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    Un curioso experimento llevado a cabo por un científico estadounidense en los años 1950 descubrió una manera de proporcionar sensaciones de placer similares a las obtenidas al consumir drogas o tener relaciones sexuales, apenas con estímulos cerebrales.

    A principios de la década de 1950, Robert Heath, un doctor de la Universidad Tulane (EEUU), llevó a cabo una serie de experimentos neurofisiológicos, durante los cuales descubrió que es posible manipular los centros de placer y de dolor del cerebro a través de choque eléctricos generados por electrodos implantados quirúrgicamente en la cabeza.

    El estudio reveló que pequeñas descargas eléctricas en regiones específicas del cerebro eran capaces de causar sensaciones de placer y felicidad, capaces de calmar a personas violentas y hasta evitar crisis epilépticas. Inicialmente, el científico probó sus teorías en cerebros de ratones de laboratorio y luego, en la cabeza de seres humanos que aceptaron participar en la investigación de manera voluntaria.

    El siguiente paso fue crear un dispositivo que pudiese ser usado de manera permanente en el cerebro para inhibir comportamientos violentos. El aparato, alimentado por una pequeña batería y capaz de estimular al cerebro cada 10 minutos con 'corrientazos de placer' fue creado exitosamente

    Actualmente, el 'marcapasos cerebral' del doctor Heath ha sido perfeccionado y su versión más sofisticada, llamada de Estimulación Cerebral Profunda, es usada como tratamiento de algunos casos específicos de la enfermedad de Parkinson, temblor esencial o distonía.

    Doctor Robert Heath
    © AP Photo / AP Photo
    Doctor Robert Heath

    Pese a sus 'placenteros' efectos, el uso del marcapasos de Heath puede causar una serie de complicaciones, tales como alucinaciones, disfunción cognitiva, comportamiento compulsivo e hipersexualidad. Sin embargo, a diferencia de los fármacos, no es posible desarrollar una tolerancia a este tipo de tratamiento.

    Pese a que la revolucionaria técnica ha sido descubierta hace más de medio siglo, poco se sabe respecto a sus mecanismos y principios subyacentes, una de las principales razones por las cuales el dispositivo sigue siendo poco utilizado actualmente. 

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    Etiquetas:
    Estimulación Cerebral Profunda, placer, cerebro, Universidad Tulane, Robert Heath, EEUU
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