. Es increíble. Y con el cante es muy difícil que te suene flamenco, eso tiene mucha guasa. Tienes que estar años cantando y hablando español bien, pues una japonesa lo hace increíble. Yo creo que es revolución en este momento. Así que sin duda, se puede. Cualquiera puede hacer el flamenco pero tiene que comprometerse, echar muchas horas, vivir así un tiempo y empaparse de esa cultura.

    © RIA Novosti . Tatiana Latysheva
    Santiago de Fuentes comparte su experiencia de bailaor

    Clarisa, tú eres argentina. ¿Por qué elegiste el flamenco? El tango parecería más natural…

    Clarisa: Empecé estudiando danza clásica, clásico español, y con 17 años conocí el flamenco tradicional con un espectáculo que había en Buenos Aires. Allí me enamoré del flamenco, empecé a estudiar y de ahí no paré. Al año de estudiar flamenco ya trabajaba con los que eran mis profesores, en el ballet, a los dos años fui a Ecuador para bailar allí y hacer unos workshops.
    No bailo tango porque es muy diferente. Además, eso que me maneja un hombre, que me lleve de ahí para allá, ¡todavía eso no lo puedo mirar muy bien! Necesito sentirme más libre bailando. Me encanta ver el tango y me encanta escucharlo pero por ahora el flamenco me tiene atrapada. Lo vamos a hacer con mi marido cuando seamos un poco más grandes, dijimos, bueno, cuando seamos viejitos vamos a bailar tango pero como para pasar un rato pero no para bailar profesionalmente.

    ¿Y por qué lo elegiste tú, Santiago?

    Santiago: El flamenco es mi vida, yo nací y lo primero que escuché fue flamenco. Forma parte de mi cultura, tengo la suerte de ser de Cádiz, de nacer en Andalucía, y ahí el flamenco es nuestra forma de expresarnos, de movernos las manos, del movimiento, de la expresión, es algo cotidiano. No que estemos bailando flamenco por la calle mientras vamos al supermercado, pero los gestos, los movimientos, las expresiones del flamenco son nuestros. Son Andalucía. El flamenco no es una danza o una música, es una cultura, es un sentimiento, es una forma de vida, una forma de pensar, de actuar, de vivir, de sentir. Entonces, es tu vida realmente.

    © RIA Novosti . Tatiana Latysheva
    Clarisa Di Salvo anima a sus alumnas

    ¿Y qué les da el flamenco?

    Santiago: Me da mucha alegría y mucha pena. Somos artistas, vivimos llenos de emociones, somos muy expresivos, yo exteriorizo todo, no me puedo tragar nada. Para mí el escenario es una vía de escape, es el momento en el que tú das al público, pero recibo tanta energía que me llena otra vez como la bolsa, así puedo seguir impartiendo clases. Yo, la docencia sola no la podría realizar si no fuese con la escena. El flamenco me lo da todo y me lo quita todo, el flamenco me quita muchas horas de mi vida, yo bailo ocho-nueve horas diarias.

    © RIA Novosti . Tatiana Latysheva
    Clarisa Di Salvo está explicando la coreografía

    Clarisa: Siento de todo. Tengo momentos que me da mucha satisfacción, momentos que a veces digo “qué hice”, lo todo artista se plantea todo el tiempo, con esos altibajos que tenemos. La satisfacción esta del público, muchas veces el público responde de una forma que lesiona el alma. Por ejemplo, hicimos una actuación con un cantaor de España que estaba trabajando en Buenos Aires. Llevaba casi cuatro años sin bailar allí. Lo hice con una amiga que también es bailaora, fue una experiencia hermosa. El calor del público en Argentina es bastante especial cualquier artista internacional te lo va a decir… Son muy expresivos y la verdad es que fue una experiencia inolvidable, además había gente conocida que hacía mucho que no veía, no veía tampoco a mi marido actuar. Fue un momento íntimo, hermoso.

    ¿Qué intentan expresar con el baile?

    Clarisa: El flamenco me da la libertad de poder expresarme a mi forma según los momentos de la vida. A veces tenemos buenos momentos, a veces en la vida pasan cosas y no son del todo buenas pero es así. Entonces el flamenco te permite expresar todo eso. Soy una persona que tal vez me cuesta hablar de mis cosas abiertamente y entonces creo que una de las formas con las que me expreso es bailando.

