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    Mira hacia el cielo ¿ves alguna nube? Si te dijera que esa nube que parece de algodón en realidad pesa un poco más que tres ballenas azules o 83 elefantes, ¿lo creerías? Si sí, es probable que te preguntes cómo hace entonces para flotar y no caer. Esta es la razón científica detrás.

    Las nubes tienen tantas formas y texturas como les encontremos. ¿Quién no ha visto helados, animales, botas? Las hay algodonosas, ondulantes, granulosas, planas, pinceladas, y todas están ahí arriba, levitando en el cielo. ¿Cómo hacen para no caerse? Quizá podamos empezar explicando eso: lo cierto es que no podrían estar ahí arriba sin la ayuda del Sol

    La radiación solar calienta el aire y el vapor de agua cerca de la tierra, ese aire y ese vapor de agua comienzan a subir porque son menos densos que el aire de nuestra atmósfera (explicaremos esto más detenidamente en los párrafos siguientes, no desesperes). 

    Así que, a medida que el vapor de agua sube, también se va enfriando, y a medida que se enfría, se va condensando en diminutas gotas de agua e hielo, según publicó Reaction, un canal de Youtube sobre Química. Estas gotitas se esparcen por la nube y dispersan la luz solar, que es lo que crea ese brillo blanquecino que desde la Tierra vemos como una nube. 

    Cada gota no pesa mucho porque es minúscula, pero juntas, sí. Y pesan mucho. Según estimaciones científicas, cada nube pesa unos 500.000 kilos. En otras palabras: el peso de una nube equivale a 3,3 ballenas azules

    ​Entonces... ¿cómo es posible que floten? Bueno, resulta que la ley de los gases ideales dice que en un volumen dado de cualquier gas a una temperatura y presión dadas, hay el mismo número de moléculas de gas. Así que dos litros de aire seco (una mezcla de mayormente nitrógeno y oxígeno, sin agua), tiene exactamente el mismo número de moléculas que dos litros de vapor de agua. 

    El peso molecular del aire seco es alrededor de 29; el agua tiene un peso molecular de alrededor de 18; por eso el aire húmedo es menos denso que el aire seco, y explica, junto con el calentamiento solar, por qué el aire y el vapor de agua se elevan. 

    Es decir, la gota de agua líquida está sujeta a una fuerza que es su peso, mayor que el del volumen equivalente de aire, pero el aire que hay a su alrededor ejerce otra fuerza, el rozamiento, que es una de las causas por las que no cae. Para que la fuerza de ese rozamiento (hacia arriba) sea mayor que la que ejerce el peso hacia abajo, la gota tiene que ser muy pequeña.

    ​Además, cuando el vapor de agua se condensa en esas minúsculas gotitas, se libera calor. Ese calor hace que el aire en la nube se expanda, haciéndolo menos denso en comparación con el aire circundante, y por eso no cae del cielo, pero no sólo. En todo este proceso, el aire y el vapor de agua cerca del suelo se elevan, el agua se condensa en un líquido y forma una nube, y es realmente el motor que impulsa la formación de los cúmulos de nubes. 

    ​Aunque a simple vista parezca que las nubes son de algodón y están ahí arriba haciendo nada, en realidad están haciendo mucho, pasando del estado gaseoso al líquido al gaseoso al líquido constantemente, y no se cansan. Así es como pueden flotar tres ballenas azules o 83 elefantes.

    Etiquetas:
    gas, agua, elefante, peso, nubes, ciencia
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