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    La capacidad de sentir el dolor del otro no es una metáfora, sino un fenómeno, causado por factores biológicos. Las neuronas especulares, un tipo particular de células cerebrales, son responsables de nuestra capacidad de compasión.

    Un grupo de científicos italianos descubrió a mediados de la década de los años 90 un tipo especial de células cerebrales, las neuronas especulares. Los investigadores realizaron pruebas en monos, dándoles nueces y registrando su actividad neuronal. Sorprendentemente, las mismas áreas del cerebro se manifestaban de forma más activa cuando los monos estaban comiendo por su cuenta y cuando veían comiendo a otros.

    Un comportamiento similar, pero mucho más desarrollado, pudo ser detectado en humanos y, al parecer, esa sería una de las razones por las que las personas son capaces de imitar comportamientos.

    "Este es un mecanismo muy antiguo. No es característico solo de los humanos, sino que también se encuentra entre los monos y entre las aves. Pero en los seres humanos, este mecanismo se desarrolló y se enriqueció", explicó en una entrevista para la cadena RT el profesor Giacomo Ritstsolatti, uno de los investigadores que descubriern las neuronas especulares.

    "Si veo que a usted le duele algo, se me reactivan las neuronas, como si fuéramos la misma persona. No solo entiendo que a usted le duele algo, sino que siento su dolor", matizó Ritstsolatti.

    Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de la República de Brasil
    © REUTERS / Adriano Machado
    Al mismo tiempo, el científico destacó que este mecanismo funciona solo en caso de que lo que estemos observando esté en movimiento. Por ejemplo, la reacción de las neuronas especulares a un cuadro es muy baja.

    Sin embargo, este fenómeno es susceptible de ser regulado. Es posible estimularlo o inhibirlo. A veces es más importante suprimirlo, por ejemplo, en profesiones como la de policía o cirujano. En estos casos, la excesiva capacidad de empatía solo puede hacer daño. "El policía que es demasiado bueno es un policía malo. El cirujano no debe llorar viendo la sangre", subrayó el científico.

    Además, esta técnica se puede utilizar de forma consciente. Eso es lo que hacen los cómicos cuando empiezan a reírse, para provocar la risa en su público. Los escritores y directores de cine crean personajes que son similares a nosotros, por lo que podemos ponernos en su piel.

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    Etiquetas:
    empatía, ciencia, relaciones, Italia
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