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    Células de cáncer (imagen referencial)

    El papel de los biomarcadores en la terapia personalizada para el cáncer

    CC BY 2.0 / Ed Uthman / Small Cell Carcinoma, Pleural FNA
    Ciencia
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    La Medicina Personalizada de Precisión (MPP) se está convirtiendo en una rama muy prometedora de la ciencia y la práctica médicas. Su objetivo más importante es determinar qué fármacos causarán efecto en un paciente concreto, tomando en cuenta sus particularidades genéticas y la forma individual de la enfermedad.

    También se ha analizado si los resultados serán aplicables a sus familiares más cercanos. Con el tiempo, la medicina personalizada basada en el empleo de los biomarcadores será una parte esencial del trabajo preventivo y curativo de los oncólogos y contribuirá a reducir la amenaza de la enfermedad para las personas de los grupos de riesgo.

    ¿Qué es un biomarcador? Es una característica que puede ser evaluada objetivamente para identificar un proceso patológico o fisiológico en el organismo del hombre. Los biomarcadores se emplean, por ejemplo, para evaluar la fase de la enfermedad, pronosticar el desarrollo y seleccionar el esquema individual de tratamiento en función del tipo molecular del tumor. Por ejemplo, los pacientes con cáncer de mama o pulmón, tumores que contienen mutaciones genéticas típicas. Por eso, en la práctica oncológica mundial a estos pacientes se les realiza un escaneado genómico para determinar el espectro individual de los biomarcadores y diseñar una terapia dirigida (target) correcta.

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    Los biomarcadores pueden ser de tres tipos, según explicó a la agencia internacional de información Rossiya Segodnya el director del Departamento de Medicina Traslacional de la Universidad Nacional de Investigaciones Nucleares de Rusia (MEPhI), Serguéi Suchkov.

    "Los biomarcadores predictivos predicen los posibles riesgos de que la enfermedad aparezca y la respuesta más probable al tratamiento. Los de pronóstico proporcionan la información de cómo se desarrollará la enfermedad independientemente del tipo de tratamiento, es decir, determinan el pronóstico de la enfermedad. Los de diagnóstico permiten definir el diagnóstico correcto en el momento oportuno", aclaró.

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    Los numerosos estudios detectaron una serie de biomarcadores asociados a los tumores. Su detección conjunta (cribado multifactorial y monitorización) incrementan la precisión del diagnóstico, incluso en la fase precáncer, y la seguridad del pronóstico, optimizando a la vez el proceso de detección de metástasis.

    El estudio de los biomarcadores auxiliares se convierte en una parte obligatoria de los protocolos de diagnóstico y tratamiento para los pacientes oncológicos y los protocolos preventivos para las personas del grupo de riesgo. Este método proporciona al oncólogo una singular herramienta de orientación clínica y ayuda a los pacientes a alcanzar la máxima duración de vida sin reincidentes.

    Justo en el blanco

    Los biomarcadores son capaces de mejorar notablemente el diagnóstico del neoplasma maligno, ayudando al médico a diseñar el esquema de tratamiento más eficaz posible. Fueron los biomarcadores los que dieron un impulso real al desarrollo del concepto de terapia dirigida (target). Los investigadores se dieron cuenta de crear unos específicos fármacos diana capaces de incorporarse en los eslabones clave de la patogénesis y corregirlos.

    En 2011, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó una serie de resoluciones relativas a la oncoterapia dirigida. Dos de ellas, relativas a los preparados Crizotinib y Vemurafenib, son únicas. Por primera vez, la elección de la terapia se basa, en lugar de en la opinión subjetiva del médico, en los principios objetivos del biomarcador.

    Ahora, antes de aplicar la terapia de crisotinib, los médicos deberán realizar el test basado en el método de hibridación fluorescente (FISH). La prueba permite detectar las modificaciones genómicas que indican que este paciente será especialmente beneficiado por el tratamiento con crisotinib.

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    "El empleo de este nuevo y seguro método de un cribado rápido de biomoléculas asociadas con el cáncer permitió a los científicos crear un tablero de biomarcadores de etapas precáncer (biopredictores). El tablero no solo ayuda a seleccionar la terapia de alta eficacia del cáncer de mama, sino que también asegura un diagnóstico infalible de la enfermedad en el inicio de su desarrollo", destaca Serguéi Suchkov.

