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    Presidente de EEUU, George Bush, y secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la URSS, Mijaíl Gorbachov, durante su encuentro en Malta. 3 de diciembre de 1989

    ¿Por qué la Guerra Fría no dio paso a una paz cálida?

    © Sputnik / Yury Somov
    Club Zinóviev
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    Club Zinóviev, Alexéi Pankin
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    El miembro del Club Zinóviev, Alexéi Pankin, habla sobre el 25º aniversario de la cumbre soviético-estadounidense celebrada en Malta que puso fin a la Guerra Fría.

    Hace 25 años, el 3 de diciembre de 1989, finalizó la cumbre soviético-estadounidense celebrada en Malta. Parecía que esta cumbre ponía el punto final a la Guerra Fría. Esta fecha histórica es un buen motivo para recordar aquel momento, cuando la gente se alegraba sinceramente por el fin de la confrontación entre Oriente y Occidente, y para tratar de entender junto con los que participaron en esta cumbre, la prepararon o la seguían, si el enfrentamiento que afrontamos hoy fue predeterminado allí entonces.

    Hoy y entonces

    Empezamos por citar varias declaraciones que marcan el camino pasado.

    El secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la URSS, Mijaíl Gorbachov: "El mundo está saliendo de una época para entrar en otra. Estamos en el principio de un largo camino hacia una era pacífica. La amenaza con la fuerza y la desconfianza, la lucha ideológica y psicológica deben quedar en el pasado".

    El presidente de EEUU, George Bush: "Podemos plasmar la idea de una paz duradera y conseguir una cooperación fiable en las relaciones entre Oriente y Occidente. Aquí, en Malta, el presidente Gorbachov y yo sentamos las bases para tal futuro".

    Oleg Nazárov
    © Foto : Alexander Zinoviev Biographical Institute archive
    Así fue declarado en la primera rueda de prensa conjunta celebrada al término de las negociaciones. Antes los líderes de los dos Estados ofrecían sus comentarios por separado.

    Abajo se citan las declaraciones de los actuales líderes de Rusia y EEUU.

    El presidente de EEUU, Barack Obama, en la ONU (24 de septiembre de 2014): "Un brote de Ébola amenaza con moverse rápidamente a través de las fronteras. La agresión rusa en Europa recuerda a cuando las grandes naciones pisoteaban a las pequeñas para satisfacer sus ambiciones territoriales. La brutalidad de los terroristas en Siria y en Irak nos obliga a contemplar el corazón de las tinieblas".

    El presidente de Rusia, Vladímir Putin en la reunión del Club internacional de debates Valdái (24 de octubre de 2014): "Hoy vemos de nuevo intentos de fragmentar el mundo, trazar nuevas líneas de división, establecer coaliciones no creadas ‘a favor de' sino en ‘contra de' quien sea, crear de nuevo la imagen de un enemigo, como se hizo durante la Guerra Fría".

    ¿Qué ha pasado?

    1989. Contexto

    Recordemos los acontecimientos de 1989: la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán, el Primer Congreso de los Diputados del Pueblo de la Unión Soviética, los disturbios en Georgia y en los países del Báltico. Las huelgas de mineros. La caída de los Gobiernos socialistas en casi todos los países del Pacto de Varsovia. La caída del Muro de Berlín en noviembre.

    "En aquella época, muchos sentían perplejidad, como si perdiesen terreno. Creo que Gorbachov sentía lo mismo y buscaba apoyo a sus reformas por parte de EEUU", recuerda el director general del Consejo ruso para Asuntos Internacionales, Andréi Kortunov, que en aquella época fue miembro de uno de los grupos de trabajo que prepararon los materiales para la Cumbre de Malta. "En EEUU reinaba cierta perplejidad también. Los cambios se realizaban demasiado rápidamente para poder evaluarlos y fijar posturas", agregó.

    ¿Por qué la cumbre se celebró en Malta?

    Habla Pável Palazhchenko, intérprete de Mijaíl Gorbachov: "Al llegar al poder en enero de 1989, el presidente Bush decidió realizar una evaluación estratégica de las relaciones soviético-estadounidenses, es decir, hizo una pausa. Pero los acontecimientos, especialmente en Europa del Este, se desarrollaban tan rápidamente que todos esperaban una reacción. Durante la visita del entonces ministro de Exteriores de la URSS, Eduard Shevarnadze, а EEUU en septiembre, se propuso celebrar una cumbre no programada cerca de las costas de Malta neutral a bordo del buque militar estadounidense y del soviético, por turnos. Gorbachov dio pronto su visto bueno. Cuando las delegaciones llegaron a Malta el 1 de diciembre, se produjo una fuerte tormenta. Recuerdo cómo el comandante en jefe de la Armada soviética, el almirante Vladímir Chernavin, dijo que no había ninguna manera de que los civiles subiesen al bordo del buque militar. Se acordó celebrar la reunión en nuestro crucero Maxim Gorki amarrado en el puerto de La Valeta donde estaba la delegación soviética. Estuvimos un poco apretados".

