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    De la revolución económica hacia el desarrollo político

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    Club Zinóviev
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    Un posible debilitamiento drástico del rublo permitirá centrar la atención en la relación entre la producción y el consumo, así como en el desarrollo del propio ámbito político, destaca el miembro del Club Zinóviev, Timoféi Serguéitsev.

    Para evitar pronósticos ambiguos vamos a pensar de modo estructural. Consideremos que ahora vivimos en un período comparable con 1998, cuando el Estado renunció también a lo que hacía y prometía hacer en el sector monetario. Es decir, la caída drástica del rublo frente al dólar será cuatro veces como mínimo. Es decir, en caso de la caída a partir de 30 rublos por dólar, será 120:1. O cinco veces, en este caso será 150:1. O cuatro veces a partir de 40 rublos por dólar, en este caso será 160:1. Este corredor monetario de 120:1 a 160:1 será suficiente como punto de referencia. Vamos a partir de éste. ¿A quién y a qué afectará?

    La existencia de deudas de los exportadores, ante todo, del petróleo ante los acreedores extranjeros es nociva. Pero no vamos a olvidar que EEUU tiene mucho más deudas y no tiene intenciones de devolverlas, tratando de reforzar la dependencia de sus acreedores. Esto tiene repercusión. Además, los acreedores quieren sacar provecho, pero no tienen a donde invertir en el mundo. La sobreproducción del dinero (dólares) es evidente y ejerce presión sobre nosotros. Vamos a proteger a nuestros exportadores y aprovechar la dependencia de nuestros consumidores que están afiliados con los acreedores en el ámbito geopolítico. Esto dará resultado también, aunque este resultado será menos potente que en el caso de EEUU. Sustituimos préstamos externos de los exportadores con fondos de reserva nacionales de carácter acumulativo, es decir, al fin los invertiremos en la propia economía real. Por otro lado, una revaluación drástica del tipo de cambio compensará la caída del precio del petróleo y los ingresos de los exportadores en rublos y el presupuesto vinculado con éstos se mantendrán al mismo nivel o hasta se incrementarán.

    Rublos y dólares
    © Sputnik / Maxim Bogodvid
    Los que compran por rublos, fabrican y después venden por rublos encontrarán nuevos mercados de venta. Es evidente que se debe ayudarles a introducirse en éstos. Es necesario llevar a cabo una actividad real organizativa y legislativa. ¿Quién lo hará?

    Un déficit de varios (muchos) productos en el mercado interno, por ejemplo, de la insulina, se crea de modo artificial mediante un cabildeo internacional, o sea, por las mafias. No podemos desarrollar nuestra propia producción independientemente de la competencia en precios y la competencia en calidad. Es como un mercado de drogas. Por primera vez surge la posibilidad de poner fin a todo esto. Está claro que esto no provocará alegría, precisamente. Cabe esperar brotes de corrupción y asesinatos por encargo. Pero se verán obligados a retirarse.

    Hay productos de alta tecnología necesarios para fabricar medios de producción, los cuales solíamos comprar siempre. Mientras, recordemos los tiempos en los estábamos más aislados y el déficit de divisas fue mucho mayor, hasta en comparación con 150:1. Es complicado, pero se puede resolverlo. Además, las tecnologías realmente estratégicas no nos las vendían ni venderán nunca.

    Rublo
    © AFP 2019 / Alexander Nemenov
    En esta coyuntura se puede centrar la atención en la relación entre la producción y el consumo. Necesitamos más transporte público que individual. Necesitamos más viviendas que coches. Pero la gente prefiere comprar un coche, ante todo. Necesitamos más salud que entretenimientos. Pero la gente prefiere comprar un TV que curarse de una enfermedad crónica. Necesitamos películas sobre nuestra vida: cómicas, románticas, serias, con ciencia ficción, cualquier cine que cuente sobre nosotros, en vez de los protagonistas inventados de historietas gráficas. Necesitamos una educación real, en vez del sucedáneo de los conocimientos y habilidades. Deben ser verdaderos.

    Mientras, hay quienes sufrirán realmente.

