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    Desierto de Danakil, Etiopía. Aproximadamente así era la Tierra hace 2.500-3.000 millones de años

    La Tierra: el planeta que destruye la vida con la misma facilidad con la que la genera

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    Ciencia
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    Un estudio sobre los efectos de la denominada Gran Oxidación, que se produjo en el pasado remoto de nuestro planeta, demuestra que la vida podría haber desaparecido y vuelto a surgir en varias ocasiones, informó la revista PNAS.

    Por el momento, los científicos no han logrado descubrir ningún planeta que, como la Tierra, albergue vida. Sin embargo, nuestro planeta no siempre fue tal y como lo conocemos hoy.

    La 'otra' Tierra

    Actualmente, los científicos opinan que, en el pasado remoto, nuestro planeta guardaba poco parecido con el mundo que conocemos hoy en día. La atmósfera no tenía oxígeno y contenía una gran cantidad de amoníaco y metano. Los embalses se asemejaban, por su temperatura y consistencia, a una espesa 'sopa caliente', donde habitaban unas extrañas bacterias extremófilas, que dejaron sus huellas en las rocas más antiguas en forma de fósiles de colonias de microbios.

    Se desconoce exactamente cuándo se originó la vida en la Tierra. Hay pruebas contradictorias que indican que todo empezó hace 3.300 o 3.700 millones de años, incluso hay teorías que sitúan el origen de la vida en hace 4.000 millones de años, justo después de la formación definitiva de la Tierra y la Luna y al final del 'bombardeo' de grandes asteroides y cometas que trajeron los "bloques de construcción de la vida" a la Tierra.

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    Según Michael Kipp, del Instituto de Astrobiología de la NASA en Seattle, esta vida existió hasta que se produjo un evento denominado por los geólogos como la Gran Oxidación o la 'gran catástrofe de oxígeno'.

    Hace aproximadamente entre 2.400 y 2.320 millones de años, la concentración de oxígeno en la atmósfera aumentó de una manera espectacular, pasando del 0,0001% al 21%. Actualmente, los científicos consideran que la catástrofe fue provocada por los primeros organismos fotosintéticos: las cianobacterias, que limpiaron la atmósfera de CO2 y la llenaron de oxígeno.

    ​Kipp y sus colegas encontraron una manera de estudiar este evento detalladamente. Los científicos descubrieron que el comportamiento de dos isótopos de selenio —el selenio-82 y el selenio-78— depende de la concentración de oxígeno en el océano o en cualquier otro medio que incluya el selenio y sus compuestos. Esto permitió a los especialistas seguir las fluctuaciones de concentración de oxígeno en los océanos primigenios de la Tierra durante todo el período de la Gran Oxidación.

    Las profundidades de la vida

    Según Kipp, estos datos son fundamentales para comprender si la primera vida —para la que el oxígeno era un 'veneno'— podría haber sobrevivido a la catástrofe y adaptarse gradualmente al O2, habitando en las zonas más profundas del océano, con un bajo contenido de oxígeno.

    Para comprobar estos datos, los autores recogieron siete docenas de muestras de antiguas rocas de la Tierra de los siete depósitos de esquisto formados en Groenlandia, el sur de África y otras partes de la Tierra hace entre 2.300 y 2.100 millones de años.

    ​Las mediciones revelaron algo sumamente interesante e inesperado: en lugar de haberse producido un fuerte aumento del nivel de oxígeno y una gradual reducción del mismo, los datos demostraron que durante los siguientes 200 millones de años —tras el inicio de la Gran Oxidación—, la concentración de O2 en la atmósfera siguió siendo bastante elevada. Después, el nivel de oxígeno bajó bruscamente hasta valores cercanos a cero y se mantuvo así durante los siguientes mil millones de años —antes de que volviera a aumentar la cantidad de este elemento químico en la atmósfera para dar lugar a nuevas formas de vida—.

    Kipp y sus colegas descubrieron que incluso al final de la Gran Oxidación, en el océano, había áreas completamente libres de oxígeno, donde la vida previa a la nuestra podría haberse escondido y adaptado paulatinamente a las condiciones de la nueva era.

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    Los nuevos datos sobre el desarrollo de esta Gran Oxidación abren una posibilidad interesante: 200 millones de años de existencia de oxígeno en la atmósfera deberían haber sido suficientes para garantizar que los antiguos organismos se adaptaran a esta nueva circunstancia y 'se olvidaran' de cómo vivir sin oxígeno. Sin embargo, cuando este elemento químico volvió a desaparecer de la atmósfera, 200 millones de años después de la Gran Oxidación, aquellas formas de vida, ya adaptadas a las nuevas circunstancias, desaparecieron también junto a él.

    Esta teoría la confirman otros factores como el descubrimiento de fósiles 'multicelulares' formados hace 2.100 o 2.200 millones de años o una recuperación paulatina de la concentración de oxígeno en la atmósfera.

    Por lo tanto, los investigadores opinan que la presencia de oxígeno en otros planetas distantes no tiene por qué implicar que en ellos exista vida y es posible que los 'habitantes' de estos planetas se extinguieran sin dejar rastro.

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    Etiquetas:
    vida, oxidación, atmósfera, oxígeno, destrucción, Tierra