    Ejemplos de éxito

    El melanoma metastático es una peligrosa enfermedad con un pronóstico desfavorable para la mayoría de los pacientes. Por lo tanto, la decisión de su incorporación en los protocolos clínicos del preparado Vemurafenib, que ayuda en torno al 40-60% de los pacientes con este diagnóstico, fue enormemente importante. El empleo de Vemurafenib aseguró por primera vez un notable incremento de la supervivencia en caso de esta enfermedad mortal. No obstante, el fármaco no será activo en algunos pacientes. Por eso todos ellos se someterán a un examen previo que detectará la presencia o no del biomarcador correspondiente.

    Otro ejemplo está relacionado con el medicamento Brentuximab vedotin destinado a tratar a los pacientes con linfoma Hodgkin. Anteriormente se les aplicaba el tratamiento de células madre autológicas, pero muchas de ellas morían. El Brentuximab, que combina anticuerpos monoclonales con molécula pequeña artificial proporciona un potente efecto farmacológico causando la muerte de las células cancerígenas y suprimiendo su multiplicación. Durante los ensayos clínicos con linfoma Hodgkin, la frecuencia del efecto positivo ascendió al 73%, y casi el 32% de los pacientes consiguieron la remisión completa.

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    La detección de determinadas biomoléculas en el líquido seminal del paciente, a su vez, ayuda enormemente al diagnóstico precoz del cáncer de próstata y a la evaluación de gravedad del proceso tumoral, informa Serguéi Suchkov.

    "Para la comparación, anteriormente a los pacientes se les realizaba, sin necesidad, una biopsia a raíz de numerosos falsos positivos. Les aplicaban terapias inadecuadas incluso con formas benignas de tumor que se podían dejar intactas", dijo el interlocutor.

    La identificación de los biomarcadores como células transformadas sueltas en la sangre ayuda a evaluar los riesgos de metástasis, a controlar la eficacia de tratamiento, a pronosticar las eventuales reincidencias y realizar el diagnóstico preclínico de la etapa precáncer oculta. Este es un biomarcador nuevo, seguro y preciso de diagnóstico y predicción de las enfermedades oncológicas, capaz de pronosticar la supervivencia de los pacientes con cáncer metastático en diferentes fases durante el tratamiento.

    "En los últimos años ganan popularidad los biomarcadores de la nueva generación, de la familia de los llamados micro-ARN que se detectan en el plasma de sangre en casos del cáncer de mama, de pulmón, de intestino y otras enfermedades oncológicas. El empleo de estos biomarcadores ayuda al quimioterapeuta a evaluar la sensibilidad del paciente ante distintos tipos de terapia dirigida, incluidos los innovadores protocolos combinatorios. Esta práctica está extendida, de momento, solo en las clínicas de EEUU y Europa. En Rusia está aún en los inicios", explicó el científico.

    Buscando el biomarcador ideal

    El biomarcador ideal, según los expertos, deberá reunir una serie de requisitos dependiendo de su uso:

    • (а) es conveniente que sea detectable con métodos no invasivos y debe revelar la existencia del tumor antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos;
    • (b) deberá ser sensible a las modificaciones apreciables en el proceso tumoral (por ejemplo, a la respuesta ante la terapia o intervención quirúrgica);
    • (c) deberá pasar fácilmente de los sistemas modelados a la práctica clínica como un parámetro interpretable, sin suscitar dudas al médico.

    Para implementar los biomarcadores es necesario desarrollar el proceso de su validación y estandarizar el procedimiento de preparación de biomuestras creando selecciones de métodos seguros de cribado y evaluación de los biomarcadores para una participación estratégica en la práctica de medicina personalizada de precisión.

    En el mundo actual crece impetuosamente el mercado de las tecnologías relacionadas con los biomarcadores, también para las enfermedades oncológicas. Se debe a un rápido aumento de los pacientes oncológicos combinado con los éxitos en el diagnóstico y tratamiento.

    "La búsqueda de nuevos biomarcadores es absolutamente imprescindible y, es más, la envergadura de tal búsqueda tiene que ir ampliándose paulatinamente, alcanzando las partes del genoma que a día de hoy parecen 'calladas'. Para ello es necesario desarrollar la colaboración entre la ciencia académica y la universitaria, por un lado, y las empresas biofarmacéuticas y médico-diagnósticas, por el otro, captando becas para promover las iniciativas", cree Serguéi Suchkov.

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    Todos los grupos de personas interesadas deben participar en la toma de decisiones y determinar las formas de uso de los resultados intermedios y finales de los ensayos. Es necesario, según él, para desarrollar los fármacos diana de las próximas generaciones.

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    Etiquetas:
    ciencia, enfermedad, medicina, biomarcador, cáncer, MEPhI (universidad), Rusia