    El primer grupo consiste de los que ganaban mucho más que el nivel medio, social y gastaban, ante todo, en divisas. Ellos sufrirán, porque no podrán gastar el dinero como antes. No podrán viajar al extranjero cuatro veces al año, comprar nuevos bienes inmuebles allí. No podrán comprar ropa en el extranjero ni adquirir muchos productos de fabricación extranjera en Rusia. Es decir, no podrán comprar nueva ropa cada temporada (nuevas colecciones), tres televisores de gran pantalla en vez de uno con una pantalla normal, cambiar de coche cada tres años (o mejor cada año), comprar un nuevo iPhone u ordenador sólo porque son nuevos. Al menos, tendrán que pensar antes de gastar dinero y empezarán a acumularlo. Esta categoría de los hedonistas no deben convertirse en ascetas, sino tan sólo reducir tres o cuatro veces un consumo absurdo, es decir, renunciar al sobreconsumo dictado por las economías mundiales orientadas a la exportación, cuyo PIB aumenta a cuenta del crédito de consumo artificial en todas sus formas. Pero esta gente está irritada, el descontento se acumula y se convierte en el odio, porque se les priva psicológicamente de todo. Las oficinas están agitadas.

    Los que forman parte del segundo grupo son las víctimas principales. Son los que hacían negocio en el presupuesto de varios modos: tomando sobornos, dirigiendo el presupuesto a las empresas bajo su control, provocando diferencias en el precio, tomando una mitad, un 65% o un 75% del dinero destinado a la producción: desde el sector de construcción hasta el de cine y televisión, etc. Es que todo había en rublos. Después sacaron los rublos al extranjero, convirtiéndolos en divisas. Y allí los gastaron, comprando bienes inmuebles y otros activos, haciendo compras supercaras y gastando grandes montos de dinero para vivir de modo que les gustaba.

    A partir de un nivel determinado en los órganos del poder o en el sector de negocios, lo que es lo mismo, es necesario ser superrico, es decir, demostrar supergastos. En caso contrario, es imposible hacerse miembro del respectivo clan. Así es la sociología de este país que no nos han explicado. "Es necesario tener al menos una centena", dicen ellos. Se trata de una centena de millones de dólares que deben restituirse, porque se gastan. Y de estos gastos quedará sólo una cuarta o quinta parte. Es una verdadera catástrofe. ¡Y esta gente atribuía el origen de su riqueza a su habilidad de gobernar! Quizás sea así, aunque gobernaron exclusivamente en sus propios intereses. Pero, con todo respeto a ellos, la labor del gobernante no cuesta tanto, cuesta miles de veces menos.

    Por eso no es sorprendente que el segundo grupo haya empezado a imponer la sensación de la catástrofe a todo el país. Aunque este grupo no es numeroso, pero tiene medios de comunicación bajo su control y mucho poder. Esta campaña la promoverán los representantes del primer grupo que es mucho más numeroso. Ellos hasta pueden salir a la calle para manifestar sus sentimientos. Según el plan de difusión de la democracia en todo el mundo, deben derrocar en breve el régimen del odioso presidente Vladímir Putin. Toda la presión ejercida a Rusia se centra en este punto: de la obstrucción política total hasta la exclusión del sistema financiero mundial. Todos nuestros anti-amigos están esperando a que Rusia esté aplastada. Todos los agentes dentro del país han recibido la instrucción de prepararse para el día ‘D'. ¿Qué pasará?

    Sea lo que sea, será necesario un desarrollo político del poder. No puede usar los medios anteriores. Porque los mencionados ‘privados' (representantes del primer grupo) y los nuevos ‘no ricos' quienes hace poco fueron ricos y cuyos derechos fueron menoscabados apoyaban anteriormente a las autoridades. Por eso creen que si hacen algún gesto drástico, éste afectará a las autoridades. Y el Departamento de Estado de EEUU les apoya. Lo importante es hacerlo simultáneamente, mediante un flashmob. En realidad, durante todo el período del gobierno del tándem Putin-Medvédev de 2008 a 2012 (todos entendían quien tenía las riendas del poder en este tándem), la élite liberal económica se preparaba a llevar al poder real a Dmitri Medvédev durante su segundo mandato presidencial y restablecer el estado de cosas como fue éste durante el gobierno de Borís Yeltsin.