    Robert Legvold, quién en 1989 fue director de un influyente centro de análisis liberal en EEUU —el Instituto Harriman- estuvo en Malta en calidad de experto de la cadena de televisión ABC: "EEUU manifestaba un enorme interés hacia la cumbre de Malta: las mayores cadenas de televisión dieron la cobertura informativa de este evento casi durante 24 horas al día. Pero era difícil hacerlo. Las fuertes rachas del viento literalmente echaban por tierra y arrastraban cables. Todos recordaron como al presidente Bush casi se le llevó al mar cuando subía a bordo de su buque tras las negociaciones", dice.

    Las negociaciones y los acuerdos conseguidos

    Bush llegó a Malta con una agenda de 20 cláusulas: desde el desarme hasta cuestiones de carácter humanitario. Mientras, ésta no incluyó propuestas de prestar ayuda económica a las reformas llevadas a cabo en la URSS, en lo que insistía el entonces embajador estadounidense en Moscú, Jack Matlock. Según Legvold, la Administración quería entender ante todo cómo podría Gorbachov realizar reformas por sus propios medios.

    Al término de la reunión, las partes no firmaron un comunicado conjunto ni acuerdos no previstos. El líder soviético aseguró que no iba a intervenir en los asuntos internos de los países de Europa del Este. La discusión sobre el futuro de Alemania fue postergada. Según Palazhchenko, lo principal fue la declaración de Gorbachov de que la URSS no consideraba a EEUU como enemigo. Bush respondió del mismo modo. Esta declaración se confirmó con un apretón de manos, al inicio en la sala de negociaciones y después ante las cámaras.

    "Bush prometió también no aprovechar los problemas que afrontaba la URSS para lograr ventajas propagandísticas", destaca Palazhchenko. "Y cumplió su palabra hasta que se desintegrase la URSS y Gorbachov quedase apartado del poder", agrega.

    De los participantes rusos en aquella cumbre, los recuerdos más detallados los dejó Anatoli Cherniáev que en aquella época trabajaba como asesor del Secretario General de la URSS para asuntos internacionales. Contiene varios detalles que son interesantes por sus vínculos con la época actual: "Quedaron asuntos regionales, además de los centroamericanos, a que EEUU no consideraba tanto porque, según su opinión, otras potencias podían ocuparse de éstos también", escribe. Así las cosas. Es decir, ¡una cosa es la amistad, pero nadie puede intervenir en nuestra área de influencia! Esto recuerda a la Ucrania actual.

    ¿Es un engaño, una traición?

    Se finalizó la cumbre, el año 1989 llegó a su fin también. Los acontecimientos posteriores se desarrollaron muy rápidamente: se desintegró la comunidad de naciones socialistas y la Organización del Pacto de Varsovia. Alemania no se unió, sino que la República Federativa de Alemania absorbió a la República Democrática de Alemania. Se desintegró la URSS. La OTAN se expandió hasta los países del Báltico, que en su tiempo formaban parte de la URSS. Ahora el enemigo está a las puertas. De hecho, EEUU lucha con Rusia con las manos de los ucranianos.

    Desde la perspectiva actual, muchos ven el doble rasero que aplican los estadounidenses y la traición por parte de las autoridades rusas. ¿Cómo valoran esta situación los que participaron en la cumbre?

    Pregunto a Anatoli Cherniáev si no tenía la sensación de que el presidente Bush jugaba un doble juego, pronunciándose por la cooperación, pero, en realidad, buscando ganar la Guerra Fría y derribar a la URSS.

    "No tuve tal sensación en aquella época ni ahora. Creo que necesitaban una URSS pacífica y democrática, con la que se podía cooperar en la arena internacional", afirma.

    Pável Palazhchenko está de acuerdo con él: "EEUU y Occidente estaban preocupados por la rápida desintegración de la URSS. Les preocupaba el destino de las armas nucleares y, además, consideraban que el camino hacia la democracia era más fácil en el marco de un Estado unido que en uno separado. En verano de 1991, Bush hasta visitó Ucrania para prevenir contra el separatismo. En EEUU y en Kiev no se lo perdonaron".

