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    Los arqueólogos encuentran un inusual temazcal de los mayas en Guatemala. Afirman jamás haber visto algo parecido en toda Mesoamérica: el edificio representaba una deidad anfibia desconocida y se utilizaba para hacer sacrificios.

    Es sabido que los temazcales o baños de vapor se usaban con propósitos médicos y religiosos entre los pueblos indígenas de Mesoamérica. Allí es donde mediante la sudoración llevaban a cabo procedimientos de desintoxicación o también se purgaban los pecados.

    • Pinturas en las paredes del temazcal Los Sapos
      Pinturas en las paredes del temazcal Los Sapos
      © Foto : Cambridge Archaeological Journal
    • Pictografía de un temazcal azteca en el Códice Magliabechiano, siglo XVI
      Pictografía de un temazcal azteca en el Códice Magliabechiano, siglo XVI
      © Foto : Public Domain
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    © Foto : Cambridge Archaeological Journal
    Pinturas en las paredes del temazcal Los Sapos

    Estos pueblos, incluidos los mayas, creyeron que el mundo natural donde vivían estaba lleno de seres sobrenaturales: los espíritus de sus ancestros o distintas deidades que habitan en objetos físicos. Este es el caso del temazcal denominado Los Sapos que los arqueólogos del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales (STRI) encontraron en un lugar llamado Xultún en Guatemala.

    En el estudio publicado en la revista Cambridge Archaeological Journal se sostiene que esta sauna no era otra cosa que una encarnación de una diosa anfibia desconocida. Fuera del temazcal, los científicos encontraron una representación de esta deidad maya del período clásico. La deidad está representada en cuclillas en posición de sapo con las patas adornadas con iguanas y sapos de caña.

    "Ninguna otra estructura en Mesoamérica, ningún baño de vapor ni nada se parece a este edificio. Parece que cuando alguien entra por el frente de esta estructura es como si estuviera entrando dentro de la diosa anfibia que personifica el baño de vapor", dijo la arqueóloga de STRI Ashley Sharpe, coautora del estudio.

    No se logró descifrar el nombre de la mítica deidad que estaba escrito justo con la imagen. Pero los científicos proponen que representaba los ciclos de embarazo, ya que los mayas solían expresar el verbo 'nacer' con el signo de una boca invertida de reptil. 

    "Lo que vemos en Xultún es un ejemplo en el que esta diosa reptil, así como las ideas y los mitos que encarnó, están expresados en un lugar físico", dice la arqueóloga Mary Clarke, autora principal del estudio.

    Dentro del edificio los científicos encontraron restos de iguanas, ranas y otros animales e incluso huesos humanos. De este modo los mayas hacían sacrificios dentro del mismo temazcal, hecho jamás contemplado antes. Se adivinan intenciones de los indígenas de adular de alguna forma o solicitar ayuda a la diosa que a lo largo de la historia maya se vinculaba con la fuerza vital de la tierra.

    El temazcal de Los Sapos desempeñó un papel importante en la comunidad de Xultún durante unos 300 años. Pero alrededor del año 600 después de Cristo los mayas conservaron el edificio al enterrarlo junto con una ofrenda humana, cuya razón es desconocida.

    Aproximadamente 300 años después, el templo sauna volvió a ser usado. Los científicos encontraron varias ofrendas de ese periodo: un cuerpo de niño, restos de animales y pájaros, varios sapos de caña e iguanas junto a numerosas herramientas de piedra y tiestos de cerámica.

    Las ofrendas podrían haber sido un último esfuerzo de los mayas para complacer a la entidad sobrenatural y evitar perder sus tierras, que fueron abandonadas poco después, en torno al colapso maya del 900 d.C.

    Etiquetas:
    sauna, pueblos indígenas, mayas, ritual
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