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    Los científicos de la Universidad Estatal Psicológica y Pedagógica de Moscú (MGPPU) analizaron una serie de investigaciones realizadas en Rusia y en otros países y revelaron los principales errores y dificultades que afrontan los profesores en la lucha contra el acoso y el comportamiento agresivo entre niños.

    Según los expertos, esto puede ayudar a las escuelas a diseñar programas de lucha contra el acoso y a tomar medidas preventivas. Los resultados están publicados en la revista Actual Psicología Exterior.

    Los expertos de la MGPPU determinaron las dificultades que experimentan los profesores al detectar casos de acoso. Además, los científicos dieron recomendaciones a los empleados de centros docentes en relación con la forma de actuar para hacer frente a la agresión y el acoso y explicaron qué papel desempeñan los profesores en la prevención y la solución de tales problemas.

    Según los expertos, el papel de los profesores es fundamental para afrontar los casos de bullying entre el alumnado.

    El profesor representa un modelo de conducta para los alumnos, y su reacción a las manifestaciones de acoso influye en el comportamiento de los escolares. Los profesores experimentan dificultades con frecuencia y actúan de forma errónea o dejan que los casos de acoso pasen desapercibidos.

    "Los profesores creen con frecuencia que el 'bullying' es una conducta típica en una clase que no causa daño a los niños. No califican como 'bullying' el acoso psicológico, la exclusión social, el rechazo social, el menosprecio. Al detectar con seguridad solo los casos de maltrato físico, los profesores no saben con frecuencia cómo reducir el nivel de agresión, y no parten de conocimientos profesionales sino de su propia experiencia", comenta la jefa del Departamento de Psicología Jurídica y de Derecho de la MGPPU, Rimma Chírkina, a raíz de los resultados de la investigación.

    Según la experta, los profesores creen con frecuencia que es suficiente encontrar al agresor y hablar con él, y que la víctima quedará satisfecha si el acosador pide perdón. Pero no se toman en consideración los testigos del acoso, a los que el bullying también daña. En aquellas clases en las que los profesores prefieren pasar por alto hasta un comportamiento evidentemente agresivo y dejan a los niños resolver problemas por sí mismos, solo un pequeño porcentaje de alumnos está dispuesto a contar al profesor lo que sucede en la clase o en la escuela. 

    La experta señala que, si se atrae la atención de la administración de escuelas, de los padres y los representantes de los servicios del orden público a la solución al problema del bullying sin discutirlo con todos los involucrados en el caso, es poco probable que esto tenga un resultado positivo. En la mayoría de casos las medidas no contribuyen a poner fin al acoso.

    "El análisis de los escasos estudios rusos y de la mayoría de estudios extranjeros muestra que la ausencia de métodos eficaces de prevención del 'bullying' en escuelas se debe a las características personales de los profesores, los conocimientos y la experiencia insuficientes, actitudes estereotípicas de los profesores para hacer frente al acoso", señala Rimma Chírkina.

    Los profesores que mejor afrontan los problemas del bullying son aquellos con empatía y habilidades de comunicación. Estas cualidades, junto con un entendimiento claro de la naturaleza y de los síntomas de manifestación del bullying ayudan a intervenir de manera más enérgica en los casos de acoso y a establecer relaciones de mayor confianza con los alumnos.

    Según Rimma Chírkina, los estudios de investigadores extranjeros confirman que varios métodos ya han mostrado su eficacia para hacer frente al bullying entre el alumnado. Entre ellos figura el establecimiento de un reglamento y su análisis por todos los alumnos de una clase, el control de zonas de tensión y una gestión competente. Los expertos destacan que la gestión de una clase debe incluir tres elementos: el monitoreo de la situación, la organización de la comunicación, el dominio de herramientas de gestión.

    "Las competencias de gestión del profesorado también contribuyen a prevenir el acoso. Los profesores deben conocer la distribución de papeles en su clase y poder ejercer influencia sin permitirse dividir la clase en alumnos 'preferidos' y 'parias' para no provocar desigualdad, sin nombrar a los comandantes y los que deben obedecer", explica Rimma Chírkina.

    La experta señaló también que para gestionar la situación también se pueden generar situaciones de éxito, plantear a la clase tareas creativas conjuntas y formar en valores y en normas contra la violencia y la desigualdad.

    Los psicólogos proponen a los profesores incentivar la elaboración de las normas de la clase junto con los alumnos, establecer las formas de motivación hacia el cumplimiento de estas normas y dar una clara valoración moral de la conducta que las violan. Lo positivo es que este proceso comience celebrando conferencias en la escuela durante las que los alumnos y sus padres se familiaricen con el programa de lucha contra el acoso escolar y entiendan que toda la escuela está involucrada en este proceso.

    "Una de las formas más eficaces para hacer que toda la escuela participe en el programa y reciba apoyo evidente de la administración es la celebración de conferencias. Tales eventos contribuyen a que no solo los profesores, sino también la administración acepten el programa", señala Chírkina.

    Según los expertos, si los programas dirigidos a hacer frente al bullying no se llevan a cabo solo en el ámbito de la clase sino a nivel de toda la escuela, será posible contar con la participación de todos los adultos con que los alumnos interacciona en el centro educativo.

    Los expertos creen que para prevenir el bullying y superar las situaciones que ya han tenido lugar en el marco de una clase se pueden introducir tecnologías cuya eficacia ya se ha probado:

    • círculos de diálogo;
    • conferencias a nivel de clase y de escuela;
    • mediación reparadora, entre otras tecnologías aplicadas por los servicios de conciliación escolares y locales de Rusia.

    Según los científicos, un círculo de diálogo sostenido en una escuela con la participación de los profesores y alumnos de esta clase (sin la presencia del agresor y la víctima) permitió a los niños discutir en un ambiente seguro su trato con el acoso y adoptar una postura bien manifestada de rechazo de la humillación. Posteriormente todos los condiscípulos opusieron resistencia al agresor, lo que puso fin al acoso.

    "El trabajo conjunto de los profesores y de los expertos que ayudan a estos reduce el nivel de agresión y de victimización (...) La realización de programas reparadores con la participación de los supervisores de los servicios de conciliación escolares también influye", destaca Rimma Chírkina.

    Esto mejora notablemente el ambiente en las clases, forma en los niños importantes habilidades sociales y les enseña a controlar su conducta reduciendo de esta manera el nivel de agresión y hostilidad en las escuelas.

    Según los investigadores, es necesario enseñar a los profesores a usar todas las herramientas y a ensayar los algoritmos de acción en caso de comportamiento agresivo y de acoso. La organización del trabajo en el marco de la escuela permitirá a los profesores contar con el apoyo de la administración del centro docente y realizar todas las iniciativas dirigidas a hacer frente al bullying.

    Etiquetas:
    acoso, bullying
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