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    Las explosiones de armas nucleares durante una guerra o en pruebas han causado daño no solo a la superficie de la Tierra, sino también a una parte de la atmósfera y esto puede tener consecuencias a corto y largo plazo.

    El daño se registra en la ionosfera, la parte de la atmósfera terrestre ionizada, que consta de tres capas denominadas D, E y F, cada una con una misión.

    Las capas D y E habitualmente trabajan durante el día, mientras que la F que es la más alta está presente en todo momento. La misión de las capas E que es la media y la F es reflectar las ondas de radio HF. En tanto, la capa D que está más cerca actúa como una esponja absorbiendo las ondas de alta frecuencia.

    Es así que las ondas de radio de larga distancia rebotan entre las capas de la ionosfera y la superficie de la Tierra, pero también se ven dañadas cuando en lugar de ondas de radio lo que captan son explosiones nucleares que pueden llegar hasta la capa F que es la que tiene mayor altitud, según un artículo publicado en la revista de la Unión Astronómica Internacional.

    En realidad, la ionosfera es capaz de captar diversas explosiones como las de meteoritos, erupciones solares e inclusive terremotos que dependiendo de su intensidad pueden llegar solo a la capa D o E, pero las más dañinas son las de explosiones nucleares que llegan hasta la capa F.

    Por ejemplo, se ha comprobado que la caída del meteorito de Cheliábinsk en Rusia en el año 2013 ha generado ondas en la ionosfera que fueron detectadas en Europa. Además, el terremoto de Tohoku ocurrido en 2001 también alcanzó a impactar la atmósfera superior.

    Son diversas las perturbaciones que puede dañar la ionosfera causándole daño, aunque este no sea permanente.

    Etiquetas:
    daños, armas nucleares, bomba nuclear, atmósfera, Espacio
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