    © RIA Novosti . Tatiana Latysheva
    Santiago de Fuentes muestra los movimientos

    Santiago: Depende de muchas cosas pero sobre todo de lo que estoy bailando. Cada palo, que es cada baile, expresa una cosa diferente. Si estás bailando por alegría es un estado de felicidad, también puede ser tragedia. Cuando montas una coreografía tienes un estado anímico, y este estado anímico intentas mantenerlo luego, cada vez que interpretas la pieza. Evidentemente somos humanos, y hay veces cuando uno tiene otra energía diferente. También me gusta mucho el factor improvisación en el escenario y como tengo la suerte de poder bailar solo si un día estoy más de ánimo lo interpreto de una forma y si no, puedo cambiar. No tengo que ponerme una máscara, libero la emoción. Y si ese día esa parte de coreografía no me sale hacerla así la cambio, improviso.

    ¿Qué les da la enseñanza?

    Clarisa: Con los alumnos, cuando uno transmite durante mucho tiempo la enseñanza, ves plasmado en los alumnos todo el esfuerzo, el trabajo que han hecho y eso también es muy satisfactorio.

    Santiago: La enseñanza me da satisfacciones, me gusta ver en los demás mis emociones, porque es como un clon tuyo. Cuando la gente entiende bien el concepto que le estás inculcando y entiende la coreografía que le has montado, realmente, te sientes reflejado en esa persona, es muy bonito. Sentarse en un patio de butacas y ver en un teatro cosa que tú has trabajado, que tú has montado, porque es una proyección de tu energía, de tu alma encima de un escenario. Hoy por hoy me da más la escena que la docencia porque siento todavía que tengo muchas cosas que ofrecer encima de un escenario. No me gusta ni más ni menos, son dos cosas diferentes. Yo siempre imparto clases pero a mí lo que me motiva ahora realmente es mi espectáculo y mi compañía.

    © RIA Novosti . Tatiana Latysheva
    Las alumnas imitan a Santiago de Fuentes

    Clarisa, tú tienes un proyecto personal, ¿de qué se trata?

    Clarisa: Tengo unas ganas muy grandes de hacer un espectáculo propio. Justo hace poco terminamos de cerrar la idea, ahora hay que empezar a trabajar. La idea es de presentar los latidos de corazón a diferentes niveles. Fue la inspiración de un violinista que en un espectáculo de jazz dijo: “En un momento de mi vida que yo estaba muy mal, solo me aferré al latido de mi corazón”. A mí me fascinó. Dije: “Yo quiero hacer un espectáculo de flamenco con esta idea”. Todavía no puedo agarrar una obra o un libro y llegar a expresarlo. Yo quiero hacer un espectáculo flamenco que sea de flamenco que no sea algo de contemporáneo, no, pero con una idea que es lo más básico porque si el corazón no funciona no estamos aquí.

    Santiago, ¿qué consejo podrías dar a una persona que estudia flamenco?

    Santiago: Trabajo, constancia, fuerza, sacrificio y locura, porque son muchas horas. A mí se me han caído muchas uñas de los pies antes de montarme en un escenario. Y muchas lesiones y mucho llanto y mucho dolor y mucho sufrimiento… La danza en general es muy sacrificada. Me da todo lo que tengo pero también le doy todo lo que tengo y más… Y hay veces cuando las cosas funcionan no por energía sino por dinero, cuando la producción no ha salido por otros factores que no son arte, y es frustrante. El consejo es trabajo y dedicación absoluta y mucho sacrificio. Mucha gente quiere bailar pero mucha gente no quiere sacrificar lo que hay que sacrificar para estar en el escenario.

    © RIA Novosti . Tatiana Latysheva
    Santiago de Fuentes explica cómo se realiza el pataleo

    ¿Merece la pena?

    Santiago: Para mí sí. Yo no concibo mi vida sin montarme en un escenario y sin bailar. Hoy por hoy, mañana ya no. Pero para mí, mi vida no tendría sentido si no me pongo unos zapatos y puedo expresar todo lo que llevo dentro. Tienes que tener un sentimiento muy fuerte para sacrificar tanto tu vida. Te da muchas alegrías, te hace viajar mucho, ver muchos sitios, si te van bien las cosas, pero es una vida muy inestable, tener una familia es muy complicado, hoy estás en Madrid, mañana estás en Alemania, pasado estás en Italia, y la semana que viene, no sé que va a pasar, pero también es emocionante.

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