    Putin, en general, al privar a los oligarcas del poder político, dejó el poder económico en las manos de los liberales, sólo limitándoles con un presupuesto equilibrado socialmente responsable. Se estableció una paz temporal, un contrato social cimentado por los destinos de los oligarcas Borís Berezovski, Vladímir Gusinski y Mijaíl Jodorkovski. El partido Rusia Unida recibió el visto bueno para demostrar que el presupuesto social equilibrado era su logro, dando al mismo tiempo apoyo a todos los empresarios liberales con el uso del mismo presupuesto. Está claro que Putin no pudo identificarse con esta estructura.

    El vicio político principal de Rusia Unida con todo su nivel de apoyo, junto con sus satélites como Rusia Justa y el Partido Liberal Democrático de Rusia, consiste en que, siendo en forma y retórica un partido izquierdista que sólo en esta calidad es capaz de reunir la mayoría de votos en las elecciones, no puede decir nada sobre el origen político de las garantías del cumplimiento de sus promesas y sobre su actividad. No tiene tales garantías. De hecho, debería pasar por el camino del socialismo real (no se ha inventado nada más en el mundo), para fundamentar realmente su postura izquierdista, asimilar los logros reales de la URSS en el ámbito de organización social y declararlo directamente, en su denominación, entre otras cosas. Pero es imposible debido a su origen social y el estatus real. Así las cosas, la única garantía que tiene Rusia Unida es Putin. Así es la estructura del poder. Anteriormente, los liberales ocupados por la economía nacional como si fuese la suya, apoyaban a Putin al menos de cara a la galería. Pero mostraron su verdadera cara ya en 2012.

    La revuelta liberal que nos espera es la unión de los nuevos ‘no ricos' y ‘privados' que destruirá este contrato social inestable y vengará por 2012. Es posible que sean atraídas masas más amplias, los médicos y pacientes, por ejemplo a los que planean robar posteriormente. Por otro lado, es imposible continuar alimentando en las condiciones de 150:1 a la población y a los liberales con sus sueños sobre la privatización de la tierra, el gigante gasístico ruso Gazprom, el sector de salud público y de educación (a los dos últimos ya han sacrificado). Se debe elegir. La ministra de Salud Pública quién en noviembre pasaba sus vacaciones en Dubái en un hotel con los precios mayores de 1.000 euros por día no corresponde a la necesaria estrategia y táctica económica, al menos, por su estilo de vida, como también el exministro de Finanzas quién celebra el Año Nuevo en el balneario más caro de las islas del mar Caribe. Allí no hay nieve ni el carrillón del Kremlin. Además, los tiempos de lealtad hacia estos señores y señoras han pasado.

    Las autoridades se preparaban. Putin se preparaba también. Independientemente de los acontecimientos en Crimea y Donbás, antes de los respectivos acontecimientos, durante estos y después. La campaña de limpieza en el sector bancario, la eliminación de los intermediarios en el sector turístico, la lucha contra los paraísos fiscales, la conversión de la administración tributaria de Chipre en la rusa, de hecho, BRICS y China en concreto, el armamento y el rearme, la libertad en gestión del proyecto del gasoducto South Stream… Creo que no es todo. Se planteará un serio problema político: los cuadros. Para organizar la economía se necesitarán sus organizadores. Estos poco parecen a los que hoy hasta no se preocupan por conservar el país al menos en calidad del ‘comedero'. Pero tales personas existen. Se debe permitirles ganar con sus propias fuerzas en vez de mediante el robo. Lo quieren. Es lo más importante. Y no es necesario para ellos tener una centena de millones de dólares.

    Se puede asustar a Rusia con revueltas. Pero, a diferencia de Ucrania, Rusia es un organismo íntegro, no es un brazo o pierna cortada que puede vivir independientemente durante un período, pero esto no durará mucho y no será un período feliz. En un momento deberá ser pegado a alguien, hasta si nadie le necesita.

    Rusia es una sociedad histórica, como China e Irán. Lleva no sólo un proyecto, por ejemplo, del socialismo real o el liberalismo, sino todos los proyectos lanzados durante su existencia. Es complicado, es doloroso, pero es lo que le hace posible sobrevivir. En cambio, EEUU es un país de proyecto único, es un monopaís y este proyecto fracasó.. En los setenta, EEUU hizo intentos de poner a Irán bajo su control, en los ochenta — a China. Pero no logró hacerlo. En los noventa, parecía que EEUU estableció el control sobre Rusia, pero ahora resulta que no es así, como en el caso de Irán y China.

