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    Todos le tenemos miedo a algo pero, ¿qué lleva a que el trauma de un evento particular se extienda al resto de nuestras vidas? El cerebro actúa de maneras complejas para protegernos, pero estudios indican que estas fobias podrían suprimirse.

    Con fines de supervivencia, los animales han desarrollado múltiples mecanismos de defensa en la naturaleza. Nuestro cerebro, asimismo, opera en muchos casos a través de mecanismos similares con el fin de protegernos. Por esto es que cuando una persona vive una situación traumática tiene dificultades para enfrentarse posteriormente a circunstancias que le recuerden dicho evento. 

    Se trata de un mecanismo de defensa neuronal que ahora sabemos cómo opera. Científicos de la Universidad de California descubrieron su funcionamiento, lo que podría finalmente darnos respuestas sobre cómo suprimir dicha reacción cerebral.

    Un asalto, la pérdida repentina de un familiar, el haber sufrido un accidente, o mismo una situación desagradable cualquiera puede generar que, aunque la persona se encuentre a salvo, su cerebro activa una respuesta que la mantiene alerta y la impide de sentirse segura. 

    "Imagina que tuvimos un accidente de auto en un lugar y fuimos heridos gravemente. Nos sentiríamos asustados de pasar por ese mismo sitio, u otro que se le parezca a ese incluso después de habernos recuperado", ilustró en un comunicado de la universidad el líder de la investigación, Jun-Hyeong Cho, profesor del departamento de Biología Molecular, Celular y de Sistemas.

    ¿Qué es la memoria del miedo?

    En muchos casos, el cerebro vincula el hecho traumático con los detalles más insignificantes: en el caso del accidente de tránsito, el sujeto puede verse alterado al sentir olor a humo o incluso a escuchar ciertos sonidos de coche que lo lleven de vuelta a ese recuerdo. "Esto ocurre porque nuestro cerebro empezó a asociar, a partir de ese hecho, el accidente de tránsito, con la situación en la que estábamos. Esta memoria asociativa nos hace sentir rechazo a ese lugar porque el cerebro quiere alejarnos de situaciones de peligro", explicó el profesor.

    A través de un modelo de ratón, los investigadores observaron que la memoria del miedo se gesta en la conexión neuronal entre dos áreas distintas del cerebro, el hipocampo y la amígdala. Según explica el estudio, la primera es la que codifica —por tanto, interpreta- las experiencias del individuo—, mientras la amígdala se encarga de las respuestas defensivas. 

    "Ya se ha propuesto que la memoria del miedo está formada en la conexión entre estas dos áreas. Sin embargo, hasta ahora la evidencia experimental era escasa. En este sentido, nuestro estudio logró demostrarlo por primera vez", remarcó Cho. 

    Descubir cómo está configurada la memoria del miedo permite buscar el modo de eliminarlo o, al menos, atenuar su influencia. Como sostuvo el académico, si la conexión entre el hipocampo y la amígdala lograra debilitarse se podría borrar esta memoria.

    "Nuestro estudio plantea, además, algunas propuestas de estrategias terapéuticas para suprimir la memoria del miedo en pacientes que sufran de estrés postraumático", agregó. 

    Etiquetas:
    ciencia, Trastorno de estrés postraumático (TEPT), miedo
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