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    Una nueva investigación ha mostrado los efectos del COVID-19 en la salud neurológica de los pacientes y los posibles daños causados por la enfermedad en el cerebro a largo plazo.

    Dos neurólogos han recopilado los resultados de las electroencefalografías (EEG) de 620 pacientes que han dado positivo de COVID-19. La información se obtuvo en 84 estudios publicados recientemente acerca de la enfermedad, en los que se realizó EEG a los enfermos.

    Aproximadamente dos tercios de los pacientes analizados eran hombres, cuya edad promedio era de 61 años, detalló ScienceAlert. Algunas de las personas tenían una condición neurológica preexistente, como la demencia, lo que podría alterar los resultados de la EEG, algo que los investigadores consideraron al evaluar sus exámenes.

    Los resultados de estos exámenes podrían indicar la existencia de una encefalopatía, es decir, de signos de deterioro o alteración de la función cerebral, relacionada con el COVID-19 en estos pacientes.

    En la mayor parte de los pacientes —420 de ellos— los estudios analizados registraron la razón por la que hicieron el EEG. El motivo más común para la realización del examen era un estado mental alterado: cerca de dos tercios de los pacientes estudiados habían experimentado delirio, coma o confusión.

    Alrededor del 30% de los pacientes sufrió algo similar a una convulsión, mientras que algunos de los enfermos tuvieron problemas del habla. Otros experimentaron un paro cardíaco repentino, el cual podría haber interrumpido el flujo sanguíneo al cerebro.

    Al analizar las electroencefalografías, los especialistas encontraron una amplia gama de anomalías en la actividad cerebral, incluidos algunos patrones rítmicos y picos de actividad de tipo epiléptico. La anomalía más común observada por los neurólogos fue la desaceleración difusa, es decir, una desaceleración general de las ondas cerebrales que indica una disfunción de la actividad cerebral.

    Los científicos encontraron, además, que un 30% de las anomalías observadas se han detectado en el lóbulo frontal. Esta parte del cerebro es responsable de tareas como el razonamiento lógico y la toma de decisiones. Además de ayudarnos a regular nuestras emociones y controlar nuestro comportamiento, el lóbulo frontal también desempeña un papel en el aprendizaje y la atención.

    "Estos hallazgos nos dicen que debemos realizar la electroencefalografía en una gama más amplia de pacientes, así como otros tipos de exámenes de imágenes cerebrales, como resonancias magnéticas o tomografías computarizadas, que nos darán una mirada más cercana al lóbulo frontal", afirmó Zulfi Haneef, neurólogo y el coautor del estudio.

    Desafortunadamente, los resultados del estudio no son conclusivos y no permiten concluir cuán raras o comunes son estas alteraciones de las ondas cerebrales en la población en general. Esto se debe a que los datos se refieren solamente a los pacientes con COVID-19 que se sometieron a una electroencefalografía.

    Sin embargo, la investigación se suma a la creciente evidencia de que el coronavirus puede tener un impacto grave en nuestra salud neurológica, consideran los autores.

    "Mucha gente piensa que contraerá la enfermedad, se curará y todo volverá a la normalidad. Pero estos hallazgos nos dicen que podría haber problemas a largo plazo, que es algo que sospechábamos y ahora estamos encontrando más evidencia para respaldar eso", afirmó Haneef.
    Etiquetas:
    pandemia de coronavirus, coronavirus, COVID-19, neurología, cerebro
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