    EEUU lo heredó: Gran Bretaña no pudo retener su Imperio tampoco. No se suele recordar que en el siglo XIX la India fue un intento de compensar el fracaso de Inglaterra con América del Norte en el siglo XVIII. Y este intento fracasó también. Los anglosajones nunca querían asumir la responsabilidad política por los territorios bajo su dominio, a diferencia de nosotros. Es el quid del liberalismo —el producto de Inglaterra- como la concepción de relaciones entre el Estado y el poder. El poder es sobre todos y el Estado es para los elegidos. No responde por todos, todos están libres.

    No es nuestro camino. Nuestro Estado es para todos. El socialismo lo entiende como la solidaridad con todos en la dirección vertical y horizontal. Europa Occidental no pudo resolver el problema de su fragmentación después del Imperio Romano, durante siglos. No lo decidió hasta hoy, porque la Unión Europea se construye desde fuera, como la colonia predilecta de EEUU. Rusia sabe lo que es la fragmentación, la desunión, pero logró resolver este problema en su historia, al crear una Estado sintético, multinacional de dimensiones continentales, como China e Irán. A diferencia de Irán y China, Rusia es portador auténtico de la civilización europea que la creó. Y en el siglo XX, toda la historia, el desarrollo, la crisis de la civilización europea pasó a través de Rusia.

    Así las cosas, creo que una nueva forma política del poder aparecerá en nuestro país, porque hay contenido. Sólo se debe contrarrestar a la presión que ejerce sobre nosotros el monoproyecto norteamericano del pasado para devolvernos al pasado y no sólo a nosotros, sino a todo el mundo.

    Los motivos para tal realismo los da el hecho de que, pasados cien años, tres guerras y tres regímenes, Rusia respondió al desafío histórico de 1905-1917 y creó, al fin, una verdadera monarquía constitucional, pero no en base de burguesía propia para los siglos XVIII y XIX, sino en la socialista, moderna, lo que no pudo hacer la autocracia zarista. Ahora tenemos que desarrollar nuestro ámbito político, incluido el partidista. Los partidos no deben luchar por el poder, sino que deben asegurar sus fundamentos y la reproducción. La discusión entre partidos no debe consistir en la presentación de programas atractivos para el electorado, sino en buscar una solución real de problemas comunes. La oposición debe criticar los fundamentos y buscar soluciones alternativas, en vez de exigir la destitución del ‘zar'.

    Al fin, muchos partidos o al menos dos no representan una técnica política a corto plazo para convertir los dividendos electorales en dinero, sino es la presentación política de las fuerzas políticas de nuestro país que existían a lo largo de la historia. En EEUU hay dos partidos: el Norte y el Sur, los federales y los confederados. En Gran Bretaña están los que se pronuncian por el rey y los que apoyan el parlamento. En Italia los católicos y fascistas se oponen a los comunistas y antifascistas. Así fue y así queda, pese a los cambios de denominaciones y lemas. Estos países no tienen nada en común. No tenemos qué asimilar, además del mismo principio si éste nos necesita.

    El partido Rusia Unida con sus satélites es el heredero histórico del Partido Comunista de la Unión Soviética, cuya esencia es incapaz de reproducir. Renunciamos al camino de China. Pero en este caso no se reproducirá la monarquía constitucional sin dos o más partidos históricos, basados en nuestras tendencias sociales, que existen realmente. ¿Cuáles son? ¿Rojos y blancos? ¿Eslavófilos y occidentalistas? Es posible lo uno y lo otro, en caso de que estén fieles al país, al Estado, al poder, como en EEUU, Gran Bretaña e Italia.

    Cuando se trata de una crisis, una guerra, tenemos que aprender al arte político de los habitantes del Imperio Romano de designar públicamente a los dictadores quienes abandonan las riendas del poder voluntariamente, pero sólo después de finalizar su trabajo y hasta en caso de que les pidan quedarse. ¿Quizás ya lo sepamos?

    Etiquetas:
    economía, rublo, Club Zinóviev, Rusia
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