    — Pero fue él quién en marzo de 1992 pronunció un discurso en el que proclamó la victoria de EEUU en la Guerra Fría con la URSS…

    — Fue un juego político retrospectivo, en medio de la campaña presidencial en el marco de la cual su rival, Bill Clinton, hacía cumplidos a los países de Europa del Este, aludiendo a la posibilidad de admitirles a la OTAN. Quisiera recordar también que ya antes de Bush se podía oír la tesis sobre la derrota de la URSS en la Guerra Fría entre los funcionarios soviéticos del círculo próximo a Borís Yeltsin.

    Opinión de Dmitri Mijéev que en aquella época fue exiliado político, anticomunista, y trabajó en el influyente Instituto Hudson:

    — No creo que Bush hiciese intentos de engañar. ¿Para qué lo necesitaba si su rival retrocedía? Se aplicaba la táctica de manifestar aprobación tanto a Gorbachov como después a Yeltsin.

    — En lo que se refiere a mi círculo de aquella época, veía en las concesiones hechas por Gorbachov el éxito de la presión estadounidense o un mimetismo astuto: una reagrupación de las fuerzas para lanzar una nueva ofensiva. La gente así no puede creer que el ‘imperio del mal' sea capaz de rendirse. En cualquier caso, es necesario acabar con éste. Entre los que a día de hoy determinan la política exterior y de defensa en EEUU, un 60% o 70% piensan de este modo. Y más tarde o más temprano inevitablemente ganarían", concluye Mijéev.

    El punto de no retorno

    Casi todos nuestros interlocutores están de acuerdo en que el enfriamiento de relaciones era casi inevitable tras el colapso de la Unión Soviética.

    "En realidad, el propio líder elegido en la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR), Borís Yeltsin, tramó un complot con los dirigentes de Ucrania y Bielorrusia con el fin de desintegrar a la URSS", escribió hace poco en un artículo para el diario ‘Komsomolskaya pravda' el exembajador de EEUU en la URSS, Jack Matlock, quién en la época postsoviética se manifestaba contra la expansión de la OTAN. Y los sucesores de George Bush consideraron que estaban libres de compromisos asumidos ante el anterior líder de un país que desapareció del mapa.

    Pável Palazhchenko coincide con él: "Se empezó a hablar en serio sobre la expansión de la OTAN hacia el Este sólo después de que Borís Yeltsin declarase en 1993 en Varsovia que el ingreso de Polonia en la OTAN no contravendría a los intereses de Rusia".

    Occidente sólo entiende el lenguaje de la fuerza

    Quisiera dar la oportunidad de hacer un resumen a Olga Zinóvieva. Junto con su marido, un destacado filósofo soviético y ruso Alexandr Zinóviev seguía el desarrollo de los acontecimientos desde Alemania:

    — Seguimos todo eso con horror. Recuerdo que Alexandr Zinóviev dijo que hasta el tiempo estaba en contra y añadió: "¿Para qué era necesario salir al mar si se podía hacer estas cosas indecentes sobre la tierra? Su dibujo muestra el estado real de cosas: dos ratas se agarran de la garganta, apretando las manos.

    ¿Con qué Gorbachov les agarraba la garganta? Con promesas y súplicas de apoyo.

    Pero no se le ocurrió a nadie que todo eso sucedía en serio. Los que rigen la historia política del mundo creían que la reunificación de Alemania fue una larga partida con muchas jugadas. Ni siquiera podían imaginar que esto fuese a suceder. "Si Gorbachov hubiera pedido 100.000 millones de marcos alemanes por la reunificación de Alemania se los daríamos, y hasta le daríamos 200.000 millones. Toda Europa, todo el mundo se uniría para dar este dinero a la Unión Soviética", dice en sus memorias el excanciller alemán Helmut Kohl.

    Pero Gorbachov no lo pedía, sólo quería construir una nueva vida, un nuevo mundo democrático y liberal. ¡Tanto necesitamos los valores liberales que ni siquiera podemos vivir sin éstos!

    Europa no entiende las posturas liberales, blandas, ni las entiende EEUU. Se pueden desarrollar relaciones con ellos sólo desde una posición de fuerza, de seguridad, de agresión.

    ‘Dixi'.

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    Guerra Fría, Club Zinóviev, Pável Palazhchenko, Mijaíl Gorbachov, George Bush, EEUU, Rusia
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