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    Un doctor sostiene a un bebé recién nacido

    La contaminación ambiental podría conducir a mutaciones en los bebés

    CC0 / Unsplash
    Ciencia
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    Un nuevo estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha revelado que el vientre materno no protege a los fetos a la exposición de partículas contaminantes PM2,5. Esta podría conllevar al desarrollo de mutaciones celulares y cáncer.

    Los científicos analizaron la sangre del cordón umbilical de los recién nacidos y encontraron moléculas relacionadas con el desarrollo de mutaciones celulares y que pueden llegar a producir cáncer.

    De acuerdo con la investigación, liderada por María Eugenia Gonsebatt Bonaparte, del Instituto de Investigaciones Biomédicas la UNAM, el incremento de estos biomarcadores estaría relacionado con el aumento de partículas contaminantes.

    "Esto implica un riesgo a la salud que es importante vigilar a largo plazo, pues pueden ver afectado su desarrollo pulmonar o sufrir otras enfermedades", señaló Gonsebatt.

    En el comunicado publicado por la casa de estudio, los investigadores sostienen que "esto genera preocupación debido a los altos índices de contaminación en Ciudad de México".

    Los resultados muestran que el vientre materno y la placenta no pueden proteger a los bebés de la exposición a partículas contaminantes PM2,5 (2,5 micras).

    Además, los fetos reciben mayor el impacto de la contaminación que las madres, según la investigación.

    ¿Qué son las PM2,5?

    Es parte del material particulado respirable presente en la atmósfera de las ciudades. Suele dividirse por su tamaño en dos grandes grupos: el PM10 y el PM2,5, de origen antropogénico, ya que proviene, en su mayoría, de las emisiones de los vehículos diesel de la ciudad.

    Varios estudios han comprobado los efectos nocivos sobre la salud causados por estas micropartículas, especialmente por el PM2,5, constituidas por aquellas partículas de diámetro aerodinámico inferior o igual a los 2,5 micrómetros, es decir, son 100 veces más delgadas que un cabello humano.

    Debido a su tamaño, pueden meterse en el torrente sanguíneo y repartir por todo el cuerpo los elementos por los que están constituidos. Además, están asociadas en su mayoría con enfermedades del tracto respiratorio.

    "Algunos de estos compuestos se unen al ADN y generan aductos, que inducen alteraciones asociadas a enfermedades respiratorias y mutaciones celulares, potencialmente carcinógenas", explicó la experta en genética y medio ambiente.

    Las muestras de cordones umbilicales fueron tomadas entre 2014 y 2015. Para ese momento, los niveles más altos de PM2,5 eran de 20 a 30 microgramos por metro cúbico. Sin embargo, los datos recolectados la pasada contingencia ambiental mostraron niveles de 160 microgramos por metro cúbico.

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