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    Un nuevo estudio científico echa luz a una curiosa anomalía registrada dos veces en la Antártida: unas señales de radio que parecen emanar de las profundidades de la Tierra y dirigirse hacia el cielo.

    En el marco de la investigación, un equipo de físicos analizó dos extraños sucesos que se registraron en 2016 y 2018, cuando unos científicos realizaban experimentos en el Polo Sur con la Antena Antártica de Impulso Transitivo (ANITA). En aquellas ocasiones, los especialistas buscaban capturar rayos cósmicos de ultraalta energía y neutrinos provenientes del espacio. 

    Los neutrinos son partículas extremadamente pequeñas que surgen como resultado de varios eventos cósmicos, como las explosiones de estrellas por ejemplo, y existen en todo el universo. Su tamaño es tan pequeño que le permite pasar a través de cualquier objeto, incluso a través de edificios o personas.

    Los científicos lograron captar las señales con la ANITA, pero en los dos casos en cuestión, ellos no provenían del espacio exterior, sino de las profundidades de la Tierra. Además, salían del suelo "por su propia cuenta". La actividad dejó perpleja a la comunidad científica y dio origen a numerosas teorías.

    Algunos científicos sugirieron que los impulsos misteriosos se trataban de neutrinos que entraron a la Tierra por un lado, pasaron por todo el núcleo y salieron por el otro, sin cambiar. Otros creían que se trataba de un "neutrino estéril", cuya existencia se predijo solo teóricamente. Hubo también los que culparon a la misteriosa materia oscura por todo.

    Un estudio publicado recientemente en la revista Annals of Glaciology encontró una solución diferente y más sencilla para el incidente. Según sus autores, las anomalías no son causadas por neutrinos "subterráneos", sino por el reflejo de rayos cósmicos ultraenergéticos. Estos últimos ingresan a nuestro planeta, pasan a través de la capa superior del hielo y luego alcanzan una capa del suelo conocida como firn.

    "Creemos que el culpable es el firn debajo de la superficie. El firn es algo entre la nieve y el hielo glacial. Es nieve compactada que no es lo suficientemente densa como para ser hielo. Por lo tanto, puede tener inversiones de densidad —con variaciones de alta a baja densidad— y ese tipo de interfaces cruciales donde esta reflexión puede ocurrir y que podría explicar estos eventos", aclaró Ian Shoemaker, coautor del estudio.

    Los investigadores creen que, en las condiciones de densidad variable en las profundas capas de frin de la Antártida se reflejan los rayos cósmicos, los cuales fueron registrados por la antena. Estos rayos pasan a través del hielo a energías muy altas, se dispersan dentro del hielo en los protones y electrones, lo que puede dar lugar a una señal de radio clara que se asemeja a un neutrino.

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