05:18 GMT +316 Noviembre 2019
En directo
    Donald Trump

    Las trampas de Trump

    © REUTERS / Brian Snyder
    Blogueros
    URL corto
    Por
    Elecciones EEUU 2016 (586)
    0 70
    Síguenos en

    El candidato republicano Donald Trump es un imán para la audiencia. ¿Por morbo, por miedo, porque seduce? Veremos. En todo caso, simboliza un tiempo siniestro signado por la xenofobia a ambas orillas del Atlántico.

    Ningún millonario en Estados Unidos está tan acostumbrado a los juicios dentro y fuera de los tribunales como Donald Trump. No importa que se trate de sus tres esposas, sus cinco hijos y algunos de sus socios. Eso lo llevó a declararse en quiebra cuatro veces por su obstinación de sacar adelante proyectos faraónicos. Pero supo aprovechar esas bancarrotas al reestructurar sus deudas y salir fortalecido económicamente. En la década de los ’80, Trump utilizó a la familia Macri como fachada para un fabuloso negocio inmobiliario en en la isla de Manhattan, en Nueva York.

    Demandó a una candidata a Miss Universo, el negocio que le ha dado fama internacional pero también revelado su pensamiento ultraconservador. Estafó a centenas de incautos que pensaron que en la universidad que fundó y lleva su nombre recibirían una capacitación de alto nivel que les garantizaría éxito empresarial en el mundo inmobiliario. Le llovieron las demandas y él se defendió con razonamientos fuera de lugar y exigiendo indemnización a los que lo acusaron de abuso de confianza.

    Ahora aspira a ocupar la Casa Blanca en enero de 2017. Con 69 años y una fortuna que sobrepasa los 4 mil millones de dólares, lleva su campaña por la nominación del Partido Republicano montado en el racismo más rampante y con llamados a sellar las fronteras contra la migración indocumentada.
    En aras de obtener publicidad y votos, optó por acusarla de todos los males que padece la gran potencia.

    Una piñata con el rostro de Donald Trump
    © REUTERS / Daniel Becerril

    El xenófobo Trump es nieto de un inmigrante alemán e hijo de un desarrollador inmobiliario de quien heredó un pequeño capital. Transformado en millonario, decidió muy pronto convertirse él mismo en una parodia del éxito: ama la controversia, el exceso y predica la sobrevivencia del más apto y desprecia a los débiles. Siempre atento a decir aquello que la derecha ya no se atreve a pronunciar por considerarse políticamente incorrecto. 

    Ciertamente se trata de una personalidad polémica pero también de un cálculo empresarial; Trump considera que la buena marcha de sus negocios deriva en gran medida de los golpes mediáticos y del posicionamiento de marca de su propia persona.

    Hay algo de Berlusconi en Trump

    Muchos los desprecian, pero al final terminan siendo más populares que los justos y correctos. Por eso, no es demasiado sorprendente que Trump encabece las encuestas de popularidad entre los precandidatos republicanos a la presidencia. Las barbaridades proferidas en contra de los latinos e incluso sus mentiras comprobadas no han hecho más que aumentar el número de seguidores que tiene entre la derecha norteamericana.

    Se da por descontado que su precandidatura es una burbuja que estallará en cualquier momento; se asume que es tan políticamente incorrecto que el sistema lo escupirá más temprano que tarde. El problema es que mientras tanto sigue creciendo. Y dañando: su éxito ha provocado que el resto de los candidatos republicanos y no pocos demócratas hayan tenido que “derechizar” su propio discurso para armonizar con el fundamentalismo de un electorado radicalizado.

    Para conseguir un presidente incorruptible, sugiere Trump, hay que elegirlo de la lista de los grandes corruptos. En 2010, una sentencia del Tribunal Supremo eliminó la mayoría de las restricciones a las donaciones políticas. Desde entonces, las grandes fortunas exhiben sin pudor sus favores. Para explicar la cantidad, sin precedentes, de candidatos republicanos a la Casa Blanca (diecisiete), The New York Times señala que casi todos pueden contar “con el apoyo de un multimillonario, lo que significa que su campaña ya no está relacionada realmente con su capacidad para recaudar fondos dirigiéndose a los electores”. John Ellis (“Jeb”) Bush ya ha redefinido la naturaleza de los “pequeños donativos”. Para la mayoría de los candidatos, es menos de 200 dólares; para él, menos de 25.000 dólares.

    Así, tres multimillonarios –Charles y David Koch, y Sheldon Adelson– se han convertido en los padrinos del Partido Republicano. Los hermanos Koch, que aborrecen a los sindicatos, quieren destinar 889 millones de dólares a las elecciones del próximo año, más o menos la misma cantidad que cada uno de los dos grandes partidos. El gobernador de Wisconsin, Scott Walker, parece ser su favorito, pero tres de sus competidores republicanos han cedido ante su convocatoria con la esperanza de obtener, ellos también, algún óbolo.

    Walker también intenta seducir a Sheldon Adelson, octava fortuna del país y adorador del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. Aunque tampoco es el único que mima al octogenario multimillonario. Hace dos años, Adelson consideraba que Estados Unidos debería lanzar misiles nucleares sobre Irán antes que negociar con sus dirigentes. Puede que los diecisiete candidatos republicanos tuvieran en mente esta apreciación cuando debatieron entre ellos el pasado 6 de agosto. En todo caso, todos se opusieron al acuerdo firmado recientemente entre Washington y Teherán.

    Donal Trump es producto de la “posibilización del espectáculo”, en la que todo es banal. Hasta tuvo su programa de televisión, El aprendiz, y disfrutaba diciendo a los concursantes: “Estás despedido”. Al estilo de Berlusconi, da la imagen de un triunfador y vividor que desafía lo políticamente correcto y el buen gusto en general.

    En una parodia televisiva, un falso Obama le pregunta al falso Trump cuáles son sus planes sobre inmigración: “Levantar un gran muro”, responde. ¿Y sobre educación, economía? “Un muro”, insiste. ¿Su disco favorito de Pink Floyd? Titubea y dice: “The Dark Side of the Moon”.

    Trump es un imán para la audiencia. ¿Por morbo, por miedo, porque seduce? Veremos. En todo caso,simboliza un tiempo siniestro signado por la xenofobia a ambas orillas del Atlántico.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Les invitamos a comentar la publicación en nuestra página de Facebook o nuestro canal de Twitter.

    PUBLICADO POR WALTER GOOBAR

    http://www.waltergoobar.com.ar/notices/view/1201/las-trampas-de-trump.html

    Tema:
    Elecciones EEUU 2016 (586)
    Etiquetas:
    xenofobia, elecciones, Donald Trump, EEUU
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik