07:42 GMT21 Septiembre 2020
En directo
    Ciencia
    URL corto
    2210
    Síguenos en

    La historia de amor entre dos moscas se vio interrumpida por la resina de un árbol que las encapsuló en pleno acto de copulación. Hoy, 41 millones de años después, la pareja encontrada en Australia puede dar muchas respuestas a la ciencia.

    La imagen es extrañamente conmovedora. Las dos moscas de patas largas, de la familia Dolichopodidae, quedaron perpetuamente enlazadas en ámbar (resina fosilizada de origen vegetal) justo en la postura "típica del proceso de cópula de este tipo de moscas", expresó a Sputnik el paleontólogo español Enrique Peñalver, integrante del equipo internacional que descubrió los insectos. Y, según explicó, esta infeliz pareja no ha sido la única en verse en estas circunstancias. 

    Dos moscas dolicopódidas en cópula halladas en ámbar en Australia.
    © Foto : Gentileza de Jeffrey D. Stilwell
    Dos moscas dolicopódidas en cópula halladas en ámbar en Australia

    "En ámbar hay más casos de insectos fosilizados en cópula. La resina atrapa, envuelve y mata a los insectos de forma muy rápida, por lo que en ocasiones los conserva por millones de años en una escena que muestra un comportamiento", ilustró. 

    El caso de estas dos moscas, halladas en Australia, es evidente, destacó Peñalver, ya que "un ejemplar es una hembra, el otro es un macho, y tienen los apéndices genitales en contacto". Y el ámbar tampoco es el único material en el que pueden fosilizarse esta clase de animales.  

    "Algunos insectos que murieron ahogados en antiguos lagos durante la cópula y que se hundieron hasta el fondo en esa posición han quedado como fósiles en las rocas laminadas de origen lacustre", relató el paleontólogo.

    Sobre esto, sostuvo que "lo interesante de los insectos fosilizados en cópula es que nos permite describir una nueva especie determinando exactamente cómo eran anatómicamente el macho y la hembra, no solo uno de los sexos", como suele suceder en la gran mayoría de las especies fósiles.

    Sin embargo, estas moscas fueron solo uno de los múltiples hallazgos que hizo el grupo de investigadores que integra Peñalver. Su trabajo, titulado "El ámbar del Triásico al Paleógeno de Australia y Nueva Zelanda como una forma excepcional de preservación de ecosistemas terrestres poco conocidos", fue publicado en la revista científica Nature. 

    Como insinúa el complicado título, la investigación recupera el análisis de diversas muestras de insectos halladas en ámbar desde el período Triásico (hace 201 millones de años) hasta el Paleógeno (hace 23 millones de años) en ambos países.

    Las muestras halladas del último periodo "contienen significativos hallazgos de artrópodos plantas y hongos", reza el documento, y explica que estos pueden permitir conocer mejor la vida de los bosques de esas eras, y brindar "nuevas ideas sobre la ecología y la evolución de los ecosistemas terrestres polares y subpolares".

    "El ámbar conserva excepcionalmente hasta artrópodos muy pequeños, de un milímetro o menos de tamaño, como los ácaros, por lo que nuestra comprensión de la biodiversidad y la ecología de los antiguos ecosistemas forestales puede ser rica en detalles, y variada en tipos de información porque este material también proporciona raras evidencias de paleocomportamientos, como es el caso de parejas de insectos en cópula", había explicado Peñalver en entrevista con el Boletín GEA del Instituto Geológico y Minero de España. 

    Etiquetas:
    Australia, ámbar, geología, paleontología, moscas
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook