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    Los científicos han creado el primer modelo de la enfermedad COVID-19 en los ratones que muestra cómo el virus del SARS-CoV-2 causa fallas en múltiples sistemas de órganos del cuerpo del animal.

    Aunque este modelo experimental no corresponde a los casos de coronavirus humanos, muestra cómo el patógeno respiratorio mortal se extiende mucho más allá del sistema respiratorio en muchos casos de infección.

    "Este modelo de ratón es una herramienta realmente poderosa para estudiar el SARS-CoV-2 en un sistema vivo", explica el cardiólogo Arjun Deb de la UCLA.

    En la nueva investigación, dirigida por Shen Li, un cardiólogo de la UCLA, el equipo utilizó un nuevo modo de infección de los ratones con el coronavirus y, a diferencia de estudios previos, logró éxito en la inducción de múltiples fallas en los órganos.

    En vez de contagio nasal, el equipo inyectó el virus en el torrente sanguíneo de los ratones manipulados. En este caso, el SARS-CoV-2 pudo llegar a la versión humana del ACE2, utilizada para unirse a las células, en el corazón y otros órganos vitales.

    "Entre los pacientes con el COVID-19, aquellos que tienen órganos involucrados además de los pulmones corren mayor riesgo de un mal resultado", señaló Deb, al agregar que "era realmente importante entender cómo el virus afecta a esos otros órganos".

    El contagio sistémico provocó resultados rápidos durante el experimento con ratones. 

    En siete días, los ratones infectados "demostraron una profunda morbilidad, una actividad severamente restringida, y fueron encontrados acurrucados en la esquina de la jaula", a diferencia de otro grupo de control de ratones que permanecían sanos.

    Al mismo tiempo, los ratones infectados perdieron hasta aproximadamente el 25% de su peso corporal, debido a la fuerte reducción del consumo de alimentos. 

    También tenían el bazo dañado, actividad cardíaca y presión sanguínea irregulares, y niveles alterados de células inmunes, es decir todos los síntomas se asemejaban a los casos humanos de COVID-19.

    Después de la eutanasia de los animales, el análisis de sus órganos reveló cambios en la expresión de los genes en múltiples tejidos, interrumpiendo los procesos celulares que generan energía en el cuerpo.

    "Si un virus elimina las vías de generación de energía en múltiples órganos del cuerpo, eso realmente va a causar estragos", explicó Deb.

    Más allá de estos efectos, los ratones infectados también presentaban numerosos signos de cambios epigenéticos, lo que podría explicar la alteración de la expresión genética evidente en múltiples órganos.

    Los científicos sugirieron que los impactos de esto podrían sentirse potencialmente mucho tiempo después de que una infección haya sido vencida por el sistema inmunológico.

    "Esos cambios epigenéticos que pueden producirse en los seres humanos con el COVID-19 podrían dar lugar a síntomas de cambios persistentes en la expresión génica desregulada en los tejidos infectados, incluso en ausencia de carga viral tisular", subrayaron los autores del estudio publicado en JCI Insight.

    Por otro lado, los investigadores admiten que todavía no se sabe cómo se correlacionan el COVID-19 humano y el inducido artificialmente a un ratón.

    Etiquetas:
    ratón, órganos, salud, coronavirus
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