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    La gigantesca y más grande recolección del mundo de especímenes de las Islas Galápagos, a 1.000 kilómetros de la costa de Ecuador, realizada hace más de 100 años salvó del desastre a la Academia de Ciencias de California. Los trágicos sucesos tuvieron un milagroso final, y ahora la colección será digitalizada.

    Hace más de 100 años, en 1905, un equipo de ocho investigadores de la Academia de Ciencias de California se propuso una ambiciosa misión. Viajaron a las Islas Galápagos, archipiélago que forma parte de Ecuador en el océano Pacífico, a unos 1.000 kilómetros de la costa, y allí permanecieron durante casi un año y medio en la ardua tarea de recolectar diversos especímenes de la flora y fauna local. 

    Especialistas en botánica, geología, paleontología, ornitología, entre otras ramas de las ciencias naturales integraban sus filas, y juntos concretaron un estudio exhaustivo de la vida silvestre de las islas. Luego de terminar con la expedición, los ocho científicos volvieron a California en noviembre de 1906 para encontrarse con una catástrofe. 

    Unos meses antes, un enorme terremoto de magnitud 7,8 había azotado la ciudad, y la histórica colección de la Academia estaba casi totalmente destruida. Poco después de ello, en abril del año siguiente, varios incendios en la ciudad también alcanzaron la sede de los investigadores.

    Todo lo que les quedaba era la inmensa colección recién traída de Galápagos, que amortiguó las inmensas pérdidas: más de 100.000 muestras de especímenes del área de herpetología —parte de la zoología que estudia a los reptiles—, entre otras pertenencias, fueron destruidas.

    "En última instancia, diría que en realidad salvó el día para la Academia, en el sentido de que podría no ser la institución que es hoy si no hubiera sido por esta importante colección que llega en este tipo de encrucijada en la historia de la Academia", dijo a Smithsonian Rayna Bell, curadora asistente de herpetología de la Academia.

    Galápagos y el estudio de la evolución: ahora digital

    En la actualidad, el Gobierno ecuatoriano tiene protegido el territorio, y ya no es legal recolectar especies como lo era antes. De hecho, para poder investigar de forma local, los científicos que deseen viajar deben solicitar permisos especiales de investigación a las autoridades.

    Ahora, 105 años más tarde, parte de esta colección comenzó a digitalizarse. Entre animales, insectos y plantas, se reúnen 78.000 especímenes, la colección de las Islas Galápagos más grande del planeta. Los investigadores de la Academia realizarán tomografías digitalizadas de cada especímen, y las imágenes digitales estarán en Internet a partir de 2021, en un trabajo que se espera concluya a finales de 2022, según informó la revista Smithsonian. 

    La colección ha sido crucial para el estudio de la evolución del archipiélago, ya que en comparación con muestras contemporáneas permite observar cómo se ha transformado durante los últimos 100 años.

    "Muchas colecciones de investigación no se pueden buscar en línea", dijo a la revista James Gibbs, uno de los líderes de la Iniciativa de Restauración de Tortugas de Galápagos en Galapagos Conservancy de Virginia, EEUU. Esta es una más de las cerca de 200 instituciones que tienen digitalizadas las imágenes de sus investigaciones de recolección de especímenes de manera virtual. 

    Es por ello que el trabajo de la Academia de Ciencias de California es tan relevante, explicó, y añadió que con estas técnicas de visualización se podrá acceder a estas especies de cerca y estudiarlas "casi como si estuvieran en sus propias manos".

    Según Gibbs, "este proyecto también es una especie de democratización del acceso”, tanto para la gente de las Islas Galápagos, "aquellos para quienes, en cierto sentido, esto es parte de su patrimonio", como para el resto del mundo.

    Etiquetas:
    ciencia, Galápagos, isla
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